Lotería Nacional <br>Sin billete, no ha

Considerada una de las &#34cajas chicas&#34 de la presidencia, esta institución del gobierno escapa

Entre crisis y suspiros, los sueños de los mexicanos se niegan a morir. Cierto, la esperanza muere al último y una de las frases más pronunciadas en el país es sin duda aquella de: “¡Lo que podría hacer si me sacara la Lotería!” No hay quien, al menos una vez en la vida, no la haya dicho o pensado. Son precisamente estos proyectos e ilusiones intangibles, que se desencadenan con el pensamiento, los pilares que han sostenido por 226 años a la Lotería Nacional para la Asistencia Pública (Lotenal).

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Sin embargo, una pésima administración y manejos poco claros en las finanzas de Lotenal podrían desnudar esas ilusiones y, más pronto que tarde, eliminar de tajo la posibilidad de que los mexicanos sigan soñando con el día en que al fin le “peguen al gordo”.

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Aunque entre las secretarías de Estado e instituciones gubernamentales (cuyos titulares son nombrados por el presidente de la república) se le considera como “el patito feo”, la importancia de esta dependencia gubernamental destaca al tener como único objetivo el “apoyar económicamente las actividades a cargo del Ejecutivo Federal” en el área de la asistencia pública. Sin embargo, nada hay escrito que defina qué es lo que el gobierno federal entiende por esos dos términos.

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Organismo público descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propios —elementos de orgullo para sus funcionarios, como expresa Luis E. Tamborrel Vázquez, director divisional de Desarrollo Institucional—, en Lotenal se ven las dos caras del billete: desde abril de 1993, suspendió los pagos ordinarios a la Tesorería de la Federación (Tesofe) debido a problemas de liquidez.

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De acuerdo con un boletín que Lotenal dio a conocer el año pasado, a propósito de la celebración de sus 225 años de existencia, Lotenal es la segunda institución estatal en cuanto a generación de recursos por ventas y sólo es superada en ese sentido por Pemex. Sin embargo, con los funcionarios a los que se entrevistó no se pudieron obtener mayores datos sobre los hechos que le dan fundamento a los argumentos presentados en dicho documento.

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Pero como todo organismo del sector público, Lotenal aparece en las Cuentas Públicas —que cada año emite la Contaduría Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (CMSHCP)—. Año tras año, en el manejo del organismo aparecen irregularidades frente a las cuales se hacen reco­men­da­ciones; sin embargo, a la fecha éstas no han tenido ni seguimiento ni aclaración.

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Por ejemplo, la Cuenta Pública de 1994 —dada a conocer recientemente y que revisa el desempeño del organismo durante el último año de la administración salinista, cuando era dirigido por Emilio Gamboa Patrón— no permite rastrear las irregularidades y recomendaciones que se hicieron en su momento. La razón: en comparación con el informe anterior, la Cuenta Pública de 1994 resulta muy escueta. Además, mientras que en 1993, cuando el titular de Lotenal era Manuel Alonso, se realizaron siete auditorías (seis fiscales y una legal), en 1994 sólo se efectuaron tres de tipo fiscal, enfocadas únicamente a la relación con billeteros y a venta de billetes. Nada sobre la operación interna del organismo, su funcionamiento o financiamiento.

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Aunque la CMSHCP recomienda cada año “investigar las irregularidades y deslindar responsabilidades”, con este tipo de procedimientos para auditar ninguna administración o legislatura le podrá dar seguimiento cabal a los problemas. Por consiguiente, nunca habrá responsables por malos manejos o negligencia. De lo poco que deja claro la Cuenta Pública de 1994, es que entre los años 1992 y 1993, durante la administración de Alonso, el patrimonio de la institución se incrementó en $108.8 millones de pesos. Durante la gestión de Gamboa Patrón el incremento fue de sólo $47.9 millones de pesos. El resultado: de un año a otro Lotenal experimentó una disminución en su patrimonio de 66%.

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Además, de 1993 a 1994 la perspectiva de comercialización se redujo en más de 70%, mientras que los ingresos cayeron $1,043.5 millones de pesos en 1992, a $919.9 millones de pesos en 1994. Ello es fiel reflejo de la ineficacia que domina la operación de Lotenal.

