Los 30

Mientras Estados Unidos y Europa se preparan ante el envejecimiento de sus babyboomers, la edad prom

Somos un país joven. La estabilidad (macroeconómica, cuando menos) que vive la generación de los nacidos entre 1965 y 1975 sostiene una edad dorada del sector vivienda, la multiplicación del crédito al consumo, la modernización del sector salud y de la educación privada, por no hablar del florecimiento del sector servicios. El promedio de edad de la población económicamente activa es de 36 años, una fortaleza en un entorno de crecimiento económico insuficiente para los grandes retos del país. La generación que ya tuvo toda la infancia y adolescencia para padecer crisis tras crisis empieza a dar frutos.

- Las 30 promesas en los 30 de 2005 muestran la variedad de intereses de esta generación y una conciencia altamente competitiva: quien no tiene dos maestrías ha trabajado desde los 15 años, se ha endeudado como loco o ha renunciado al tiempo libre en nombre de un producto, una empresa o una vocación profesional. La entrega los ha convertido en protagonistas de los nuevos sectores de actividad. Sirva de ejemplo la portada.

- Siempre se supo que la única salida para la crisis de la industria textil y del vestido era el valor agregado de la creatividad. Hoy, un grupo de emprendedores del diseño y la moda pelea en el ámbito internacional sin complejos, al menos sin otros que no sean los derivados de las dificultades de una empresa para obtener financiamiento o entrar a los grandes canales de circulación. Ahí están Pineda y Covalín o el ‘NaCo’ Edoardo Chavarín, dos mundos opuestos pero muy semejantes en su combinación de lo local y lo internacional. Un paralelo es Tanya Moss en joyería. No es suficiente para cruzar apuestas sobre el auge del nuevo diseño mexicano de exportación, pero la promesa está ya sobre la mesa.

- También ofrecemos al lector tres decenas de historias (de banqueros de inversión, administradores de empresas, abogados, mercadólogos, operadores del mercado de capitales, expertos en tecnología, nuevas generaciones de familias empresariales dispuestas a tomar riesgos y cambiar el modelo del negocio heredado aportando valor...) que quieren dejar un buen sabor de boca de esa promesa que tanto sus protagonistas como quienes hacemos esta revista esperamos ver transformarse en realidades.

- Las nuevas ciudades
Las mejores ciudades para invertir en México que incluye nuestro estudio son aquellas que presentan una oportunidad significativa para la localización de nuevos proyectos. Algunas de ellas no han estado entre las prioridades económicas o políticas, otras no son a menudo noticia, y muchas son ciudades medianas, de tamaño discreto en comparación con las tres grandes megaurbes.

- Esto es lo que las hace especialmente interesantes: su dinamismo difícilmente puede compararse con el de centros urbanos más consolidados, en los que las tasas de crecimiento se han desacelerado por el efecto de la aglomeración y la competencia.

- Sin embargo, como reflejo de una disparidad regional que en lo económico y lo social le sigue pesando al desarrollo de México, nos encontramos con muchas ciudades del norte en posiciones de franca ventaja, con historias recientes que las hacen aún más atractivas y ventajosas, depositarias de las inversiones extranjeras en cuantía considerable. Y nos encontramos con muchas ciudades del sur en las que los niveles educativos siguen mostrando una brecha importante, y en las que la generación y la distribución de la riqueza permanecen en un doloroso rezago con respecto al resto del país.

- Buscamos más allá de los tópicos, y llegamos a evidenciar muy gratas sorpresas: ciudades en las que se puede pensar para invertir y aprovechar las oportunidades de una nueva y pujante dotación de infraestructuras; o una promoción activa que ha logrado generar círculos virtuosos de inversión y crecimiento; o la labor adecuada de inversión en el desarrollo de las capacidades humanas y técnicas de sus pobladores. Esa dinámica nueva será seguramente premiada por el mercado con flujos de inversión nacional y extranjera, que implican crecimiento del mercado, y por lo tanto oportunidades para la inversión.

- Lo mejor que le puede pasar a México, tras décadas de buscar una situación macroeconómica estable, es encontrar la forma de aprovechar el potencial de sus ciudades y sus regiones, para hacer explotar desde esas ubicaciones periféricas, más allá de sus tres metrópolis, el crecimiento del país. Ojalá que pueda darse de la mano de historias exitosas de inversión productiva.

Newsletter
Ahora ve
¿Qué puede hacer México para defenderse jurídicamente de Donald Trump?
No te pierdas