Lector por décadas

Durante 35 años Expansión ha circulado en el mercado mexicano. Andrés Simg Hou la ha preferido du
Verónica Ortiz Reyes

“Las publicaciones extranjeras tardaban mucho tiempo en llegar y, a pesar de que yo estudié ingeniería, la verdad siempre me interesé mucho por la administración, la mercadotecnia  y los negocios. Compraba este tipo de revistas o se las pedía al director general. Ahí apareció Expansión en mi vida. Me la devoraba.”

- De ascendencia china y corazón veracruzano, Andrés Simg Hou ya se había graduado de ingeniero electricista en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica un año antes de que la publicación saliera al mercado. Y aunque la temática de la revista no estaba muy ligada a sus estudios, su inquietud por conocer más y su constante reto de sobresalir lo llevaron de una industria a otra, hasta hacer de Expansión y Fortune una consulta obligada.

- Una vez graduado en 1968, entró a Petróleos Mexicanos (Pemex) para probarse como ingeniero. Debido a que laboraba en el turno vespertino, se buscó otro empleo por la mañana, en Phelps Dodge. “Me había comprado mi primer coche y tenía el compromiso de pagarlo. Adquirí el periódico y encontré trabajo de vendedor de cables. Entraba a las 8:30 y salía a las 14:30. De ahí me iba a Pemex y los fines de semana era contratista que daba servicio a fábricas que no estuvieran sujetas a obra civil. Me entregaban una planta un viernes a las 18 horas y yo la remodelaba durante el fin de semana. Eso lo hacía para probarme que era ingeniero electricista”, relata Simg, quien finalmente optó por Phelps luego de cerrar un gran contrato con la fábrica de Volkswagen en Puebla.

- Así se inició una carrera profesional de 15 años bajo las órdenes de Jorge Sánchez Mejorada, quien fuera presidente del Consejo Coordinador Empresarial entre 1977 y 1979. “Fue entonces cuando apareció la revista Expansión en mi vida.”

- ¿Por qué ha mantenido su gusto por la revista durante tantos años?
Por cuestiones de familia no me fue posible estudiar una carrera administrativa; sin embargo, siempre tuve la inquietud de los negocios y las finanzas. Expansión empezó como un hobby en el que yo podía conocer este nuevo mundo y luego se convirtió en una revista obligada desde que estuve en Industrias Conelec, donde empecé como vendedor técnico y terminé como gerente de ventas a cargo de la administración para después irme a la casa matriz, que se llama Phelps Dodge, en Nueva York.

- Cuando trabajaba en grandes corporaciones como Phelps Dodge, Grupo IEM y Cementos Tolteca, de una u otra forma estaba inmerso en el fashion empresarial. Conocía las estrategias y las políticas que en ese momento pugnaban. Los cambios nos llegaban directamente de los corporativos. Sin embargo, tienes que estar enterado de la competencia y la mejor manera de hacerlo es leyendo. En cambio, cuando ya estás como empresario independiente te enteras de las nuevas tendencias consultando revistas y asistiendo a escuelas de negocios, como el IPADE, en donde analizas casos específicos. Como independiente ya no tienes a nadie detrás que te transmita esos conocimientos, que te enseñe las cosas, entonces corres el riesgo de quedar obsoleto.

- ¿Qué encuentra en Expansión para continuar suscrito desde los 70?
Es una forma de estar actualizado. Yo creo que nunca dejamos de recibir ideas y de ver qué están haciendo los demás. En los reportajes que publican hay cosas que me llaman la atención y siempre hay algo qué aprender. Y si un artículo  me gusta es por muchas razones: porque posiblemente conozco a alguno de los entrevistados, porque puede estar involucrado con mi empresa o simplemente por conocer. Aunque ya no tenga nada que ver con mi negocio, lo leo porque además te creas una imagen de las personas que a veces sólo conoces de nombre o en un plano personal, mas no profesional.

- ¿Qué es lo que no le gusta de la publicación?
En realidad no hay algo específico. Elegí a Expansión porque no solamente era la revista de moda, sino la de más prestigio empresarial. Al principio se le criticaba de que era una copia de Fortune, pero hoy tenemos que aceptar que tiene sus características propias.

- ¿Recuerda algo en lo que Expansión le haya sido de utilidad de manera específica?
En varias ocasiones y en distintas prácticas. Por ejemplo, en cuestiones de mercadotecnia, de las nuevas tendencias que existen y lo que dicen los expertos.

- Además cuando se puso de moda la institucionalización de las empresas familiares. Mi hijo, Andrés Simg, que también es un lector asiduo de Expansión, es el único de la familia que trabaja aquí y no tiene ninguna injerencia sobre los directores de las otras compañías. Tampoco goza de ningún privilegio y eso es algo que recuerdo haber visto en Expansión.

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- Otra, pero esa es más como un gusto personal, fue en la época de los 70, cuando la revista hizo una encuesta para conocer el background de los 15 directores más importantes en México.

- ¿La ha dejado de leer en cierto momento por alguna razón?
Sí, durante los tres años que trabajé en Nueva York para Phelps Dodge International. Fuera de ese lapso no y ahora se repite la historia con mi hijo, que la devora pero que es mucho más crítico para algunos reportajes.

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