Los otros negocios sucios

Es preciso terminar con el control de unos cuantos líderes sobre los pepenadores y contactar a esto
Gerardo Cabrera

Eugenio es el único de los 10 hermanos que integran la familia Robles que acepta hablar con extraños del oficio que heredaron de su padre. El mismo que a este último le ha permitido sobrevivir durante los últimos 30 años: la recuperación de materiales de uso industrial a partir de la basura.

- En su lenguaje común, y un poco enfadado, Eugenio comenta que, como el grueso de la sociedad, sus hermanos han heredado una aversión hacia los pepenadores y su trabajo. Tarea que, entre otras cosas, evita que ciudades como el Distrito Federal se conviertan en antihigiénicos muladares.

- En su plática con EXPANSIÓN, el muchacho confiesa la vergüenza de su padre y de sus hermanos frente a lo que hacen: "No se dan cuenta que su trabajo vale tanto como otros".

- Pero estos prejuicios tal vez pesan más de lo suficiente. Al parecer, se necesita más gente dispuesta a emprenderlas con la basura. Según los expertos, a pesar de lo importante que es la labor de los 10,000 pepenadores que actualmente existen en la ciudad de México y la de los 5,000 trabajadores de limpia pública, ésta dista mucho de ser lo suficientemente eficaz para evitar la contaminación del ambiente y el subsuelo. Una carencia que otros observan ‑hasta ahora desde lejos‑ como un gran negocio.

- La basura controlada
De las 55,000 toneladas de materiales reciclables que diariamente son depositados en los basureros del país, sólo 50% es rescatado; el resto es enterrado y contamina irremediablemente los suelos.

- Respecto de los desechos tóxicos, la cifra es aún más alarmante: se calcula que de las 12,000 toneladas producidas en un día, únicamente se reciclan 1,200, es decir 10%. El resto se desvía clandestinamente al drenaje, ríos y basureros ilegales.

- La razón de esto, según ambientalistas como Carlos Padilla y Armando Deffis, es que el control de los principales depósitos del país se encuentra en manos de unos pocos líderes" que, en el caso del Distrito Federal, actualmente se reducen a tres. Estas personas parecen ignorar el enorme potencial económico de la industria del reciclaje y acaparan un negocio ineficiente y poco oneroso en relación con su potencial.

- Efectivamente, la basura forma parte de ese enorme potencial de negocios que está detrás de lo que el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez llama el "mercado de carencias" de México.

- Hoy, el control de los materiales reciclables provenientes de la basura significa negocios por $15,000 dólares diarios, cerca de $5.5 millones de dólares anuales. Estos podrían duplicar se en el caso de los desechos reciclables en conjunto y multiplicarse por nueve en el de los desechos tóxicos, amén de las ganancias que podrían representar para las compañías recicladoras de desperdicios que han encontrado en la utilización de residuos industriales una importante forma de ahorro en los costos.

- Según la Asociación Mexicana del Envase y Embalaje, el ahorro en gasto de energía a partir de desperdicios industriales en la producción de aluminio para envases de refresco es de 90% y para la producción de vidrio es de 60%.

- Esta situación convive con negocios turbios que han identificado los potenciales inversionistas y las compañías privadas dedicadas al reciclaje de materiales tóxicos. Asimismo, existen medidas gubernamentales "ecológicas" sin dirección, que provocan desconfianza en los empresarios interesados en la industria del reciclaje, y firmas que prefieren enterrar sus desechos tóxicos a pagar a compañías especializadas, para deshacerse de ellos.

- Hasta hoy, no se ha encontrado la manera de conectar a los controladores de la basura con nuevos inversionistas. Pero hay algunas iniciativas que fructifican, como la de la empresa privada Pricsa, que trabaja en el basurero Santa Catarina, ubicado en el oriente de la ciudad de México. Otros intentos han provocado la ira de los "líderes" de la basura, que ven peligrar sus intereses. Así, continúa la amenaza de dejar sin reciclar la mitad de las 18,000 toneladas de basura que se producen cada día en el Distrito Federal, lo que también se ha convertido en materia de intereses políticos.

- Por ejemplo, Guillermina de la Torre, ex líder de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), junto a José Valdés y Pablo Torres, también militantes del PRI, controlan a la mitad de los pepenadores de la capital. Y este control viene de hace mucho: no está de más recordar el asesinato, en 1987, de Rafael Gutiérrez Moreno (esposo de Guillermina), apodado "El zar de la basura". Un trágico saldo de la lucha por conseguir los poderes político y económico que le otorgaba el control sobre la mitad de los pepenadores de la ciudad capital.

