Los creadores de valor

Los inversionistas buscan algo en qué confiar. Con ustedes, el EVA, la medición que promete dar m?
Mónica Machado

Muchos de los ídolos del mundo corporativo empiezan a derrumbarse. En gran parte porque ellos, los inversionistas, analistas, periodistas y el público en general tenían ganas de creer en sus proyectos, por más disparatados que sonaran. La consultora Stern Stewart desarrolló el concepto de valor económico agregado (EVA, por sus siglas en inglés) para medir en forma más clara la riqueza que produce una empresa.

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Más que tener una fe ciega en el crecimiento actual de las ventas, las ganancias o la cotización de las acciones, esta noción permite relacionar las utilidades con el costo del capital empleado para obtenerlas. Tal vez una compañía tuvo muchas ganancias, pero si las obtuvo a costa de grandes inversiones, el mérito ya no es tan grande. En pocas palabras: “Si el retorno de la inversión es mayor que el costo del capital, entonces hay un incremento en el EVA”, tal como lo explica el diario Financial Times. Aquí están las 30 compañías mexicanas que tuvieron una mayor generación de valor.

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Durante 2001, éstas produjeron a los accionistas en México un total de $42,800 millones de pesos de EVA y en promedio obtuvieron un retorno sobre su inversión de 17%, logrando así generar casi 6% más del costo de capital mínimo exigido por sus accionistas. Stern Stewart & Co, una de las firmas líderes en la implantación de sistemas de administración basados en valor y la creadora de la marca EVA®, realizó un estudio detallado de la tendencia de generación de riqueza de estas corporaciones. Antes de presentar sus conclusiones, refresquemos el concepto del EVA.

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La creación de valor ha sido desde siempre la obsesión de empresarios e inversionistas. Sin embargo, sólo desde hace unos años el tema de Value Based Management ha comenzado a adquirir relevancia en América Latina, tanto en el ámbito corporativo como en el académico. Aun los análisis tradicionales que se realizan a final del año sobre el desempeño de las agrupaciones se limitan a clasificarlas según sus ventas, crecimiento y activos.

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Las recientes debacles de Enron y WorldCom –por mencionar sólo las más notorias– ponen de relieve la fragilidad del culto a las ganancias que ha caracterizado al mercado de capitales. En ambos casos, el excesivo enfoque en las utilidades contables, su manipulación y la falta de atención de los inversionistas en la composición del capital invertido por las compañías, dio lugar a una sobrevaloración de sus títulos y al posterior desastre financiero que afecta tanto a acreedores como a accionistas.

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La costosa moraleja es que los inversionistas miran (o deberían mirar) más allá de estas medidas tradicionales. La verdadera clave del éxito de cualquier empresa es la generación de retornos que compensen adecuadamente el riesgo del accionista. Este, lejos de ser un concepto nuevo, es uno de los principios básicos de la economía.

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Por más lógica que suene esta simple afirmación, la verdad es que en el mundo la mayoría de las organizaciones trabaja otorgando un valor de cero a los recursos invertidos por el accionista. Este olvido se deriva principalmente de la formación contable que aún predomina en los negocios, en donde el único costo de recursos a tener en cuenta es el realmente “pagado”, que es el  gasto financiero derivado de las deudas. Con un mercado de capitales tan competido y ávido de recursos, olvidar que los fondos de los accionistas tienen también un costo de oportunidad es una omisión costosa, que pone en peligro la capacidad de crecimiento de las firmas y, a final de cuentas, su permanencia.

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El EVA® suple esta omisión a través de una fórmula sencilla de medición de las ganancias reales. Éstas se obtienen luego de restar a los ingresos operativos netos después de impuestos (NOPAT, por sus siglas en inglés) los costos totales que incluyen el del capital. Es así como este indicador simplemente se define como: EVA = NOPAT – capital utilizado x costo promedio ponderado del capital.

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Si bien es cierto que al medir correctamente el EVA los gerentes podrán evaluar realmente el desempeño de su portafolios de actividades y productos, y además superar los espejismos derivados del culto a las ganancias operativas o a las ganancias por acción, la verdadera importancia de la fórmula no está en su aplicación. La fuerza del EVA radica en el hecho de ser la piedra angular del sistema de administración basado en valor o Value Based Management. En otras palabras, lo importante para un gerente no es saber exactamente cuánto valor generó o destruyó, sino cuáles son las acciones necesarias para mejorar el desempeño de su negocio.

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*La autora es vicepresidenta de Stern Stewart.

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