Los tres García

La expropiación de los ingenios golpea a Grupo Embolsador; su futuro depende de la capacidad de ada
Lucía Pérez Moreno

Francisco, Carlos y Mariano García entraron al negocio del empaquetado de azúcar en 1992, después de visitar varias plantas donde se empacaba sin ninguna higiene. "Mi reacción fue prohibirle a mi familia consumir azúcar", afirma el primero, gerente de operaciones de Grupo Embolsador.

- Los hermanos pidieron un crédito de $350,000 dólares y construyeron su primera planta con el propósito de ofrecer un embalaje limpio. Hoy tienen dos instalaciones en el DF y una en Guadalajara, con capacidad para procesar 35,000 toneladas mensuales; este año abrirán su cuarta nave en Monterrey. El grueso de su clientela son cadenas de autoservicio que buscan embolsar marcas propias.

- Cuando llegaron a este negocio, acababa de culminar el proceso de privatización de los ingenios. El ganador fue Enrique Molina –dueño de Consorcio Azucarero Escorpión (Caze) y magnate de la industria refresquera–, quien se quedó con 11, entre ellos San Cristóbal, uno de los más grandes del mundo.

- Los hermanos García rápidamente se convirtieron en uno de sus consumidores consentidos, pues movían enormes volúmenes de azúcar. "En los buenos tiempos le comprábamos a Caze entre 170,000 y 200,000 toneladas anuales", asegura Carlos. Dada la relación comercial tan estrecha, Grupo Embolsador gozaba de condiciones preferentes de pago y de entrega. Así que cuando sucedió, a finales de 2001, la expropiación de 27 ingenios (entre ellos todos los de Caze) la noticia cayó como bomba.

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- La firma perdió el crédito que tenía con su proveedor y actualmente debe liquidar el azúcar al momento de la compra, lo cual es un problema debido a que las cadenas de autoservicio se tardan entre 30 y 45 días en pagarle. Cada ingenio se maneja como negocio aparte y fija sus propias cotizaciones, lo que dificulta cualquier planeación financiera. Otra desventaja es que con Caze negociaban con un corporativo y recibían el azúcar desde diferentes ingenios, de acuerdo a sus necesidades geográficas. Todo esto se acabó. "Ahora debemos tener una gran cantidad de efectivo para seguir operando", dice el entrevistado. Los García califican la expropiación de "medida brusca" y aseguran que se hizo sin ninguna consideración hacia los clientes de los azucareros.

- Actualmente, Grupo Embolsador debe telefonear diariamente a los ingenios para conocer las cotizaciones del momento; sin embargo, algo bueno puede salir de toda esta experiencia. El gobierno ya se comprometió a reprivatizar las empresas expropiadas y los García ya tienen el ojo puesto en varias. "Nos interesa mucho porque es parte de nuestro negocio", confiesa Carlos. Dentro de unos años la compañía podría estarle vendiendo al mismísimo Molina, quien como accionista de varias embotelladoras de PepsiCola es un importante consumidor del endulzante. Queda por ver si los hermanos le darán crédito y trato preferente.

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