Los 100 empresarios más importantes

Cambios, cambios. La gente de negocios más importantes de México constata la tendencia de mutació

"Por eso no estoy en Bolsa… para no tener que dar datos." Esta fue una respuesta recurrente entre empresarios importantes cuyas compañías no están listadas en el mercado de valores, lo cual les permite tener sus números guardados celosamente bajo llave. La negativa a ofrecer información refleja parte de la cultura prevaleciente en algunos hombres y mujeres de los negocios en México, que consideran delicado hacer pública la información de sus organizaciones por muy diversos motivos: desde no querer entrar en contrapunteo con lo declarado al fisco, hasta temor por la inseguridad que pudiera suscitar la aparición de su nombre en un listado. Otros no quieren "hacer olas" para no despertar las alarmas de su competencia y unos más prefieren mantener un "bajo perfil", evitando dar razones específicas.

- Si bien no se puede generalizar, es cierto que más allá de lo poco acostumbrados que están algunos capitanes de empresa en México a otorgar pistas sobre sus operaciones, este reporte se encontró con otra clave que pudiera explicar la discreción: los cambios constantes en la composición de los negocios. Durante el pasado año y el inicio del presente, el destino de ciertos sectores y, en consecuencia, de las compañías que los conforman, sufrieron intensas modificaciones.

- Para algunas firmas, sobre todo las vinculadas al área exportadora, el lustro previo a 2000 fue de consolidación, producto del crecimiento sostenido de la economía estadounidense. A fines del año pasado, cuando la situación macroeconómica del país vecino dio signos de cansancio, las expectativas tuvieron que ajustarse a la vez que los resultados contables de esas compañías sufrieron sorpresas. Asimismo, los cambios en el desempeño de los mercados afectó el valor de la capitalización. Es notorio el deterioro sustantivo en el mercado de las organizaciones industriales; en la mayoría de los casos hay una pérdida progresiva del valor registrado al cierre de 1999 frente al de marzo de 2001. Gigantes regiomontanos como Alfa, Cydsa, Vitro, y otros como Grupo Desc, por mencionar sólo un puñado, observan inermes cómo se castigan sus precios. Es posible suponer que una situación semejante opera en general en las compañías del giro manufacturero, que han preferido mantenerse lejos de las cifras públicas.

- El ambiente de cambios, sin embargo, no se circunscribió a las empresas mencionadas, sino que se evidenció sonoramente en varios casos, como el relevo de Luis Berrondo por Antonio del Valle en la presidencia de Bital; el virtual rescate de Bufete Industrial, cuyo fundador es José Mendoza, a manos de Sergio Bolaños; las ventas que concretó Alfonso Romo de firmas relevantes como Empaques Ponderosa y la casi cerrada operación con la aseguradora Comercial América, o la entrada por la puerta grande de los grupos españoles Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) a través de Bancomer, y Santander Central Hispano con Serfin. El embate ibérico no significa poca cosa: salvo Roberto González en Banorte y Carlos Slim en Inbursa, la camada de banqueros mexicanos poderosos se redujo de modo drástico, más aún al conocer este mayo la compra de Banamex a manos de Citigroup, con lo cual el próximo año saldrán del listado Alfredo Harp y Roberto Hernández.

- Otros acontecimientos causaron también revuelo. Carlos Peralta, en el sector de telecomunicaciones, cedió al grupo británico Vodafone el porcentaje accionario en Iusacell, con lo cual el empresario "sólo" conservó la propiedad del Grupo IUSA (del cual no ofreció datos) y una buena cantidad de dólares producto de la venta de su participación en la telefónica. Conspicuo también fue el ascenso de María Asunción Aramburuzabala a la vicepresidencia de Televisa, luego de adquirir 20% de Televicentro que poseía Alejandro Burillo –por cierto, a punto de conformar Grupo Pegaso–, o la compra de Olegario Vázquez Raña (y su hijo, Vázquez Aldir) de Real Turismo, con lo cual hizo crecer al Grupo Empresarial Ángeles sumándole los hoteles Camino Real. Igualmente Rufino Vigil, de Industrias Campos Hermanos, catapultó a su grupo con la compra de Simec, otrora en manos de la familia tapatía Martínez Güitrón.

- En incómodo compás de espera se encuentran empresarios del ramo azucarero, debido a los problemas de endeudamiento que enfrentan. Ahí, por ejemplo, están involucrados el Consorcio Azucarero Escorpión, de Enrique Molina, y Grupo Azucarero México, que comanda Juan Gallardo Thurlow. Las amarguras de este sector rivalizaron con las del ramo constructor, donde malabarean compañías como Tribasa, de David Peñaloza o ICA de Bernardo Quintana, las cuales se vieron obligadas a realizar bruscos movimientos de achicamiento. Es preciso mencionar en este rubro a Bufete o, en otra área, a Videovisa de Adolfo del Valle, cuyo derrumbe se presentía tiempo atrás.

