Las trampas de la Fed

Los integrantes del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal tendrán que decidir cuál es e
Víctor M. Godínez Zúñiga

“¿Cómo saber si la exuberancia irracional disparó sin fundamento el -valor de los activos, lo que puede conducir a una contracción económica -imprevista y prolongada?” Esta pregunta de Alan Greenspan, el presidente de la -Fed (como se conoce en Estados Unidos a la Reserva Federal), fue hecha ante una -sociedad de empresarios el cinco de diciembre de 1996 y la preocupación que -lleva implícita está más vigente que nunca. Como en todo lo que se refiere a -la economía de la primera potencia mundial, la preocupación –se quiera o no– -involucra a todo el mundo y, ni que decir, a la frágil economía mexicana tan -dependiente ahora como antes de la evolución de los llamados factores externos.

- La “exuberancia irracional” a la que aludía Greenspan en 1996 era el -frenesí del mercado bursátil estadounidense, cuyo índice de precios y -cotizaciones había llegado casi a duplicarse en dos años (desde fines de -1994). Posteriormente, la burbuja especulativa seguiría inflándose.

- Entre diciembre de 1996 y julio de 1998, el índice Dow Jones subió -progresivamente hasta alcanzar, el viernes 17 de ese mes, su mayor registro -histórico: 9,337 puntos, un avance adicional de 45% en sólo 18 meses. Si se -considera el conjunto del periodo que va de diciembre de 1994 a julio de 1998, -las ganancias del mercado accionario estadounidense crecieron a una tasa mensual -promedio de 3.75%. La burbuja especulativa se había inflado de veras.

- Una de las marcas características de esta excepcional bonanza bursátil es -la participación creciente de las familias en el mercado de valores. Datos de -la Reserva Federal indican que cerca de la mitad de todas las unidades -familiares poseen actualmente alguna inversión directa o indirecta en valores -bursátiles. A finales de los 80, las acciones representaban una cuarta parte de -los activos financieros en posesión de las familias; hoy ascienden ya a 50% de -esos activos.

- En total, se estima que 40% de las acciones del mercado está en poder de las -familias. El valor acumulado de estas inversiones bursátiles alcanzó en julio -del presente año un máximo histórico de alrededor de $8,500 billones de -dólares. Esta enorme suma es ligeramente superior al valor del Producto -Nacional Bruto (PNB) de Estados Unidos en 1997.

- Las ganancias realizadas en la bolsa durante estos años por las unidades -familiares son un factor fundamental del sentimiento de prosperidad que, como en -ningún otro momento desde los 70, se difundió en la sociedad estadounidense -durante la presente década.

- La Fed estima en unos $12 billones de dólares los beneficios realizados en -la bolsa por las familias durante los últimos tres años.

- Se trata de un factor poderoso entre todos los que han alimentado el -crecimiento económico, y en especial el crecimiento del consumo interno. El -llamado “efecto riqueza” –o vinculación entre el valor de los activos -financieros y la conducta de los agentes económicos– operó hasta ahora de -manera positiva. Pero, ¿qué ocurre cuando, como ha sucedido durante los -últimos dos meses a consecuencia de la inestabilidad financiera internacional, -el mercado accionario pierde impulso y acumula ajustes a la baja? En principio, -y de acuerdo con las cifras ya citadas, por cada punto porcentual que pierde el -índice bursátil, se “destruyen” cerca de $85,000 millones de dólares del -patrimonio financiero de las familias. Para ponderar la importancia de esta -cifra baste decir que equivale a casi una tercera parte del valor del PIB de -México.

- Como resultado de las oscilaciones observadas en las últimas semanas en los -mercados de valores, el índice Dow Jones acumuló, entre la segunda quincena de -julio y la primera de septiembre, una baja de más de 1,300 puntos. Esto -representa una pérdida general de alrededor de 14%. Dado el valor de sus -activos bursátiles, las unidades familiares habrán perdido en los últimos dos -meses alrededor de $1.2 billones de dólares. Para tener una idea del -significado de esta enorme suma, baste decir que es unas cuatro veces mayor al -valor del PIB anual de México.

- No cabe duda que se trata de una pérdida patrimonial muy considerable, cuyas -posibles consecuencias pueden ser de extrema gravedad para Estados Unidos y el -conjunto de la economía internacional. Lo menos que puede esperarse es que las -unidades familiares estadounidenses ajusten su gasto en los meses por venir. A -menos, claro, que el mercado bursátil retome el frenesí alcista de los -últimos tiempos, es decir, si sigue inflándose la burbuja especulativa -denunciada en varias ocasiones por Greenspan. ¿Cuál será la dimensión de -este ajuste? Es difícil predecirlo por ahora, pero es muy probable que -empezaremos a presenciar el otro lado del ya citado “efecto riqueza” que se -asocia a los movimientos del mercado bursátil. Si las autoridades no toman -medidas que propicien una transición controlada del mercado (un “aterrizaje -suave”), el efecto de creación de riqueza de las fases de ascenso de la bolsa -podría tornarse más o menos súbitamente en su contrario: es decir, en uno de -destrucción de riqueza que confirme y hasta magnifique las pérdidas -patrimoniales que ya se han acumulado. Para que este escenario empiece -efectivamente a presentarse bastará probablemente, en el caso de las familias, -que el mercado accionario acumule pérdidas adicionales de 10 a 15%.

