Las buenas intenciones

Al secretario de Seguridad Pública capitalino le urge un cambio de leyes para que la policía sea m
Roberto Morán

¿Quién resiste un cañonazo de $240,000 pesos? Marcelo Ebrad conoce a alguien. El secretario de Seguridad Pública de la ciudad de México dice que uno de sus elementos rechazó un soborno así, de parte de un delincuente capturado in fraganti, cuando en marzo pasado se frustró el secuestro de un directivo de Sony. El funcionario afirma que sí habrá recompensa para ese tipo de acciones. Según su evaluación, hasta ahora la policía del Distrito Federal no tenía ningún programa que premiara la eficiencia o castigara en forma tajante la corrupción.

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Gratificar la efectividad es apenas una parte del proceso para construir una nueva policía, dice Ebrad. Hay otro elemento, más importante: el cambio de leyes. Hasta ahora, la legislación mexicana ata de manos a la policía preventiva, porque sólo la deja actuar si encuentra al delincuente en flagrancia y, aún así, llena de trabas a los elementos policiacos para consignar a los criminales. Aún más, les impide investigar a los sospechosos. "La policía preventiva mexicana es una de las pocas del mundo que no puede hacerlo" (eso se deja al ministerio público y a la policía judicial), lamenta el funcionario. A su juicio, la modificación de leyes también debe aclarar más qué se puede exigir de los agentes, para poder medir con más claridad sus logros.

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¿Qué tan grave es el problema de los raptos y los secuestros exprés?

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Hay tres o cuatro denuncias por día. Y ni siquiera está tipificado, hay que denunciarlo como extorsión así que los delincuentes que se presentan al ministerio público salen con cierta facilidad. Tenemos que aumentar la posibilidad de atrapar a los maleantes. La delincuencia es uno de los negocios con menos riesgos: tiene poca inversión y alto rendimiento. La probabilidad de que al criminal le pase algo es muy pequeña. Lo primero que tenemos que hacer es modificar algunas leyes. En el Distrito Federal hay 500 actos ilícitos al día. Nosotros capturamos a los autores de 120; de esos, 50 son consignados y al final son sentenciados 20. ¿De qué nos serviría duplicar la eficiencia y apresar 200 si al final sólo 40 estarán en la cárcel?. Hablaré con los diputados y senadores para decirles que esto tiene que cambiar. El sistema completo favorece la impunidad.

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¿Cuántas bandas tienen identificadas?

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Es muy difícil saber el número. Cada semana ha habido prácticamente la detención de un individuo o un grupo. Una vez logramos la liberación de un empresario. Lo llevaban ya en un coche. Por la forma en que el auto era manejado, los policías se dieron cuenta de que algo pasaba. Los delincuentes les ofrecieron dinero para que no los detuvieran. Detectamos también una banda que ofrece trabajo a la víctima y la sube a un auto. Entonces se comunican con la pareja y le exigen un rescate. Los agentes detuvieron a uno de los integrantes y lo llevaron al ministerio público. Tuvieron que estar ahí desde las 16:30 del viernes hasta las tres o cuatro de la mañana del sábado, para hacer la denuncia. El capturado dijo que ya había hecho unos 15 secuestros como esos.

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¿Qué tan fuerte es el problema del rapto?

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Es uno de los principales que padece la ciudad. No es tanto el número de personas a las que pueda afectar, que desde luego es algo muy importante, sino el impacto que tiene en la víctima, que es profundamente destructivo, y sobre el ambiente que se vive en la capital. Primero dañó a un sector de la población de muy alto ingreso y ahora se ha ido ampliando a otros estratos. Los rescates ya son por cantidades menores; los hay hasta de $20,000 pesos.

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Aquí nos enfrentamos a delincuencia organizada. Hay que trabajar junto a la Procuraduría de Justicia para ser más eficaces. Pero el sistema tiene un defecto estructural estratégico, que es la división entre investigación y prevención. La nuestra es una de las pocas corporaciones del mundo que no puede investigar. La preventiva tiene 31,000 elementos (35,000 contando los administrativos) y la Procuraduría unos 3,000 de la policía judicial. Si sólo pueden inspeccionar ellos y el ministerio público, es lógico que la capacidad de resolución sea más limitada. Si además nuestros elementos no pueden hacer nada si no capturan al delincuente en flagrancia, entonces es como organizar un ejército y decir que la mayoría de la tropa no puede disparar. Así es muy difícil que se gane la guerra.

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¿Cuánto ganan los policías preventivos?

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Su sueldo es de más de $5,000 pesos mensuales promedio. El problema principal es que no hay una carrera policial de largo plazo. Cuando un joven ingresa no sabe que será de su futuro. Otra cuestión importante es que el sistema de estímulos y sanciones, la manera de medir la eficacia de la policía, es difuso.

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Para dar una idea de las contradicciones: con el índice delictivo se pondera el trabajo de varias corporaciones, lo que dificulta castigar a un jefe de sector en particular, porque no se sabe hasta dónde llega su labor y hasta dónde la de otros. Por otra parte, el indicador puede subir cuando aumenta la eficiencia debido a que entonces el público se atreve más a denunciar los crímenes. Para crear parámetros de desempeño pedí a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), a la Cámara de Comercio y a las instituciones educativas que me ayuden a buscar un sistema de evaluación ciudadana. También he invitado a asesores extranjeros para que vengan a hablar de su experiencia y formen un Consejo. Es muy anticuado no traer expertos de fuera si lo han hecho bien. Dentro de la policía no existe ni la idea de cliente ni de la administración por objetivos, y es preciso tenerlas.

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¿A qué zonas de la ciudad afectan más los secuestros?

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La mayor incidencia se encuentra entre la población de ingresos altos o medio altos. El mapa que dan las denuncias que se reciben es casi como el de mercadeo. Al poniente, parte de la Delegación Miguel Hidalgo: Las Lomas y Polanco; en la Álvaro Obregón: San Ángel, Rancho San Francisco, la avenida Toluca y algunas zonas de Cuajimalpa. Estos sitios indican dónde viven las víctimas, no necesariamente en dónde suceden los secuestros. No podemos señalar de manera arbitraria una zona con más riesgo, porque sería afectar el valor de las propiedades. Los dueños terminarían por preguntarnos: "¿por qué no haces algo en lugar de pedirme que me quite de ahí?"

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¿Qué hay con la proliferación de empresas de seguridad privada? ¿Es otro problema?

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Problemón. Naturalmente hay compañías muy serias, como la Panamericana. Pero existen otras que contratan a su personal por 48 horas y lo entrenan un ratito. Ya hay como 25,000 elementos de seguridad privada. Me preocupa: son muchos. Tenemos que ver con sumo cuidado los antecedentes de esa gente. Queremos poner un reglamento para que esto sea algo ordenado. Las escoltas son también un componente conflictivo. Hay mucha gente que circula con armas, que no tiene acreditación y no está sujeta a control claro. Es preocupante: se trata de individuos que tienen mucha información de quienes después pueden convertirse en sus víctimas.

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