- Frente al hermetismo en el manejo de las cifras que mostraron Joaquín Vargas, de MVS –quien decidió abandonar su incursión a la Bolsa Mexicana de Valores, BMV–, Isaac Saba (KoSa), Guillermo Zambrano (Grupo Proeza), los hermanos López Rocha (de Jumex y La Costeña), Alfredo Achar (Comex), Alejandro Junco de la Vega (Consorcio Interamericano de Comunicación), Fernando Ponce (Administración Peninsular Corporativa), Cayo Zapata (Grupo Zapata) o Tomás Milmo (Axtel), entre otros, hubo plausibles casos de transparencia. Ahí están Eduardo Tricio, de Grupo Industrial Lala; Abelardo Garciarce, de Consorcio Aga; Alejandro Burillo, Olegario Vázquez Aldir, Luis Berrondo (Mabe y ahora Bital), Gilberto Marín, de la pañalera pi Mabe y muchos más que decidieron este año ofrecer información sobre organizaciones que aún no cotizan. Los tiempos cambian: unas de cal por las de arena.

- Los sonrientes
Los resultados finales del presente reporte –ejercicio que privilegia el valor de mercado de las compañías para establecer la posición del empresario en el listado y que parte del supuesto de que el presidente de consejo es quien representa la capacidad económica de la firma– registran cambios interesantes frente al ranking del año pasado. Carlos Slim, de nuevo, es el único que está libre de competencia. Refrenda su primer lugar y por mucho: el valor de sus empresas es cinco veces superior al de Banamex.

- Las compañías de Slim –a quien se le adjudicaron las organizaciones en las que sus hijos figuran como presidentes de consejo– lograron revertir la pérdida de valor de mercado mediante la adquisición de otras empresas o la formación de nuevas controladoras: compró Compusa, y creó América Móvil para concentrar la operación de tecnología celular.

- El magnate no fue el único que libró el año con pulcritud; también telefónicas competidoras como Unefon mantuvieron el precio de sus acciones muy alto –de hecho, algunos analistas opinan que está demasiado inflado–. Conectados con esta última firma, Ricardo Salinas Pliego y TV Azteca confirman las ventajas de su –a veces polémica– estrategia de creación de valor. Alguien que se trepó al trampolín y se coló entre los primeros 15 del listado fue Alejandro Burillo, quien según las cifras de 1999 estaba en el sitio 81. Ello se explica por la veloz consolidación de su telefónica.

- Otro empresario que mejoró su posición fue Arnoldo de Rienzo, de QBindustrias, cuyo tamaño se disparó debido a las adquisiciones realizadas en el pasado año; de hecho, esta firma química compró una empresa con ventas más grandes que las de ella misma. También sobresale el avance de la familia Larrea y sus negocios reunidos en Nuevo Grupo México, al cual hay que sumar los activos de la importante minera de cobre Asarco.

- ¿Saldo positivo?
El listado muestra los beneficios del crecimiento económico que registró México en 2000. Un avance de 6.9% en el PIB explica el crecimiento sustancial en indicadores operativos de las compañías que incluye el reporte. Por ejemplo, las ventas totales promedio de los 100 crecieron 19.5%, los activos 11.4% y el personal ocupado avanzó 6%. No obstante, este desempeño no pudo reflejarse en el valor de capitalización de las emisoras –que cayó 12%– porque estuvieron sujetas a los vaivenes de los mercados financieros de Estados Unidos, arrastrados por el Nasdaq, que acumuló una baja de 40% y fue el motivo del traslado de inversiones del rubro tecnológico a sectores tradicionales, lo cual amortiguó el retroceso del Dow Jones.

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- La situación es un argumento para todos aquellos empresarios que se niegan a listar sus compañías en la BMV, por una sencilla razón: el precio de las acciones no reflejaría el valor de sus empresas, situación que evidencia esta investigación. La tarea de las autoridades bursátiles, que buscan inyectar dinamismo a un alicaído mercado, no es tanto promover la llegada de más inversiones, sino gestionar que un mayor número de empresarios entren al mercado de valores, convenciéndolos de que es una alternativa de financiamiento real.

- Mientras tanto, hay quienes alertan sobre los focos rojos de la economía local: durante el primer trimestre el PIB creció apenas 1.9%, contra 7.7% del mismo lapso en el año anterior. Ese solo factor hará que la historia sea distinta en el listado del próximo año. Desde ahora ya se visualizan cambios en las casillas de los empresarios más influyente del país, quienes en 2001 no tendrán el paracaídas del desempeño económico macro.

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