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Las cuentas del “Gran Houdini”
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En el estado de resultados de 1993, Lotenal registró pérdidas en su operación por $21.6 millones de pesos. ¿La causa? Una disminución en las ventas, derivada de una mayor oferta de sorteos realizados por otras instituciones. Para enfrentar esta situación, Lotenal absorbió tal monto del renglón Premios No Cobrados por el Tenedor. “Sin embargo —apunta el documento—, esta situación es desfavorable para la entidad, porque el resultado obtenido en el ejercicio y la existencia de remanentes corren el riesgo de depender de que el concursante no haga efectivo el cobro del premio.”

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Si la razón de ser de la entidad es generar recursos, sin distraer financiera o administrativamente al Estado, la dependencia tiene la obligación de entregar enteros ordinarios y extraordinarios a la Tesofe. Los primeros son pagos sobre una base de 10% del valor de la emisión del billete tradicional y sobre ventas de lotería instantánea, mientras que los extraordinarios son de 100% de las utilidades al cierre del periodo. En 1993, Lotenal enteró a la Tesofe de sólo $18’121,700 pesos por pagos ordinarios, que correspondieron a 6.4% de lo programado originalmente. Sin embargo, Lotenal había creado una provisión para los enteros por $284 millones de pesos, mismos que, como se especifica en la Cuenta Pública de 1993, no fueron entregados a la Tesofe.

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De los enteros extraordinarios, la entidad obtuvo un resultado neto de $248.6 millones de pesos, de los cuales a marzo de 1995 (cuando se hizo la revisión) se habían realizado pagos por tan sólo $80 millones.

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Algunos ex funcionarios que colaboraron durante ese periodo en la institución, comentan que hubo un momento durante dicha administración en que Lotenal no tenía fondos suficientes para pagar el Premio Mayor que se estaba jugando. “La situación fue tal —dicen—, que uno de los directivos nos dijo que nos pusiéramos a rezar porque nadie se lo sacara.”

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La Cuenta Pública de 1994 se dio a conocer dos años después del periodo que se auditó, sin embargo, la nueva administración de Lotenal no tiene sobre ella responsabilidad alguna; en ocasiones, hasta dicen desconocer la situación que privó en la institución durante el pasado.

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Si bien la Cuenta Pública de 1994 arroja pocos datos sobre la situación financiera y administrativa del organismo, es muy probable que los problemas de 1993 —en tanto que no tuvieron seguimiento— sigan estando presentes. Entre ellos, se destaca que no existía un límite establecido para el otorgamiento de recursos sujetos a comprobar por los funcionarios y empleados.

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Un ejemplo puede decirlo todo. En 1993, Lotenal produjo la película -México vive en el umbral de la modernidad. No se realizó licitación pública para la adjudicación de este proyecto y se le asignó un presupuesto de $4.4 millones de dólares. Un ejercicio comparativo coloca en su justa dimensión el gasto realizado: la producción de la película -El Mariachi, de Robert Rodríguez, por ejemplo, sumó $7,000 dólares —una de las más bajas en la historia reciente del cine—; sin -embargo, la cinta recaudó más de $50 millones de dólares por su exhibición a nivel mundial.

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La cuenta pública destaca que los pedidos por licitación restringida tampoco fueron requisitados correctamente, “siendo firmados por los proveedores entre tres y cuatro meses después de la fecha del dictamen referido”. Por lo tanto, no hay un reflejo real del proceso de adquisición posterior al dictamen. Sobra decir que tanto la falta de facturas y requisiciones, como de notas de entrada y salida, también son parte cotidiana de las irregularidades en la operación administrativa.

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A pesar de las exhortaciones y llamados de diversas autoridades para el manejo transparente de los recursos -estatales, existen multitud de ejemplos que hablan de cómo en el organismo no hay una claridad en sus cuentas. En 1992, Lotenal adquirió equipo de cómputo cuyo valor fue de $15.5 millones de pesos (unos $5 millones de dólares de aquellos años). El equipo no se entregó y no se sabe de las causas por las que el almacén no lo recibió, ni de las sanciones que en su caso debieron aplicarse al proveedor, pues ocasionó daños patrimoniales.

