Los antipáticos ya no están de moda

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Javier Martínez Staines

Obviedad que jamás termina por ser obvia: las personas empáticas son más -aptas para obtener lo que desean para los demás que las antipáticas. Lejos, -pues, de ser una revelación, esta frase suena más bien disparatada si uno se -asoma a analizar la personalidad de los líderes políticos y de negocios: la -gran mayoría son antipáticos. ¿Eso los aleja de ser efectivos? He ahí la -cuestión.

- La nueva palabreja de moda es likeability. Más vale que la vayamos -aprendiendo, porque se volverá vocablo de uso común en los departamentos de -recursos humanos, desarrollo organizacional y, por supuesto, en los ejércitos -de consultores. El responsable del término es Tim Sanders, ‘coach’ de -liderazgo de Yahoo! y autor del best seller Love Is The Killer App, quien -ahora ha publicado The Likeability Factor: How to Boost Your L-Factor and -Achieve Your Life’s Dreams.

- Pese al título de manual de superación personal, tan peligrosamente cerca -del lugar común, Sanders aporta algunos elementos para que los muchos lobos -feroces que gobiernan en las empresas adopten actitudes de corderos amables, con -la supuesta consecución de mejores resultados. Si se toma en cuenta que la -sabiduría convencional corporativa insiste en que es mucho más importante ser -respetado que querido, esta obra lanza un reto interesante a partir de la -premisa de que, después de todo, la vida es una serie de concursos de -popularidad. Entre otras cosas, el autor habla de cuatro elementos de la -personalidad que deben desarrollarse para incrementar el nivel de likeability: -amabilidad, relevancia (entendida como conexión con los intereses y necesidades -de los otros), empatía y autenticidad (ser genuinos). “El Factor l –dice el -autor– no es un accidente del nacimiento, sino una habilidad que puede ser -aprendida”. Y, para todos aquellos que sienten que sus niveles de simpatía -andan muy bajos, se incluyen ejercicios prácticos para subir el rating de -popularidad.

- Me pregunto si de verdad la gente puede dejar de ser antipática. Más aún: -¿los líderes insoportables se saben “no queridos”? ¿Les importa, acaso? -Quizá si se encuentran en un momento en el que no están obteniendo los -resultados esperados en el negocio, la esperanza se manifieste. Llamémosle: un -instante de sensibilidad propicia. Si su habitual rudeza innecesaria no -repercute en mejores niveles de EBITDA, pueden estar listos para ejercitar los -músculos de la simpatía y de la atracción. A final de cuentas, Sanders regala -su propia definición de la palabra likeability (según él tras “años -de investigación de los mundos de la psicología, la fisiología y la -personalidad”), muy ad hoc para todos aquellos adictos a la -manipulación con rostro amable: “Es la habilidad de crear actitudes positivas -en otras personas a través de la entrega de beneficios físicos y emocionales”.

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- Si el concepto encuentra el eco que busca, además de enriquecerse con la -venta de ejemplares y las horas de consultoría, Sanders le habrá hecho un gran -favor a todos los habitantes del universo corporativo: el fin del reinado de los -jefes duros y antipáticos. Bienvenidos a un mundo feliz.

- El autor es director editorial de Grupo Expansión y todas -las mañanas ensaya un prolífico popurrí de sonrisas para resultar simpático -a los demás.
-Comentarios: jstaines@expansion.com.mx

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