Los ojos que lo ven todo

SGS vigila y mejora la calidad de todo tipo de empresas. Nada se le escapa.
Genaro Mejía

Agotado de cargar una gran maleta, un forastero espera en una estación la llegada del próximo tren. Un viejo guardagujas le hace plática y le advierte que tal vez nunca salga de ahí, pues pese a los avances en el sistema ferroviario, falta que los convoyes cumplan con los itinerarios.

- Así inicia el cuento “El guardagujas”, de Juan José Arreola, que describe el caos de una red ferroviaria en la que nadie supervisa ni controla los viajes, los destinos ni los horarios. En pleno siglo XXI este desorden podría no ser ficción. En México, Ferromex posee 8,700 kilómetros de vía, la red más grande del país, que es imposible supervisar todo el tiempo. “Serías el mago de las 1,000 maravillas si pudieras determinar dónde se te va a romper un riel”, reconoce Francisco Alanís, gerente del sistema de Gestión de Calidad de Ferromex.

- Por eso, para ser los ojos y oídos de empresas como Ferromex, existen compañías como SGS (Société Générale de Surveillance), que ofrece servicios de inspección, verificación y certificación a todo tipo de compañías.

- En México operan más de 130 empresas que dan servicios de verificación y certificación, según la Entidad Mexicana de Acreditación, las cuales se enfocan en una o dos industrias, mientras SGS es un gigante que opera en más de 140 países, cuenta con más de 300 compañías afiliadas y puede coordinar servicios para clientes a través de más de 1,200 oficinas y 480 laboratorios; su ejército de empleados es de más de 60,000.

- “No tengo una competencia global porque las empresas que están a nivel mundial no cubren toda la gama de negocios que cubre SGS”, dice José Valdés, director general de esta empresa que en 2009 tuvo un rendimiento de 4,700 millones de dólares (MDD) dentro del mercado mundial de certificaciones, el cual, se estima, tiene un valor de 20,000 MDD.

- La certificación ISO 9000 que le dio SGS a Ferromex le dio orden y disciplina al negocio, cuenta Francisco Alanís. Dice que el modelo que manejan, con la supervisión y monitoreo constante de SGS, les permite usar herramientas para acciones correctivas y preventivas.

- La historia de ‘El guardagujas’ se quedará en la ficción. “Nosotros estamos ofreciendo a nuestros clientes la seguridad, la confianza, de que realmente su carga va a ser manejada bajo los estándares más altos que pudiese tener un ferrocarril”, asegura Alanís.

- En todas partes
Como si fuera otra historia increíble, SGS está en todas partes y tiene la capacidad para supervisar, gestionar, acreditar y certificar a cualquier empresa, de cualquier sector, en cualquier parte del mundo. ¿Cómo lo hace? Gracias a un sistema veloz y flexible de capacitación.

- “Cuando tenemos una activad que en un país no es común, para eso está lo que llamamos la red, donde podemos identificar dónde hay un experto y lo hacemos venir para que dé su capacitación y participe en esa actividad durante algún tiempo, y su función es poner en marcha ese proceso y esa actividad, y preparar a nuevos técnicos o funcionarios del país para que ellos se queden haciendo ese trabajo”, explica José Valdés.

- El origen de esta empresa se remonta a 1878, cuando comerciantes internacionales de Francia, Alemania y los Países Bajos, el Mar Báltico, Hungría, el Mar Mediterráneo y Estados Unidos fundaron la Asociación Londinense para el Comercio del Maíz, con la finalidad de estandarizar los documentos de embarque para las naciones exportadoras y para aclarar los procedimientos y discusiones relativas a la calidad del grano importado. En ese mismo año, un joven migrante letón se dio cuenta de las oportunidades que se presentaban en el puerto de Rouen, Francia, uno de los más grandes del mundo, donde fundó SGS y comenzó a inspeccionar los cargamentos de grano. Desde entonces, el negocio creció de forma exponencial hasta convertirse en el gigante que es hoy.

- En México, en los últimos tres años, además del éxito logrado con Ferromex, SGS consiguió dos hits más. Uno de ellos fue contribuir a que EU levantara la veda al camarón mexicano, pues sus informes sobre el proceso de pesca en Sinaloa fueron parte de las pruebas que presentaron la Secretaría de Economía y la Cámara de la Industria Pesquera.

- La más reciente experiencia fue su participación en la planeación, construcción y operación del Viaducto Bicentenario. Su trabajo fue lograr que la obra se hiciera de acuerdo a lo proyectado, con la calidad deseada, en los tiempos previstos y en las condiciones establecidas.

- “Una preocupación importantísima es tener ojos y oídos, una supervisión en pocas palabras, que le ayude a la Secretaría de Comunicación a ver que las obras se van haciendo de acuerdo a lo proyectado. Es muy difícil… La secretaría no tiene la capacidad con esta gran obra de poderlo hacer”, dice Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones del Estado de México.

- Gracias al trabajo conjunto del gobierno y la iniciativa privada, se logró dar viabilidad a una zona por donde pasan 300,000 vehículos diarios y donde se mueve 50% del Producto Interno Bruto (PIB) de la entidad. Con una inversión total de 6,500 millones de pesos (MDP), la obra se realizó en un tiempo récord de 26 meses.

- De Izcalli al Toreo antes se hacían dos horas para recorrer 22 kilómetros, ahora se hacen 18 minutos, presume Ruiz Esparza, quien menciona que SGS llevó el seguimiento “minuto a minuto” de lo que pasaba en la obra, de los problemas y de las soluciones. “Casi casi suple a la secretaría en cuanto al seguimiento”, admite.

- SGS, además, ayuda a facilitar el financiamiento de diversas obras, pues gracias a su certificación, los bancos tienen la certeza de que los proyectos son viables y su inversión está asegurada, dice José Valdés.

- Dado qu e en México sólo las empresas más grandes se certifican, ahora el reto, dice, está en que cada vez más pequeñas y medianas busquen la certificación para ser más aptas para competir en el país y en el extranjero, para lo cual SGS trabaja en conjunto con la Secretaría de Economía.

- Por eso, no importa si son 8,700 kilómetros de vías férreas, 22 kilómetros de carretera, toneladas y toneladas de camarones o millones de pesos en inversiones. En todas partes están los ojos y oídos de SGS. “Al final, hoy en día, la única forma que tienen las empresas para sobrevivir es haciéndolo bien y a buen costo”, dice José Valdés. Y no es ficción.

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OJOS Y OÍDOS
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El mercado mundial de la certificación vale 20,000 millones de dólares, de los cuales SGS se lleva casi la cuarta parte en ganancias.
-4,700
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mdd ganó la empresa en
-todo el mundo durante 2009.
-140
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países forman parte de la
-red de negocios de SGS.
-300
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compañías afiliadas y 480 laboratorios tiene la firma.
-60,000
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empleados forman la base laboral de SGS en todo
-el mundo.
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