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Año tras año, la CMSHCP recomienda investigar para deslindar responsabilidades, pero en la nueva auditoría nada ha tenido seguimiento. Además, el apartado de premios caducos o no cobrados no aparece en el documento de 1994 (el monto registrado el año anterior fue de $264.7 millones de pesos). El uso e intereses generados por este rubro han sido omitidos en las cuentas del año en que (casi) todos los mexicanos “vivimos en peligro”.

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Los medios sí justifican
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Institución considerada como controladora de los medios de comunicación (opinión generada entre los mismos medios) debido a las altas sumas de dinero que maneja “legalmente” para publicidad, Lotenal también tuvo deslices que sólo aparecen en el informe de 1993.

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En la cuenta de Pagos Anticipados, el estado financiero de Lotenal arrojó un saldo de $31.5 millones de pesos, monto superior en 137.8% al registrado el año anterior. De esta cantidad, 85.1% corresponde a publicidad. “Como los cierres contables no permitieron una contabilización total del año, esta cifra sube a $101.3 millones”, aclara la Cuenta Pública.

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De esta última cantidad, $75.9 millones —equivalentes a 12% de los ingresos totales recaudados en 1993 y a 75% del total anual presupuestado para este rubro— fueron otorgados a Grupo Televisa “por el 100% del importe del contrato por transmisión por radio y televisión de publicidad en todo el año”.

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Esta práctica —que se ajusta a los lineamientos generales del célebre “Plan Francés” de la televisora— se llevó a cabo, no obstante de que en las políticas de operación de la División de Publicidad de la propia institución se estipula que a los proveedores únicamente se les otorgará un anticipo de 50%. “Asimismo, se observó que este trato se le dio al total de los 12 publicistas revisados”, sin que la entidad contara con una autorización al respecto. Una vez más, la recomendación de la CMSHCP apunta a reconsiderar el otorgamiento de 100% de los importes por adelantado en los contratos por publicidad y obtener las mejores condiciones de contratación. Actualmente, Lotenal y Televisa se mantienen asociadas para un producto específico: la Lotería Tradicional y, de acuerdo con el ritmo de las auditorías, habrá que esperar dos años para conocer los resultados de la operación.

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Sobre el resto de los publicistas auditados (el documento no da sus nombres), se encontró que de $62.7 millones de pesos, los contratados sólo amortizaron $52 millones; quedan sin justificar $10.7 millones.

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Estas prácticas se oponen a los contratos en lo relativo a los periodos de amortización. “El problema se originó cuando 50% de los publicistas revisados no cumplió con lo pactado, sin que en sus expedientes exista documentación que permita conocer las acciones -emprendidas por la entidad, ocasionando daños patrimoniales que deberían de deslindarse”, se afirma en el documento. Sobre este punto, Tamborrel expresa que Lotenal “opera como cualquier -empresa y para vender tenemos que apoyarnos con planes publipromocionales”. Para la elección de los medios, continúa, siempre se buscan los que tengan mejores -ratings. Estos se seleccionan con base en los mercados a los que van dirigidos los -productos.

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Pero los casos de manejos injustificados de recursos siguen, y no sólo se refieren a los contratos con medios. Al Club Deportivo Guadalajara, por ejemplo, se le otorgó un pago por anticipado de $550,000 pesos. La amortización no fue registrada oportunamente, porque a la institución “se le extravió” la factura. Esta fue la increíble repuesta registrada 18 meses después de la operación, sin que tampoco se sepa del uso dado al dinero o de los intereses generados en ese lapso.

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En este tenor está la situación financiera de una de las instituciones más nombradas en el país, aunque habría que agregar que se desconoce su funcionamiento y la manera de operar casi en la misma proporción en que se le -menciona.

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Renuentes a dar información financiera, por no estar en su competencia, sus funcionarios remiten a los interesados a la Secretaría de Hacienda o a la Tesorería de la Federación. En ambos organismos también hay resistencia a dar cifras, pues Lotenal es una institución de Asistencia Pública y no se da a conocer públicamente el uso de los recursos que esta entidad le genera al Ejecutivo. Quedan, mientras tanto, las Cuentas Públicas anuales que, lamentablemente, reflejan la operación con un retraso de dos años.

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