Las cuitas de Taesa

Con Abed enjuiciado y la empresa en quiebra, ¿hacia dónde se encaminará la aerolínea?
Ulises Hernández

Durante meses, los acreedores de Taesa no habían tenido noticias de la -compañía. Inesperadamente, los directivos de la aerolínea los contactaron a -finales de 1998: querían llegar a un arreglo. Días más tarde, el presidente y -socio mayoritario de Taesa, Alberto Abed, era detenido por un grupo de agentes -de la PGR, acusado de evasión fiscal.

- El capitán Abed, como también se le conoce, enfrenta ahora la turbulencia -más difícil de su vida. La suerte de Taesa está en el aire. Su deuda global -asciende a más de $400 millones de dólares, la mitad de los cuales corresponde -a créditos contraídos con diversos bancos y que fueron absorbidos por el -Fobaproa a raíz de la crisis bancaria.

- El 50% restante corresponde en su mayoría a pagos vencidos a proveedores, -tanto nacionales como extranjeros y, en menor medida, a pasivos con entidades -gubernamentales, como la Secretaría de Hacienda, el IMSS y el Infonavit. Desde -hace varios meses, el Seguro Social mantiene intervenida la caja de la empresa y -controla el flujo de ingresos y egresos. Durante un tiempo, un supervisor del -Fobaproa tuvo a la compañía bajo su lupa.

- La situación de Taesa es preocupante a tal grado que ninguna de las partes -involucradas quiere hablar al respecto. La Secretaría de Comunicaciones y -Transportes, que en 1997 intercedió ante Bancomer para que no insistiera en -demandar la quiebra de la aerolínea, se ha mantenido al margen, al menos -públicamente.

- “Estamos en una situación difícil –reconoce Agustín Granados, vocero -de la compañía–. No queremos hacer declaraciones ni crear animosidades que -pudieran entorpecer el proceso.”

- Pero a Taesa no le quedan muchos caminos posibles. Uno de ellos es la -capitalización. Bajo este esquema, Abed y sus socios tendrían que aportar -varios millones de dólares o encontrar un nuevo inversionista dispuesto a -inyectarlos. Los analistas consultados piensan que esta solución es poco -probable. “En este momento, no hay nadie interesado por la compañía”, -afirma un directivo que pidió no revelar su nombre.

- El año pasado, Abed consiguió una inversión de $10 millones de dólares -por parte de International Air Finance, una firma de Singapur. El dinero se -utilizó para la liquidación de personal, la reparación de motores... y el -cambio de alfombras de 26 aviones que opera –de los cuales apenas cuatro son -propios–.

- A pesar de ello, el escenario de una bancarrota está prácticamente -descartado. A nadie le conviene que Taesa, una empresa con 3,800 empleados -sindicalizados, se vaya a pique. El gobierno sería el primer interesado en -evitar un conflicto social y político derivado de una quiebra. Además, un -eventual cierre de Taesa convertiría automáticamente a Cintra, la compañía -controladora de Aeroméxico y Mexicana de Aviación, en un monopolio.

- Las autoridades tampoco pueden permitir que el adeudo de Taesa se prolongue -indefinidamente. El Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPABA), -el organismo que sustituirá al Fobaproa y será vigilado por el Congreso, -deberá decidir qué hacer con los $200 millones de dólares que le debe la -compañía.

- Las personas consultadas coinciden en que en estos momentos “la deuda es -impagable” y que el flujo de ingresos ni siquiera alcanza para cubrir los -intereses. Sin embargo, señalan que en 1998, después de tres años de -pérdidas, Taesa terminó con números negros gracias al aumento en la demanda -de pasajeros.

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- Una salida posible para el gobierno sería decretar una requisa. Bajo este -esquema se apostaría a la viabilidad operativa de Taesa y se preservarían las -fuentes de empleo.

- En todo caso, pocos auguran un escenario prometedor para Abed, sobre todo -después de ser alcanzado por el brazo de la ley. Muchos piensan que perderá -irremediablemente el control de su empresa. El capitán, quien comenzó su -meteórica carrera como piloto particular de Carlos Hank González, está ahora -gritando “¡Mayday, Mayday!”.

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