Mabe. Hasta la cocina

Sin mucho ruido, este fabricante de electrodomésticos amplía su presencia en Latinoamérica. Su de
María Eugenia García

¿Qué se necesita para ser el líder del mercado de electrodomésticos en América Latina? Una buena marca, flexibilidad y visión de largo plazo. Al menos a Controladora Mabe le ha funcionado la fórmula, pues gracias a ella mantiene el liderazgo en la región y sus ventas han crecido de manera consistente en los últimos cinco años (ver cuadro).

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La estrategia le permitió en 2000 una facturación cercana a $1,400 millones de dólares, obtenidos con la venta de estufas, refrigeradores y lavadoras en México, Centroamérica, Venezuela, Perú, Ecuador, Colombia, Argentina y Brasil, así como alcanzar un valor de mercado cercano a los $400 millones de dólares.

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Al frente de Mabe hay un consejo de administración, encabezado por Luis Berrondo Ávalos, quien recientemente fue llamado a ocupar igual cargo en el Grupo Financiero Bital, además de desempeñarse como vicepresidente del Consejo Empresario de América Latina, organismo que agrupa a 360 de los hombres de negocios de la región.

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"El año 2000 fue bueno para Mabe, aunque las fuertes inversiones que se realizaron no dejan ver una cifra de ventas tan buena si se compara con las de otros años", explica Rafael Nava, director de relaciones institucionales de la empresa, quien agrega que una de esas inversiones tuvo que ver con la construcción de una nueva planta en Celaya, Guanajuato.

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Dicha fábrica, inaugurada el pasado mayo por el presidente Vicente Fox, viene a sumarse a las 17 que tiene el corporativo en América Latina. Ésta se destinará exclusivamente a la producción de refrigeradores de dos puertas para ser enviados a las plantas de distribución de General Electric (GE) en Estados Unidos, de donde serán exportados a diferentes países.

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"La planta de Celaya tuvo un costo de $300 millones de dólares y tiene el tamaño de 15 estadios de futbol –apunta el vocero–. En ella se espera producir un promedio de 500,000 refrigeradores anualmente." Calcula que este volumen contribuirá a aumentar la cifra de 4.5 millones de unidades de línea blanca (lavadoras, refrigeradores y estufas) que Mabe produce en promedio año con año.

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Mediante la sociedad firmada en 1995 con la japonesa Sanyo, Mabe fabrica también compresores, para venta doméstica y en el exterior, en una planta ubicada en San Luis Potosí, en la que el año pasado se produjeron cerca de 3.5 millones de unidades.

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La capacidad exportadora a más de 30 países que ha alcanzado la empresa en la actualidad, lo que representa 60% de sus ventas, no habría sido posible sin la ayuda de un socio de la talla del estadounidense GE, que le brinda tecnología, canales de distribución y acceso a materias primas.

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En medio de la grave crisis petrolera que afectó a México en 1987, durante el gobierno de Miguel de la Madrid, y que obligó a muchas empresas a cerrar operaciones, la compañía decidió vender 48.42% de sus acciones al que entonces era uno de sus competidores e iniciar así su expansión en América Latina.

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De entonces a la fecha, Mabe se ha dado a la tarea de firmar alianzas estratégicas o adquirir empresas y marcas líderes en la fabricación de artículos de línea blanca, tanto en el país como en Sudamérica. ¿El resultado? Una participación de mercado en México de 53% y de más de 50% en la región andina y centroamericana, así como la conquista de 25% del mercado de estufas en Estados Unidos, un paso adelante de sus aguerridos competidores Whirlpool, Electrolux, Daewoo, LG y Samsung.

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Sin embargo, aún le quedan territorios por conquistar. Es el caso de Brasil, país en el que tiene apenas una participación minoritaria a través de su asociación con GE Dako y donde, según Nava, enfrentan todavía muchas cargas arancelarias y una fuerte competencia que ha causado una sobreoferta de electrodomésticos. Otro mercado inexplorado es la región del Caribe; los elevados costos de transportación marítima, señala el directivo, han frenado los planes de la firma mexicana en la región.

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Pero la expansión tiene un costo. La calificadora de riesgo crediticio Standard and Poor’s destaca que en los últimos años Mabe ha contratado deuda para realizar sus compras, "lo que ha deteriorado su estructura financiera debido a que la deuda total respecto a utilidades antes de impuestos, depreciación y amortización (EBIDTA) pasó de 2.6 veces en diciembre de 1996 a alrededor de 4.5 veces en el 2000".

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Aunque sus directivos prefieren reservarse los detalles de los estados financieros de la compañía, se estima que su deuda asciende a cerca de $500 millones de dólares. "Una de las más altas en la historia de la compañía", reconoce Nava, quien no obstante confía en que este monto será amortizado en un plazo de dos años, gracias en parte a los flujos de efectivo generados por la nueva planta de Celaya.

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En lo que corresponde a los márgenes de EBIDTA, Standard and Poor´s refiere que éstos han registrado un descenso de 15 a 13, aunque prevé que la firma podrá corregirlos mediante una reducción de costos, el manejo de inventarios más eficientes y una mayor integración vertical.

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Debido a su amplia presencia en América Latina, la compañía es muy vulnerable a la inestabilidad monetaria que viven algunos de los países donde participa, como Argentina, Brasil y Ecuador. Este año, por ejemplo, los analistas estiman que los resultados de Mabe se verán afectados también por el fortalecimiento del peso frente al dólar y el aumento en las importaciones de línea blanca.

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Ante los pronósticos poco optimistas, el directivo de Mabe comenta: "Lo que nos hace diferentes a otras empresas es que nosotros sí tenemos un plan de negocios de muy largo plazo", y esto, asegura, les ha permitido salir ilesos de las turbulencias económicas que a menudo sorprenden a los mercados latinoamericanos. En pocas palabras, así dice su campaña de publicidad: "Mabe sí sabe".

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