Las 10 mejores prácticas de la responsa

El compromiso con la comunidad es uno de los elementos más importantes de permanencia y competitivi
María Josefa Cañal

Organizaciones líderes en el mundo ejercen prácticas de responsabilidad social en diferentes ámbitos, en un abanico de temas que va desde la producción de bienes y servicios de calidad, hasta la vinculación directa con los problemas de la comunidad, el cuidado del medio ambiente, el respeto a la diversidad, el cumplimiento de las obligaciones legales y fiscales o la calidad de vida en la empresa.

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Todo ello repercute en la compañía de manera positiva en dos aspectos: internamente le permite mejorar procesos con la participación de proveedores, inversionistas, clientes, entre otros elementos y, hacia fuera, en cuestión de imagen y reputación de la firma. Se trata de una relación de ganar-ganar, comenta Juan Felipe Cajiga Calderón, coordinador de Responsabilidad Social Empresarial e Investigación del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi).

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Como se constató en el Tercer Congreso sobre la Responsabilidad Social Empresarial en América, celebrado en México hace algunos días, cuando el escenario donde se desarrolla una empresa es favorable, la gente querrá ser su cliente o empleado porque ésta excede las expectativas de la sociedad. En otras palabras: la estrategia representa hoy un valor agregado y una ventaja competitiva para la organización, mañana será un requisito indispensable.

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En vista de los beneficios reales y tangibles que traen consigo programas de esta naturaleza, y su impacto benéfico en la sociedad, Cemefi, Unión Social de Empresarios de México (USEM), Desarrollo Empresarial Mexicano (Desem), Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y Expansión lanzaron la convocatoria para el premio a Las Mejores Prácticas de Responsabilidad Social Empresarial 2000; certamen a escala mundial que constituye el primer reconocimiento a las prácticas, no a las empresas.

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Los organizadores, cuenta Cajiga, no imaginaron encontrar esa riqueza de visiones y acciones de responsabilidad social empresarial en distintas compañías, aunque algunas no las tienen tipificadas como tales. Las prácticas concursantes se inscribieron en tres categorías:

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Calidad de vida en la empresa. La creación de un ambiente de trabajo favorable, estimulante, seguro, creativo y participativo en el que todos los empleados interactúen bajo bases justas de integridad y respeto.

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Medio ambiente. Manera como la empresa valora y cuida el ecosistema, promueve la optimación de recursos, prevé la generación de desperdicios y/o desarrolla procesos de reciclaje y reaprovechamiento.

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Vinculación con la comunidad. Participación e inversión social de la empresa en beneficio del desarrollo de procesos sociales o comunitarios.

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De ahí que, a continuación, se presentan cuatro de las 10 prácticas ganadoras:

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Construyamos sus sueños (vinculación con la comunidad).

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Forma parte de una serie de programas sociales que Danone México desarrolla desde 1996. La empresa destina un porcentaje de la venta de cada producto para crear un fondo de ayuda a niños con cáncer, abandonados o huérfanos, discapacitados e indígenas. El proyecto se inserta en una política corporativa a escala mundial que vincula los objetivos sociales con los económicos.

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“Después de casi 25 años de permanencia en el mercado, pretendemos devolverle a la sociedad un poco de lo que hemos recibido. Queremos compartir el éxito no sólo de manera interna, sino también con los consumidores y con México. Nuestra finalidad es desarrollarnos y crecer entre todos”, comenta Aminta Ocampo, gerente de Relaciones Públicas de la comercializadora de productos lácteos.

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Al preguntarle si la empresa cambió a raíz de la creación de esta práctica, Ocampo  asegura que el programa les permitió acercarse al corazón de los consumidores. “Al nivel negocio, nuestra imagen es mucho mejor que hace cuatro años porque el público nos percibe como una empresa preocupada por el bienestar de los niños. En la parte social, nos hizo mejores seres humanos; al desarrollar actividades de esta naturaleza recibes más de lo que das. También aprendimos de mucha gente buena que trabaja en las instituciones a las que entregamos nuestros donativos.”

