Los cimientos del futuro

Este año, hay señales que indican que el sector podría despertar de su letargo. Algunos proyectos
Yolanda Ruiz

Con la cancelación del megaproyecto del nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México, en Texcoco; la suspensión de las obras del segundo piso del Viaducto y el Periférico en la capital, y la paralización de los trabajos para nuevas carreteras en toda la república, la construcción de infraestructura sufrió un grave revés. Pero la edificación de complejos habitacionales, desarrollos turísticos y de oficinas siguen levantando muros de esperanza entre quienes participan del negocio.

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Gonzalo Montaño es uno de ellos. Para el directivo de Grupo Mac –firma dedicada a estudios de viabilidad de obras de infraestructura y vivienda–, el periodo de estancamiento quedó atrás y ahora viene la recuperación. “Todos [en este sector] creían que una grave crisis afectaría a México y por eso tenían detenidos sus proyectos e inversiones. Después de varios años y de ver que la economía mexicana sigue en pie, estable, han decidido seguir adelante.”

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Por ejemplo, Gicsa inicia el presente año la construcción de la torre El Ángel en la capital, un complejo de usos mixtos con centro comercial, un hotel pequeño y oficinas; en total 72,000 metros cuadrados. También erigirá un edificio inteligente en el DF, la Torre Esmeralda III, de 83,000 metros cuadrados, con un costo de $60 millones de dólares. Otro proyecto de esta inmobiliaria para 2003 es el desarrollo turístico Marlago Ixtapa, en Guerrero, formado por dos torres de 14 niveles con 54 departamentos cada una, 8,000 metros cuadrados de áreas verdes, cancha de tenis y paddel, gimnasio, spa, albercas, business center y servicios de resort, como room service, catering, tintorería y club para niños. La inversión es de $25 millones de dólares.

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Donde se hallaba el antiguo campo de beisbol del Seguro Social en la capital, Grupo Danhos y Grupo Gigante erigirán un centro comercial, Plaza Delta, cuyo costo será de $60 millones de dólares.

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La empresa ICA comenzará en los primeros meses del año la construcción de dos plantas criogénicas para Pemex, en Reynosa, Tamaulipas, con un valor de $136.6 millones de dólares.

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Y sin embargo, es poco para una industria a la que le urge reactivarse. Según el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Leandro López Arceo, el sector tuvo un crecimiento de apenas 2% durante el pasado año, y cayó 5% en 2001.

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Desaprovechamiento
El dirigente se queja de que el gobierno no ejerce el presupuesto de inversión en infraestructura. Asegura que durante 2002 hubo un subejercicio de 10%, lo que significó un desaprovechamiento equivalente a $6,679 millones de pesos –sobre todo en comunicaciones, transporte y energía– debido, dice, al retraso en las autorizaciones y a la ausencia de proyectos concretos.

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De acuerdo con un estudio del World Economic Forum, México ocupa, en una muestra de 59 naciones, el lugar número 54 en materia de financiamiento para infraestructura y el lugar 39 en cuanto al gasto sufragado en dicho rubro; también se ubica en el puesto número 46 en vías férreas, en el 33 en transporte aéreo, 41 en puertos, 38 en líneas telefónicas y 39 en carreteras.

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Una de las mayores constructoras del país, ICA, vio descender el valor de sus acciones 59% y sus ingresos 25% durante el pasado año por la cancelación de obras públicas. A pesar de todo, las promesas gubernamentales crecen. El subsecretario de Infraestructura de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes anunció en octubre la licitación de nueve proyectos para el periodo 2003-2006 por un valor de $19,200 millones de pesos, pero aún no se confirman.

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A decir de Alejandro Villalobos, presidente del Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos, el país requiere invertir por lo menos $180 millones de dólares en infraestructura el presente año para enfrentar las necesidades mínimas del sector energético y petroquímico.

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Según estimaciones de los participantes en la industria, el ramo con mayor impulso será el de la construcción de viviendas. Si se toma como referencia la meta del gobierno, el campo para su desarrollo es inmenso: habría que edificar un promedio de 85 casas por hora para lograr el objetivo de la actual administración de llegar a 750,000 nuevas unidades al año.

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Los expertos del sector pronostican un crecimiento de 5% en la construcción para 2003, una expectativa discreta, pero que revela una tendencia al alza. Muchos esperan que este sea un año de inflexión en el camino de la reactivación.

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En la medida en que las obras se vayan concretando, el efecto multiplicador en la economía será notorio, en particular si se destraban los proyectos del sector público, puesto que esa es la clave para que dicha derrama sea verdaderamente significativa.

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