- A la luz de las nuevas realidades financieras y demográficas de Estados -Unidos –el número sin precedentes de familias con ahorros en instrumentos -bursátiles y la proximidad del retiro de la mayor ola generacional en la -historia, los baby boomers–, es altamente previsible que en los meses -por venir se observe una serie de reacciones defensivas y precautorias por parte -de las familias. Estas reacciones podrían presentarse incluso en ausencia -(hipótesis tan heroica como candorosa) de más sacudidas bursátiles e -incluirían la cancelación de proyectos de adquisición de bienes durables y -residenciales, reducciones del consumo y salidas del mercado bursátil hacia -colocaciones más seguras, menos especulativas. Es evidente que nada de esto -contribuirá a estabilizar los mercados ni a preservar el vigor económico de -este ya muy prolongado ciclo de expansión.

- De esta manera, conforme la inestabilidad monetaria y financiera -internacional se propaga por el mundo, las preguntas sobre el umbral de -resistencia de la economía estadounidense se multiplican. Pero los problemas -del mercado accionario de la unión americana tienen vinculación con problemas -que van más allá del simple riesgo de contagio proveniente del exterior. La -economía se encuentra en el límite de la tasa de crecimiento no inflacionario -que es capaz de sostener.

- Algunos expertos sostienen incluso que ese límite ya se rebasó. En todo -caso, después de casi ocho años de expansión, la economía manifiesta marcas -evidentes de sobrecalentamiento. El principal debate de política económica -desde 1997 versa, no sobre la veracidad de este hecho, sino sobre cómo y -cuándo tomar las medidas adecuadas para controlarlo. Y esas medidas, como se -sabe, se concentran esencialmente en torno a la política monetaria, es decir, -en las decisiones de la Reserva Federal.

- Hasta no hace mucho tiempo –de hecho, hasta antes de que la “exuberancia -irracional” del mercado de valores se manifestara decididamente hacia la baja– -el dilema que se planteaba para regular el ciclo económico era mantener -inalterada o aumentar la tasa de interés. Después del incremento de esta tasa -a 5.5% en febrero de 1997, el dilema fue resuelto por el Comité de Mercado -Abierto de la Fed manteniendo estable el costo del dinero. Pero la inestabilidad -bursátil de los últimos meses y sus peligrosas consecuencias reales y -potenciales, modificaron los términos de este dilema. En una conferencia en la -Universidad de Berkeley, Greenspan sugirió el viernes 4 de septiembre que la -Fed podría considerar en su siguiente reunión (que se realizó el 27 de ese -mismo mes) disminuir las tasas de interés a fin de contribuir a aligerar las -presiones del mercado financiero.

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- La opción a la que se enfrenta ahora la Fed es compleja y las consecuencias -de lo que finalmente decida serán importantes no solamente para Estados Unidos, -sino para el conjunto de la economía internacional. Es probable que las -autoridades monetarias estadounidenses no hayan enfrentado en los tiempos -recientes un dilema tan complicado. En las actuales circunstancias financieras, -una reducción de las tasas de interés podría devolver, en un primer momento, -alguna tranquilidad al mercado bursátil, cuyas acciones recobrarían cierto -atractivo en relación con los bonos gubernamentales; sin embargo, también -agravaría el problema del sobrecalentamiento general de la economía y, -ulteriormente, estimularía de nueva cuenta el crecimiento de la burbuja -bursátil. En un entorno internacional tan convulsionado, este escenario -significaría para Estados Unidos una vuelta al punto de partida, el actual, -pero en una situación de mayor fragilidad económica y financiera. Por todo -esto, antes de reducir la tasa de interés, los integrantes del Comité de -Mercado Abierto de la Fed tendrán que estar de acuerdo en su diagnóstico y -decidir cuál es el mayor riesgo económico que enfrenta hoy su país: la crisis -financiera global o el sobrecalentamiento.

- En cualquier caso, sus decisiones tendrán repercusiones mundiales. Y las -tendrán no sólo porque Estados Unidos es la entidad hegemónica indiscutible, -sino debido al vacío político y de liderazgo que, ante la dictadura de los -mercados financieros, crearon la ineficacia de las instituciones internacionales -y la inacción y la debilidad de la mayoría de los gobiernos. Pero esta ya es -otra historia.

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