Letras delatoras

La grafología puede descubrir 80% de la personalidad de un candidato y cada vez más empresas conf?
Tania Lara Ortiz

A diario, los aspirantes a un puesto ponen en práctica todos los consejos que han escuchado para tener éxito en las entrevistas de trabajo: sonríen, y aunque nerviosos, se muestran seguros e incluso ensayan algunas respuestas para posibles preguntas. Pero el área de recursos humanos de Eximagen, una comercializadora para artículos promocionales, cree que puede desarmar todas las técnicas y tips que utilizan los candidatos para ganar un puesto de trabajo.

- El primer filtro de esta importadora es tan inocente como un papel en blanco donde deben escribir un breve texto. Y sin embargo, la prueba grafológica es la principal razón para rechazar a los aspirantes.

- “La grafología sí detecta a personas deshonestas o irrespetuosas. Si se trata de alguien agresivo o que está abierto a los comentarios”, explica Juan Carlos Martínez, gerente de Recursos Humanos en Eximagen. Todos los días en esta empresa, un equipo de cinco personas analiza 15 pruebas grafológicas para contratar o rechazar personal.

- Martínez es un firme seguidor de la grafología. Tanto que cuando detecta un robo en el almacén o escucha ligeros rumores de acoso sexual, convoca a todos los responsables del área para que escriban sobre tres hojas en blanco. Los que resulten sospechosos pasarán a la segunda etapa, una prueba de personalidad Machover (que consiste en dibujar una figura humana y escribir una historia de esta persona al reverso de la hoja) y si la sospecha se reafirma, tendrán que pasar a una entrevista donde se detectarán sus mentiras.

- “Difícilmente nos pueden engañar con la letra. Al menos que sean muy astutos para mentir”, asegura Martínez. Así, este reclutador explica que este proceso de selección es su principal herramienta para combatir el robo, la burocracia y un ambiente de trabajo negativo, pero también acepta que la grafología no detecta si la persona es impuntual o floja.

- Para los especialistas, como el grafólogo español José Javier Simón, la personalidad del candidato se adivina a través de su escritura, con una fiabilidad de 80%, sin necesidad de entrevistar al candidato.

- “En la escritura se nota a la gente motivada, triste, enferma, deprimida. También detectamos su potencial de desarrollo, liderazgo y productividad”, apunta Sandra Hernández, fundadora de Grupo Cash, una consultora mexicana que imparte talleres de grafología a los reclutadores y que, a petición de algunas empresas, analiza la letra de los candidatos.

- De acuerdo con esta técnica, ninguna empresa querrá contratar a la gente que escribe la letra ‘t’ con el travesaño horizontal inclinado a la izquierda, porque seguramente se trata de alguien deshonesto. “Si sus rasgos son angulosos, la persona tiene un temperamento fuerte y si no deja márgenes en la hoja, es alguien que difícilmente confía en los demás”, dice Bernardo Manzanares, grafólogo de Grupo Cash.

- Mientras que el cuerpo del texto indica cómo la persona se muestra ante los demás, la firma significa cómo se percibe a sí misma. Por eso, tenga cuidado con la firma de la gente que invade el texto de arriba, porque se trata de una persona chismosa. “Esto no es recomendable para una secretaria, que usualmente debe ser discreta”, señala Manzanares.

- Una letra muy grande pertenece a alguien orgulloso y vanidoso, si las líneas son ascendentes, la persona es ambiciosa y perseverante.

- Esto no tendría la menor importancia si se trata de una carta para un familiar, pero resulta trascendental en un proceso de selección. Al menos, la mitad de las empresas españolas utilizan el análisis grafológico como filtro inicial, apunta la Sociedad Española de Grafología.

- En las compañías francesas, casi es seguro que la letra del candidato será escudriñada hasta el más mínimo detalle, porque en este país europeo hay una fe casi religiosa en este método, al grado que 90% de las empresas de Francia utilizan la grafología, de acuerdo con el diario The Wall Street Journal. En Estados Unidos, la utilización de esta técnica cada vez es mayor desde que se prohibió el detector de mentiras para la selección de personal.

- En México, no existen datos de cuántas empresas utilizan la grafología para sus procesos de selección, pero la tendencia está a la alza, menciona Sandra Hernández. En el taller de grafología se han inscrito empresas como el restaurante Arroyo, los hoteles Fiesta Americana, Casas GEO y Grupo BPT, una consultora de tecnología.

- Para las pequeñas y medianas empresas, resulta una técnica muy conveniente. “Una evaluación psicométrica requiere de cuatro a cinco horas, mientras que una prueba grafológica sólo necesita 30 minutos”, destaca Hernández. Y este tiempo es suficiente para descartar a la persona del puesto.

- Grupo Cash imparte un taller de 12 horas que puede ser suficiente para conocer los principios básicos de la grafología para la selección de personal, por un costo de 2,600 pesos. Y si la empresa prefiere enviar los textos para que un grafólogo los analice, este servicio cuesta 600 pesos.

