Las pensiones

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Alfonso Zárate*

Oscurecida por el videomugrero, la crisis que enfrentan las instituciones de seguridad social del país —el IMSS, el ISSSTE y los organismos análogos en las entidades federativas—, es quizás el problema estructural más serio que enfrenta el país en el corto plazo. La quiebra financiera de los fondos de pensiones no es un fenómeno repentino, muy por el contrario, se fue perfilando a lo largo de muchos años de acciones erróneas y omisiones graves. Con inconsciencia e irresponsabilidad, los actores principales —gobierno, sindicatos, empresarios y legisladores—, crearon lo que hoy se traduce en el deterioro de los servicios médicos y hacen insostenibles las pensiones y jubilaciones.

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Sin visión estratégica, sin considerar las distorsiones de la nueva realidad demográfica (el alargamiento de la expectativa de vida, entre otras) y los altos riesgos de concederle a los sindicatos beneficios que eran insostenibles en el mediano plazo, se adoptaron decisiones que comprometieron los recursos públicos y que hoy tienen a las instituciones al borde de la quiebra.

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La reacción ha sido desplegar una guerra de culpas entre el IMSS y su sindicato, que agudiza las tensiones sociales y lleva a enfrentamientos cuyos desenlaces son impredecibles. Además, desde el frente gubernamental se ha impuesto una visión reduccionista y simplificadora que busca centrar la solución de un problema complejo en uno solo de sus componentes: el alto costo del contrato colectivo de trabajo del IMSS.

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Nadie puede subestimar las distorsiones que crearon los privilegios pactados entre instituciones públicas (significativamente Pemex, IMSS, CFE, Luz y Fuerza del Centro y la banca de desarrollo) y sus sindicatos; cargas que están a punto de reventar los fondos de pensiones. La colusión sindicatos-autoridades ha resultado costosa al país, pero el abordaje de la dura situación de las instituciones de seguridad social rebasa con mucho la revisión a la baja del contrato colectivo del IMSS con el SNTSS.

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Construir un sistema sustentable, con servicios médicos de calidad y pensiones dignas, implica entre otras cosas la reactivación de la economía y su traducción en más empleos y en la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, fenómenos que inciden en el aumento de los trabajadores en activo que sostienen las pensiones y el monto de las cuotas.

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También es imperativo aumentar las aportaciones; revisar a la baja los beneficios excesivos pactados, como la jubilación sin límite de edad; suspender las pensiones si se reciben ingresos personales gravables; y mejorar la eficiencia y honradez de la administración.  Estos son algunos de los muchos temas que reclaman respuestas y que van más allá de concentrar las baterías en contra del SNTSS. Aunque lo incluye, el problema no empezó ni acabará allí.

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* El autor es director de Grupo Consultor Interdisciplinario.

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