Llueve sobre mojado

La tecnología es una de las variables que harán más competitivo a México. Desafortunadamente, la

Por momentos pareciera llegar un cansancio acerca del tema de los factores que determinan la productividad y, por consecuencia, la competitividad de nuestras empresas y del país en conjunto. Sin embargo, esta preocupación es y debe ser permanente en la aspiración por alcanzar el crecimiento y desarrollo económicos. El vocablo competitividad denota la capacidad de respuesta o de acción de un país, empresa o individuo para afrontar la competencia abierta entre diversos oferentes de servicios semejantes.

-

De manera regular, organismos como la OCDE, el Instituto Internacional de Desarrollo Administrativo, el Banco Mundial, el recientemente creado Instituto Mexicano de la Competitividad y el Foro Económico Mundial (FEM), coinciden en revelar la pérdida de competitividad de la economía en su conjunto, en la ausencia de las ya tan añoradas reformas específicas para la economía mexicana (laboral, energética, fiscal y de telecomunicaciones).

-

No extraña entonces que los resultados recientes del FEM, que mide la competitividad con base en tres variables (tecnología, instituciones públicas y ambiente macroeconómico), ubiquen a México en el lugar 48, entre 104 países, habiendo descendido una posición, con respecto de la medición del año pasado. Bajo y a la baja. En la medición quedamos incluso por debajo de países como Botswana (lugar 45), Sudáfrica (41) y Túnez (42), por mencionar unos pocos.

-

Tan pronto aparecen dichos índices, pareciera ya un ejercicio gubernamental cotidiano su descalificación. Sin embargo, la más reciente y contundente evidencia es la clasificación de países en términos de su recepción de inversión extranjera directa, en donde México, otrora campeón en dicho rubro, pasa a un lugar marginal. Lamentablemente, mayor prueba de nuestra pérdida de competitividad no es necesaria.

-

Pero, ¿qué papel juegan las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (tic)? Sin duda, las tic son un insumo muy importante en la función de producción de las empresas. En el pasado, buena parte de nuestra competitividad descansó en nuestro recurso abundante y relativamente barato, que era la mano de obra, pero en años recientes hemos perdido esa ventaja competitiva. Y vale decir que ese insumo ha registrado importantes aumentos en su remuneración y eso es reflejo de un incremento en la productividad. ¿Pero entonces qué nos está faltando? De lo que seguimos careciendo es de la capacidad que han mostrado nuestros principales competidores para ajustarnos a las nuevas condiciones económicas y tecnológicas, con adecuaciones y reformas regulatorias y legales en el campo de las tic. Así, no es de extrañar que de los 104 millones de habitantes que somos en México, aproximadamente 40 carezcan de servicios adecuados de telecomunicaciones, en términos de cobertura, precio y calidad. Eso afecta de forma simultánea en el bienestar de la población, así como de dos millones de los cerca de 3.3 millones de unidades económicas en el país que padecen los mismos problemas.

-

Con todo, se explica que nuestros índices nacionales de competitividad siguen a la baja, y así nuestra capacidad de absorción de los recursos de inversión extranjera directa tan necesarios para una economía como la de México. Por todo lo anterior, es importante que se defina el tipo de sector de telecomunicaciones que va a tener México en las próximas décadas y, en función de ello, que se adecue su estructura institucional regulatoria. Si la decisión es promover la competencia, el regulador deberá tener las facultades necesarias y el capital humano adecuado para ello. Si se llegara a definir operar con un monopolio (recordemos los casos de éxito relativo como Turquía y Costa Rica, que incluso operan con un monopolio gubernamental), entonces el esquema de incentivos que aplicaría deberá ser consistente con el discurso y con los objetivos de bienestar y competitividad del país.

-

Sin embargo, hoy día pareciéramos vivir con una confusión al respecto, y su consecuente indefinición nos cuesta mucho en términos de competitividad.

-

Comentarios a epiedras@epiedras.net.

Ahora ve
Estas son las últimas campanadas del emblemático Big Ben
No te pierdas
×