Ladrillos electrónicos

¿Dejaría usted un trabajo seguro para abrir un nuevo mercado en Internet? Ellos sí.
Roberto Morán

A Jorge Henríquez su mamá se lo advirtió. “¿Vas a dejar un trabajo –le preguntó–, estar dos años sin ingresos, después de haber pagado $60,000 dólares en esa méndiga escuela (Harvard)?” Y eso hizo. Dejó su puesto en un gran corporativo y siete ofertas de trabajo de empresas que querían aprovechar a un egresado de Harvard, para arrancar un negocio en el nuevo mundo de la Internet.

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La señora ya está relativamente tranquila. La empresa fundada por Henríquez y sus cuatro socios se encargará de poner en contacto a fabricantes y distribuidores de materiales de construcción con los contratistas y propietarios de obras en Estados Unidos. Y el tamaño del mercadito estadounidense es de unos $200,000 millones de dólares, algo así como la mitad de la producción de México en un año.

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La idea de la empresa surgió en una plática de pasillo entre Henríquez y algunos de sus compañeros de la maestría en administración en Harvard, entre ellos Enrique Macotela, que dejó su trabajo en un despacho de arquitectos en México. Henríquez recuerda que querían presentar un proyecto similar al de Amazon.com, una de los primeros éxitos del comercio en línea.

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Según sus estudios, en Estados Unidos la construcción es un mercado muy fragmentado. Las 10 principales empresas constructoras realizan apenas 10% de las compras de materiales. Y del otro lado, entre los 10 principales proveedores alcanzan sólo una participación de 20% del mercado.

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Esto deja una gran cantidad de jugadores que tiene que realizar enormes esfuerzos para encontrar al contacto adecuado. Ahí entra esta empresa, que se llama eBricks.com. Como explica Enrique Macotela será una especie de bolsa de valores, para comunicar a proveedores y compradores.

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Gracias al éxito que tuvo la idea en Harvard, Warburg Bingus, una sociedad de inversión de riesgo, aportó ya $3 millones de dólares, que han servido para que la empresa dé sus primeros pasos. Ya tiene una página de Internet (www.ebricks.com) en la que anuncia su apertura en enero del 2000. Para entonces, confía Macotela, ya se habrán obtenido otros $15 millones de dólares para completar la primera etapa y lanzar los primeros servicios.

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Macotela y Henríquez, de 31 y 30 años respectivamente, saben que son pioneros. “En la burocracia de una gran empresa corporativa encuentras una estabilidad fantástica”, reconoce Henríquez, que dejó su puesto en Grupo Acerero del Norte (GAN). Pero después de años de “quebrarse la cabeza” en Harvard, Henríquez ya no quiso conformarse. “De lo contrario, qué le contaríamos a los hijos y los nietos, si desaprovechamos la oportunidad de participar en este nuevo mundo”, subraya.

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Y es un mundo grande: ya hay empresas similares en la industria química o en computación. Forman el sector que en Estados Unidos se ha bautizado como Business to Business (o B2B), cuyas operaciones pasarán de $109,000 millones de dólares este año a más de $1.3 billones (millones de millones) en el 2003, según estimaciones de Forrester Research.

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Según los cálculos de estos empresarios, la nueva compañía tendrá ingresos cercanos a $100 millones de dólares en el año 2000. Para empezar operaciones, eBricks.com quiere atender a 10 grandes empresas, de las cuales ya están comprometidas ocho, “con operaciones por arriba de $2,000 millones de dólares. Si lo hacemos bien, ya podremos abrir a todo el público”, explica Macotela.

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La empresa tendrá un valor estimado entre $50 y $80 millones de dólares y sus ingresos provendrán de las comisiones por las ventas y de la publicidad en la página de Internet.

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¿Y de veras estarán casi sin ingresos durante dos años? “En Internet, en este momento, nadie hace dinero porque no quiere –contesta Macotela–. Una empresa como Amazon.com sabe que es mejor invertir ahora para adquirir clientes. Lo que es importante es establecer un mercado”.

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