Llantas ponchadas

Las reglas laborales frenan la competitividad. Las reformas se pueden postergar hasta 2007.

En México, las compañías y los trabajadores se sienten presionados para adaptarse a las realidades competitivas de una nueva economía global cada vez más abierta. Sin embargo, las obsoletas regulaciones y las costosas estructuras de beneficios no permiten mucha adecuación.  Basta con echar un vistazo a los fabricantes de llantas para ver cómo una combinación de estancadas reformas de energía, más una creciente rivalidad de las importaciones baratas y, en especial, las rígidas y viejas reglas laborales logran que el éxito (y hasta la supervivencia) se escurran entre los dedos.

- “Las regulaciones del trabajo en México han cambiado poco desde que el país aprobó su primera legislación laboral federal, en 1931. Se promulgó una nueva ley en 1970 y algunas revisiones en 1980 volvieron el ambiente incluso más inflexible”, afirma Guillermo Roel, abogado laboral de la firma Roel y Abogados.

- Los beneficios de los trabajadores también representan un costo significativo para las compañías. En el caso de la industria llantera, por cada peso que las firmas pagan en sueldos, se destinan $3.3 pesos adicionales para seguro social, vivienda y pensión.

- Otro punto en contra para este sector productivo es el contrato ley, un acuerdo comunal a través del cual cualquier cambio de compensación debe ser igualado en toda la industria. Debido a los requerimientos de hace 60 años en la ley, algunos sueldos en la industria llantera se elevan hasta a $15 dólares la hora. “Las regulaciones requieren el pago de 56 horas por una semana de 40 horas”, confirma Armando Tornel, presidente Empresas Tornel.

- Algunos ejecutivos en la iniciativa privada creen que el gobierno logrará presionar, a través de reformas estructurales, para reducir los costos laborales. El Congreso puede lograr una reforma energética, aunque de forma moderada, en 2005-2006. Pero es improbable que se apruebe un proyecto de ley para liberar las reglas laborales antes de 2007.

- Un sector poco flexible
La industria llantera mexicana ha sido especialmente golpeada por la competencia de las importaciones, en particular de los proveedores de costos más bajos. Eduardo Minardi, presidente de Bridgestone Firestone de México calcula que 68% de las llantas vendidas localmente son traídas del extranjero, sobre todo de China, Corea del Sur e India. Además, muchos importadores locales negocian acuerdos que les permiten depositar en una cuenta foránea más de 50% del precio de venta, permitiendo así facturas que presentan menos de la mitad del costo de compra.

- No obstante esta situación, el apoyo está próximo. Los productores más grandes de neumáticos están promoviendo un esquema que empleará referencias globales para dictar los impuestos de importación con el fin de extinguir las trampas fiscales. Gracias principalmente a la inflación y a la falta de reformas en el terreno laboral, los costos de operación en el mercado de llantas en México dieron un salto mayor a 60% entre 1998 y 2003, según datos de Bridgestone. Mientras tanto, los precios de los productos se incrementaron sólo 20%, en gran parte debido a las importaciones baratas.

- Las empresas responden
Dadas las presiones, algunos fabricantes se han hartado. Euzkadi Tire, propiedad de Continental Tire (Estados Unidos), cerró sus puertas hace dos años, pero tuvo que lidiar con una disputa legal por las liquidaciones de los trabajadores.

- Por otra parte Bridgestone decidió invertir $20 millones de dólares para renovar su planta de Cuernavaca y producir llantas de mayor precio para compensar sus altos costos de operación.

- Empresas como Goodyear (Estados Unidos) y Michelin (Francia) han instrumentado una mezcla de medidas dirigidas a fomentar su competitividad. La primera cerró sus operaciones de manufactura y ahora se provee de llantas de su planta brasileña.

- Aún es más importante que los llamados sindicatos blancos estén siendo aprovechados para negociar los contratos laborales colectivos basados en un esquema de planta por planta. Se trata de entidades legales a través de las cuales un grupo externo, no elegido de manera directa por los trabajadores, los representa en las pláticas con la empresa. Utilizar a estos terceros como intermediarios da a las compañías mayor apalancamiento mientras les ayuda a evitar los paros y amenazas de huelga.

- Usualmente, estas asociaciones gremiales surgen sólo cuando los fabricantes abren una nueva operación o cuando una actividad se reubica de una planta a otra, de modo que los trabajadores no han tenido suficiente tiempo para organizar un sindicato formal. “Los sindicatos blancos son un mal necesario cuando no hay reforma laboral”, afirma el abogado Guillermo Roel.

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