Los propósitos para 2005

Cómo hacer la famosa lista sin angustiarse.
Lucía Blanco*

“Ahora sí” es la frase más utilizada en la lista de propósitos. Y si no lo cree, piense en estas palabras: “Ahora sí voy a dejar de fumar”, “ahora sí voy a empezar la dieta”, “ahora sí voy a hacer ejercicio”... Los ejemplos son tantos como la memoria lo permite.

- Cumplir los propósitos es cuestión de administrar el tiempo de cada uno. Y si el tiempo es vida, la administración del tiempo es la gestión de la vida. Por eso, fallar a nuestros proyectos de cada año es desaprovechar el tiempo y de ahí las angustias.

- Éstos son 10 tips para equilibrar su vida y darse cuenta que no siempre es determinación lo que hace falta, sino que es una cuestión de balance.

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* Directora general de Lubian Consultores y catedrática del ITAM.

- * Ubicar la escalera. “Si la escalera no está apoyada en la pared correcta, nos llevará al lugar erróneo”, dice Stephen Covey, en - Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. ¿De qué sirve hacer muchas cosas, si no dan ningún resultado? Hay que plantearse metas reales y alcanzables.

- * Escribir pendientes. Una lista implica, además, ordenar cómo se llegará a las metas. Anotar en un solo lugar las actividades que queremos realizar, contribuye a ocupar la mente en cosas importantes y no en los pendientes, lo que libera angustias.

- * Usar la agenda. El secreto no es programar actividades, sino cumplir las programadas. En la agenda es tan importante anotar un café con un amigo, hacer deporte, estar con la familia y hasta con uno mismo. Y lo más importante: rechazar tareas que interrumpan esta programación.

- * Una sola cosa a la vez. No se trata de hacer una sola actividad, sino de tener la mente en un solo lugar. Se pueden hacer tantas tareas como intereses o capacidades se tengan, el secreto está en no mezclar pendientes o actividades.

- * Descansar la mente. Si está acostumbrado a trabajar jornadas interminables, pregúntese: “Si me quedo, ¿se me quita un pendiente?” Cuando la respuesta sea afirmativa, vale la pena quedarse, terminar y quitarse la carga. De lo contrario, descanse.

- * Aprender a decir que no. Cuando tenemos claro el rumbo hacia donde vamos ¡es tan fácil decir que no! Lo único que tendrá que hacer es preguntarse, “¿qué pasa si no hago esto?” Si la respuesta es nada, no lo haga. Decir “no” es mucho más importante si el pendiente es de alguien más y no propio.

- * Limpiar para descansar. Hay que mantener el escritorio despejado de papeles, porque un lugar saturado cansa la mente y genera estrés. Nunca mueva un papel si no tiene la intención de usarlo. Esto es, cada vez que nos llegue un documento (o e-mail) lo que se puede hacer es delegar, archivar, tramitar o tirar.

- * Empezar por el principio. Suena tan obvio, que precisamente por eso no se realiza. ¿Cómo saber cuál es el principio? Muy fácil, la respuesta está en tener claro a dónde quiere llegar al subir la escalera. Para esto, identifique actividades importantes y urgentes.

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- * No posponer. El decir “al rato lo hago” es tan grave como fallar en el punto anterior. Imagine un gran contenedor denominado “al rato” y después imagine que todo aquello que decide no hacer en el momento se va a ese contenedor. Esto lo sumerge en una dinámica de hacer siempre lo que era para ayer.

- * Administrarse a sí mismo. Hacer las cosas depende únicamente de uno y de nadie más. Y desde esta perspectiva, si decidió no hacerlas es porque uno está determinando que no valen la pena en la vida y, desde mi perspectiva, uno no se da el tiempo para hacerlas.

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