Lo que invirtió, ¿lo recuperó?

Siempre es más fácil medir costos que beneficios y la tarea se complica más cuando se trata de TI
Eugenio Kuri*

En la actualidad, lo que separa a las empresas exitosas de aquellas que no lo son es su capacidad de potencializar recursos, mismos que servirán como directrices para medir el valor de negocio real de las Tecnologías de Información (TI).

- Hoy, uno de los métodos más útiles para calcular los resultados de nuestras acciones, con base en la rentabilidad de la operación, es el Return on Investment o más conocido como ROI (por sus siglas en inglés).

- El ROI, como instrumento de valoración, debe formar parte de la planificación de cualquier acción empresarial. No se trata de un sistema de control de costos que utilizamos como mecanismo para la reducción de gastos, sino de la valoración del retorno esperado de una inversión.

- A los números
Siempre es más fácil medir costos que beneficios. Y medir el ROI resulta un proceso difícil, ya que no existe un mecanismo de cuantificación generalmente aceptado para evaluar el valor creado por la inversión en TI. Esto sin olvidar que algunos de sus beneficios son intangibles.

- Sin embargo, los directores de TI pueden desplegar tecnologías que generen valor de negocios tangible y ventajas competitivas en un tiempo corto y con una excelente relación costo-beneficio.

- El cálculo del ROI se realiza de diversas formas, aunque el método más empleado se basa en una fórmula básica, donde se relacionan los dos principales componentes de costos y beneficios.

- Estos conceptos se analizan desde distintas ópticas dentro de las organizaciones, ya que cada departamento tiene objetivos diferenciados con respecto al resto.

- Para lograr este valor de negocios tangible, los activos de TI y las prioridades de negocios se deben alinear en torno a un conjunto de metas y estrategias firmes, con el objetivo de que la organización se adapte rápidamente a los nuevos retos y oportunidades empresariales que enfrenta.

- Aunque también el ROI tiene que ver con aprovechar las inversiones pasadas en diversas plataformas y formatos de datos. Siempre las arquitecturas abiertas son más flexibles y económicas, además de que soportan mejor la estrategia de la organización.

- Las TI como llave de negocios
Las TI son una herramienta poderosa que permite a las empresas hacer modificaciones fundamentales en sus procesos y lograr el cambio cultural.

- Algunos aspectos de la transformación pueden ser medidos fácilmente, pero otros no. Sin embargo, cualquiera que sea la dificultad de medir el ROI con precisión, está claro que sí es posible lograr excelentes rendimientos cuando la tecnología se implementa estratégicamente. De ahí la necesidad de que la empresa defina con anterioridad el valor que desea obtener.

- Es la calidad, no la cantidad lo que cuenta. En muchas industrias, los principales actores no necesariamente gastan más que sus competidores en TI como porcentaje de las ventas. Gastar en lo correcto, crea valor.

- Lo más importante es dirigir la inversión a las áreas adecuadas, al igual que medir lo que se aporta y lo que esto produce, pero tal vez el factor primordial sea la forma en la que se planea y se ejecuta la inversión.

- Cada área de negocios es la que debe dirigir y ser “propietaria” de las inversiones en TI, más que el propio departamento de TI.

- El ROI requiere de metas claras, de una relación sólida negocio/TI y de un establecimiento riguroso de prioridades para mantener el enfoque. También necesita valor para dejar de gastar en lo que no se debe gastar.

- La inversión en TI debe tener un beneficio rápido y un ROI demostrable.

- Búsqueda de mayor aceptación
Al considerar el rendimiento de la inversión en TI, las empresas no deben perder de vista a los usuarios finales, quienes verán cómo la tecnología puede ayudarlos a realizar mejor su trabajo.

- Si una solución es buena para el negocio, pero los usuarios finales no están convencidos del cambio y ven esto como un impedimento, entonces será difícil lograr el rendimiento deseado.

- El ROI le permite a cada empresa conocer si un proyecto determinado es productivo para la organización y cuáles han sido las ventajas y problemáticas de la implantación. Resulta conveniente mantener un control de estos datos ya que van a ser decisivos de cara a la creación de iniciativas futuras.

- Los ejecutivos deben entrar en el hábito de valorar la rentabilidad de las TI y confeccionar planes de inversión y de desarrollo a corto y a largo plazo. Esta dinámica permite realizar planificaciones adecuadas a la situación global de la empresa, en las que las TI son un elemento importante que influye decisivamente en la evolución y resultados de la misma.

- Es por eso que toda la organización debe conocer cuál es la inversión que realiza en TI y cuál es su rentabilidad. No menos importante es, luego, la comunicación de los resultados a toda la empresa como garantía de que el cambio será un éxito.

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*El autor es socio director de Accenture México.

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