La venta de un Presidente, según Clotil

Aquí hay una muestra de la creatividad para hacer campañas propagandísticas por televisión
Ricardo Medina Macías

Clotilde se define a sí misma como una mujer de renta y humor variables. Cierto. Además es una mujer de talentos insospechados. Hace unos días, en la tertulia semanal en casa del Gordo Basurto (quien, recordamos a los lectores noveles, se llama Aníbal Basurto Corcuera, “de los por fuera de Guadalajara” según advierte el mismo sujeto), Clotilde nos deslumbró con su talento creativo para diseñar campañas de propaganda política.

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Bastan dos ejemplos.

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Anuncio uno. “El flautista mexiquense”. Aparece en la televisión, medio ideal para vender candidatos a puestos de elección popular, el candidato Ar-tu-ri-tu, con una flauta en la mano, se la lleva a la boca y se escucha (play black) una dulce melodía (digamos “Está muy chido” del grupo Timbiriche), oímos la educada voz de un locutor (voz en off, dice Clotilde que se dice): “Artu-ri-tu está decidido a terminar con las ratas, como el flautista de Hamelin este moderno flautista de Atlacomulco está convencido de que los derechos humanos son de los humanos, no de las ratas”. Fundido a: imagen de una multitud de sujetos malencarados, maquillados para semejar roedores, se abre la toma y vemos a Ar-tu-ri-tu a la cabeza de la marcha de los hombres-roedores que le siguen extasiados, mientras él avanza alegre tocando la flauta. Voz en off: “Ya basta. Ar-tu-ri-tu necesita tu voto para erradicar las ratas del Estado de México”. Vemos a Ar-tu-ri-tu detenerse al borde de un precipicio mexiquense, hacerse a un lado, y sin dejar de tocar la flauta, permitir que los roedores-humanos se precipiten al abismo. Sonido ambiente: se escuchan gritos de terror y angustia mientras caen los sórdidos sujetos. Se mantiene al fondo la melodía de la flauta. Corte directo a: familia mexiquense típica (padre, madre, niño y niña), abrazándose y sonriendo con alivio. Corte directo a: close up de Ar-tu-ri-tu ya sin la flauta, ve fijamente a la cámara y dice: “Recuerda, los derechos humanos son de los humanos, no de las ratas”. Fundido a: logotipo del partido político cruzado por dos trazos diagonales en caracteres negros. Voz en off: “Este 4 de julio vota por Ar-tu-ri-tu”.

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Anuncio dos: “¿Quién dice que no se puede?”. Toma media (la mitad del cuerpo) de Robertico Limonta todavía gobernador de Tingundín, que aspira a ser candidato de su partido a la Presidencia de la República. El postulante es todo sonrisas y cuidado bigote latino. Robertico habla mirando a la cámara: “Cuando mi esposa y yo llegamos a gobernar Tingundín pocas cosas nos agobiaron tanto como los niños de la calle.” Se abre la toma y vemos que junto a Robertico está sentada su esposa, distinguida y sonriente; en forma discreta se toman de la mano. “De inmediato, Guilebalda, mi mujer, se dio a la tarea de sacar a esos niños de la calle”. Fundido a: niños chamagosos en una calle de Tingundín vendiendo tacos de yogurt y pirinolas. A lo lejos se levanta una polvareda. Zoom in a: tres camionetotas con los vidrios polarizados avanzan a toda velocidad hacia donde están los niños. Corte directo a: rostro de guarura (de preferencia con bigote mal cuidado y pelo envaselinado) que grita: “Ábranla que lleva bala, mocosos del demonio”. Los niños corren despavoridos. Pasan las tres camionetas, por las ventanillas semiabiertas se alcanzan a ver rostros atemorizantes y cañones de armas de fuego. Fundido a: close up de Robertico Limonta, quien dice “hoy, esos niños ya no están en la calle. ¿Quién dice que no se puede?” Corte directo a: logotipo del gobierno libre y soberano de Tingundín.

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Clotilde nos dejó estupefactos con su talento creativo.

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Con modestia explicó que esos anuncios eran apenas una muestra de sus planes como propagandista televisiva.

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“Espérense a conocer los anuncios que tengo preparados para promover (ojo, así se dice no promocionar) a don Panchito como galán otoñal de Sinaloa, la reencarnación de Pepe el Toro con cabellera plateada”.

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Habrá que ver.

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