- Claroscuros del puño
“El grafólogo casi en un primer vistazo sabe si la persona es adecuada o no. Parece inhumano, pero así es la selección de personal”, revela el grafólogo español José Javier Simón.

- Pero no todo es tan malo como parece. Al sur de la Ciudad de México, el restaurante Arroyo usa la grafología para las contrataciones y las promociones de su personal. Famoso por su barbacoa, este lugar recluta a 30 personas cada mes mediante una entrevista, una prueba de conocimientos técnicos, una segunda entrevista y finalmente un análisis psicométrico que varía de acuerdo con el tipo de puesto.

- Claudia Muciño, jefa de personal en este restaurante, utiliza la grafología para detectar el potencial, las habilidades y los valores de las personas con el fin de darles un ascenso en la empresa.

- “Antes de usar este método, cometíamos muchas equivocaciones al promover gente que no cubría el perfil del puesto. Ahora damos más seguimiento y buscamos personas con buenos resultados, productiva y con liderazgo”, dice Claudia Muciño, quien coordina a 280 empleados.

- Para ella, el principal dolor de cabeza es la alta rotación del personal (al menos, siempre hay 10 vacantes de meseros cada mes) y para combatir este problema busca el desarrollo de trabajadores dentro de la empresa. La grafología es su aliada para determinar qué potencial tienen las personas para asumir mayores responsabilidades.

- “Confío en este método porque la gente suele dar una cara en la entrevista, pero a la hora de trabajar, cambia de actitud”, explica Muciño.

- Pero la realidad es que la grafología no tiene estadísticas que la respalden. Por eso, Marina Martínez Lobato, analista de reclutamiento en GNP, duda en aplicarla.

- Desde hace tiempo, ella utiliza la prueba psicométrica de Cleaver, donde la persona llena una hoja que contiene cinco características y debe señalar con cuál se identifica más y con cuál menos. Con esta técnica, identifica cómo se adapta la personalidad del candidato al perfil del puesto. “No sustituiría esta técnica por la grafología. Una prueba psicométrica es mucho más sencilla que el análisis de la letra porque éste califica muchos factores”, apunta la reclutadora de GNP.

- A pesar de que ella cursó un taller de grafología, piensa que este método sólo es útil para combatir la renuncia de los agentes de ventas. “Si los gerentes conocieran a su personal por los rasgos de la letra, sabrían mejor cómo motivarlos y esto elevaría las ventas y, por tanto bajaría la deserción de los agentes”, menciona. Pero la aseguradora de Grupo BAL ya tiene un programa establecido para la selección de personal, y la grafología no está dentro de sus opciones.

- Sin embargo, la mayoría de las corporaciones utilizan la grafología para detectar a los deshonestos. Por ejemplo, Sandra Hernández detectó una marcada tendencia al robo de una candidata para trabajar en la empresa de seguridad de Corporativo Diamante. Cuando los reclutadores pidieron referencias en su empleo anterior, descubrieron que esta mujer había sido despedida por fraude.

- Con esta idea, Eximagen, recurre a este método para detectar robos. El año pasado, esta empresa sufría robos hormiga de sus artículos promocionales y en consecuencia, los pedidos llegaban incompletos a clientes como Kimberly-Clark, Ford, Coca-Cola y Pepsi. “Manejamos grandes volúmenes, de más de 1,000 plumas, por ejemplo, pero al cliente sólo le llegaban 997 piezas y nos reclamaba”, recuerda el gerente de personal de la empresa. Ahora, la comercializadora despide a cualquiera que cometa robo por pequeño que éste sea.

- Tan estricta es esta política en Eximagen que el año pasado despidió a 62 personas de un total de 120 empleados por la información que revelaron sus pruebas grafológicas.
Quizá por este tipo de casos, en España está a discusión la legalidad de las pruebas grafológicas, porque el escritor no sabe qué se va a estudiar de su letra, ni tampoco tiene control sobre lo que su escritura transmite de su persona.

- “En la entrevista, el candidato puede negarse a responder determinadas preguntas, pero nadie puede negarse a escribir. Y con la información del grafólogo, la empresa obtiene datos de personalidad que de otra forma, el entrevistado nunca hubiera confesado. El grafólogo debería dar sólo la información necesaria para determinar si el candidato cumple con los requisitos del puesto de trabajo”, explica Cecilia Lacarra, del despacho madrileño Sagardoy Abogados.

- Pero mientras esta discusión se resuelve, cada vez más empresas confían que el puño y la letra es la clave de sus contrataciones. Quizá nuestro futuro laboral está, en gran medida, en manos de nuestra letra.

- Y si los candidatos quieren ganar el puesto, tal vez deban regresar a los ejercicios de caligrafía que practicaban en la primaria.

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