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Centro de capacitación agroforestal  (vinculación con la comunidad).

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Con la filosofía de “enseñar a la gente a pescar en lugar de darle pescado”, Grupo Apasco lleva a cabo, desde 1982, proyectos comunitarios que contribuyen a elevar el nivel de vida de la población menos favorecida que habita cerca de sus instalaciones. Se trata de programas agropecuarios, forestales y de conservación del entorno ecológico; proporcionan asesoría, investigación y apoyo gratuito para transferir conocimientos y experiencia sobre mejores técnicas para realizar las actividades propias de la región, e incrementar el ingreso familiar de forma sostenible.

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“Buscamos integrarnos a las comunidades de las que somos parte. No de manera paternalista, sino que sean los propios habitantes los actores principales, para que fortalezcan su nivel de vida a través del desarrollo de las características de la localidad”, explica Gustavo Gastélum Gómez, director de Relaciones y Comunicaciones Externas de la cementera. “Instalamos módulos de los centros de capacitación dentro de la planta, y les enseñamos, por ejemplo, a tener mejores especies, crear esquemas de comercialización eficientes, obtener fuentes de financiamiento, en fin, a ser autosuficientes.”

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Hasta diciembre del año pasado, Apasco invirtió $5 millones de dólares en el programa, dinero que trajo consigo reacciones positivas porque los miembros de la localidad beneficiada perciben una vinculación directa con la empresa. Gastélum reconoce que, al inicio, la idea de un centro de capacitación provoca cierta desconfianza, pero esto cambia cuando la gente se involucra con el trabajo. “A veces la comunidad pide que hagamos el papel de municipio, pero no somos aparte de…, sino parte de... No podemos desempeñar el rol de papá o de gobierno.” En los empleados, el proyecto sirvió para reforzar el sentido de lealtad, de pertenencia y la idea de que ellos pueden hacer algo por su entorno, considera.

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Inversión social en la comunidad (vinculación con la comunidad).

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“Dar vivifica nuestro espíritu”. Frase que resume el aspecto principal del código de ética de Grupo Cuervo, empresa involucrada con las comunidades donde se ubica a través de un proyecto de responsabilidad social que resulta, más que un compromiso, una forma de vida empresarial.

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“Somos una compañía proactiva que se anticipa a las necesidades sociales y hace más de lo requerido, con la visión de mantener vínculos y constituirse como catalizador del desarrollo social de la comunidad”, explica Emilio Mariaud Schmidt, coordinador de Desarrollo Institucional de Fundación José Cuervo. En ese sentido, la firma ubicada en Tequila, Jalisco, logra una integración dinámica y próspera con su entorno, en beneficio de asociados, clientes, proveedores y amigos.

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Involucrar a los actores en el proceso de retribuir a otros, o apoyar en situaciones críticas a los miembros de la comunidad, no es un trabajo fácil, admite Mariaud. Sin embargo, la respuesta del personal de Grupo Cuervo, como de las personas que se benefician con el proyecto, es entusiasta. De hecho, desde 1997, la inversión supera $4.5 millones de pesos.

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Empleado apasionado (calidad de vida en la empresa).

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Janssen-Cilag Farmacéutica inició este proyecto en 1993. Entre sus objetivos se encuentra implementar acciones de recursos humanos innovadoras que garanticen el apasionamiento de los empleados para contar con el mejor personal de la industria en los países donde la organización opera. ¿Cuál es la definición de un empleado apasionado? Aquel a quien le gusta su trabajo, la labor que realiza la hace muy bien y es capaz de automotivarse.

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A partir de la convicción de que el capital fundamental de una empresa es su gente, Janssen-Cilag puso en marcha el llamado “Proceso de recursos humanos”, que comienza con una etapa de inducción de dos días, a través de un programa multimedia interactivo, y la entrega de la “Guía de responsabilidades”, herramienta que contiene información sobre los procesos en que participa el empleado, los clientes a los que tiene que satisfacer, las responsabilidades y frecuencia.

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En resumen, los casos anteriores son, sin duda, avances importantes en la forma de hacer empresa.

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