- Un trabajo digno
Pero más allá de los compromisos políticos a que les obliga este trabajo, a través de él la familia Robles y muchas otras tienen también posibilidad de sobrevivir.

- Se calcula que por cada 100 kilos de basura, en la que deben separar el periódico y el aluminio, los pepenadores ganan N$1.20 nuevos pesos; por la misma cantidad de vidrio N$0.60 y por plásticos N$0.48 nuevos pesos.

- Algunos investigadores estiman que el salario promedio de un pepenador es de N$80 nuevos pesos a la semana, N$320 nuevos pesos al mes; apenas el equivalente a un salario mínimo. "Quienes más ganan en este negocio son los distribuidores de los materiales separados, que tienen camiones y camionetas para llevárselos y están conectados con las fábricas que los utiliza”, señala Eugenio Robles.

- Así, mientras la "fortuna" de los 11 miembros de su familia se reduce a un par de automóviles viejos, algunos muebles y dos pequeñas casas dentro del basurero de Santa Fe. en el poniente de la ciudad, se calcula que los herederos de Rafael Gutiérrez, el malogrado "Zar de la Basura", tienen propiedades equivalentes a N$5,000 millones de nuevos pesos.

- "Pero esto no quiere decir que las cosas estén tan mal ‑comenta Eugenio‑, ya tenemos escuela aquí cerca y dos clínicas de salud". Ver comer a sus hijos entre montones de basura clasificada y sin clasificar, en medio de un ambiente en el que la descomposición entra no sólo por las fosas nasales sino también por cada poro de la piel, es algo que no preocupa a los pepenadores del lugar.

- "Quiero que le quede bien claro, este no es un trabajo indigno ‑insiste el muchacho‑ En medio de todo esto vivimos a gusto, nos enfermamos, pero como cualquier otra gente."

- Así, afanados en su labor, introducen sus manos y a veces todo su cuerpo entre montañas de basura. Algunos adultos se hacen bromas, juegan mientras trabajan. Los niños se arrebatan el último tesoro hallado en el muladar: una pelota o cualquier otro juguete aún utilizable.

- Potencial millonario
Los expertos creen que para el año 2000 sólo el mercado de servicios y equipo de control de desechos tóxicos crecerá hasta aproximadamente $ 10,000 millones de dólares. Cabe destacar que en México existe sólo un depósito autorizado de desechos tóxicos, mientras que en Estados Unidos hay 17.

- Hoy, el volumen del mercado potencial es de 370,000 toneladas al mes. Se calcula que actualmente procesar cada tonelada equivale a negocios que van desde N$150 hasta N$600 nuevos pesos.

- Respecto del potencial del mercado de residuos sólidos domiciliarios, 30% es recuperable. La recuperación potencial de papel en el Distrito Federal es de 41%, la del plástico de 22.5%, del vidrio de 22% de la lata de 7.5% y del cartón de 7%.

- En lo que toca a los residuos industriales, de los que sólo 10% se convierte, se estima que su generación en México es de 370,000 toneladas diarias; 320,000 provenientes de la industria minera y de extracción y 50,000 de la industria de la transformación. En cuanto al plástico y su potencial, de las 3,000 empresas fabricantes de este producto en México y que podrían utilizar plásticos recuperados de la basura, sólo 150 compañías lo convierten, es decir, 5%.

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- El promedio diario de generación de desechos sólidos en México es de 700 gramos por persona, mientras que en el Distrito Federal es de un kilogramo. En Estados Unidos este índice se triplica y las ganancias de las compañías que se encuentran en el negocio de la basura alcanzan cifras superiores al triple de las fortunas acumuladas por los "zares" de este ámbito en el país. Para muestra, un botón: en la década pasada, Waste Management, firma estadounidense dedicada a la comercialización de desperdicios sólidos, incrementó sus ventas de $600 millones de dólares a $1,000 millones anuales.

- Cabría esperar que esta realidad se derivara en un mejor aprovechamiento de los desechos, domésticos e industriales, no sólo para beneficio de unos cuantos sino para elevar el nivel de vida de los múltiples Robledo que, como tantos otros, ven transcurrir su vida entre los muladares del país.

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