Manos a la obra

Stan golpeó duramente a los mexicanos más vulnerables y Wilma a uno de los pilares de nuestra econ

Las cifras a veces lo callan todo. Nada como las “abejas muertas” y “flores -destrozadas” del apicultor Rodrigo Armendáriz, director de DeMiel, para -entender los efectos de Stan y Wilma sobre nuestro sureste. Qué -decir de los planes truncados de Carlos Marín, uno de nuestros emprendedores -2005, que ve peligrar Altournative, su negocio de turismo sustentable en -Quintana Roo. Para empezar, tuvo que eliminar 40% de sus empleos.

- Sus voces nos llaman desde la crónica de Feike de Jong, un relato que llega -al fondo de lo imprevisible, eso con lo que convivimos y a veces sabemos guardar -a distancia. Los planes rotos que rompen otros planes.

- ¿Revisión del crecimiento del PIB?, ¿caída de la entrada de divisas?, -¿creación de fondos para la reconstrucción? Todo eso es importante, y -consecuencia de las historias pequeñas y grandes que pueblan los desastres. -Hace poco más de un año Fernando Chico Pardo ocupó nuestra portada con sus -planes de llevar Asur hacia lo alto. Hoy, pugna por levantar la empresa y -restablecer el tráfico aéreo en sus aeropuertos.

- Los dos huracanes mostraron poca piedad. Stan atacó una de las zonas -más pobres del país. Una infraestructura deficiente dificultó enormemente las -tareas de ayuda, lo que una vez más puso en evidencia la necesidad de una -estrategia de desarrollo para las regiones que no han podido subirse al tren del -crecimiento y que son las más frágiles ante catástrofes naturales. La -industria cafetalera de Chiapas y Veracruz, y los cultivos de subsistencia de -los que vive gran parte de la población se perdieron. La importancia de Cancún -como bandera del turismo mexicano no puede relegar la recuperación de las -regiones afectadas por Stan.

- Pero Wilma fue cruel. El principal centro turístico de nuestro país -se vio afectado en su infraestructura hotelera, en sus playas e infraestructura -básica. Los planes de crecimiento anunciados por las empresas hoteleras en los -últimos años entran en un periodo de reflexión.

- Frente a lo imprevisible, sólo cabe la voluntad de poner manos a la obra. El -gobierno organizó una evacuación eficiente de Quintana Roo, y pese a los -lamentables episodios de saqueo, no se reportaron incidentes de violencia. Las -empresas pusieron su granito de arena. Fue impresionante ver las cuadrillas de -la Comisión Federal de Electricidad (CFE) levantar postes y cables sobre un -escenario devastado después de dos días de vientos que arrasaban todo a 225 -kilómetros por hora. Los bancos ofrecieron, además de sustanciosas donaciones, -periodos de gracia en tarjetas de crédito; Telmex abrió sus cabinas a las -llamadas gratuitas; las compañías de transporte hicieron un esfuerzo -descomunal por vencer las adversidades. Cada quien.

- Al cierre de esta edición, las aseguradoras seguían haciendo evaluaciones -de los daños provocados por Wilma. El presidente Vicente Fox anunció -que el costo de reconstrucción rondará los 2,700 millones de dólares.

- Para nuestra economía, las estimaciones fijan en medio punto del producto -interno bruto el costo en crecimiento. Una mala noticia, dadas las perspectivas -mediocres que había previamente.

- Es cierto que la temporada más severa de huracanes de la historia reciente -no es responsabilidad de nadie. Sí lo son las irresponsabilidades de quienes -deben prever sus consecuencias. En primer lugar, la falta de un fondo de -reconstrucción de estado, municipios y empresas. En segundo, las -irregularidades urbanísticas existentes en la zona y puestas en evidencia por -el huracán. La violación de la zona de dunas llevó a la desaparición de las -arenas de playa, por no hablar del destrozo provocado en varias ciudades de la -Riviera Maya por un crecimiento descontrolado. Es deseable que las autoridades -locales tomen una actitud mucho más responsable después del desastre.

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- Al margen de todo ello, Expansión quiere expresar su solidaridad con -las víctimas de ambos huracanes. El equipo del Grupo Editorial Expansión, del -que esta revista es parte, ha contribuido con donaciones a las víctimas, y -desde estas páginas trataremos de apoyar la reconstrucción del sureste.

- La imagen conmovedora de dos mujeres llorando bajo bloques de acero y -concreto rendidos ante Wilma nos conmovió. Resolver sus angustias no -depende de nuestra buena intención de un día, ni de los proyectos de -reconstrucción que concluirán en diciembre. Será un trabajo de mucho más -largo plazo.

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