Maquiladoras. ¿Un buen salvavidas?

Cosas de la vida: la crisis representa oportunidades únicas para la industria nacional maquiladora.
Socorro López Espinosa

La industria maquiladora en el país puede registrar este año un crecimiento superior a 7%, al verse favorecida por la devaluación y el abaratamiento de la mano de obra. Además, puede fungir como un "colchón" del desempleo y quizás constituirse como el mecanismo viable para que las micro y pequeñas empresas mexicanas puedan sobrevivir.

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La crisis económica, lejos de desanimar a los inversionistas del sector, les permite afianzar sus proyectos de expansión. Por ejemplo, invertirán en el año $1,500 millones de dólares para crear 200 nuevas plantas en diversos estados de la república. A nivel nacional, hoy día operan 2,140 maquiladoras, que generan aproximadamente 570,000 empleos. De concretarse la inversión, se aumentaría en unas 100,000 las fuentes de trabajo.

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Subcontratistas: buena oportunidad. Para las maquiladoras no será problema mantenerse como ensambladoras, ya que pueden importar los insumos de manera temporal y retornarlos a Estados Unidos. Dentro del Tratado de Libre Comercio (TLC), que si bien no hace mención sobre la maquila, también se benefician: desde el año pasado, al menos 88% de los productos de maquiladoras ingresa a Estados Unidos libre de gravamen. Esto último abre un horizonte sobre lo que es la maquila en México: si éstas optan por transformarse de ensambladoras en plantas de subcontratación -al incorporar insumos de la región o buscar la transformación radical en México de insumos de terceros países y aprovechar las condiciones de maquiladoras o subcontratistas con el TLC-, agregarán valor nacional o regional a los productos y con ello les será más fácil ingresar a ese mercado.

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René Espinosa, responsable de Comercio Exterior de la Confederación Nacional de Cámaras Industriales (Concamin) y Mónica Gambrill, investigadora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), coinciden en que la subcontratación puede ser benéfica para las micro y pequeñas empresas mexicanas. Esto es, que no se dediquen al ensamblado de partes para lograr un producto de exportación, sino que opten por producir ciertos subproductos o productos para otras empresas medianas y grandes y así aprovechar insumos, materias primas, instalaciones y mano de obra.

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Aunque ambos enfatizan en los "ridículos" salarios que se paga a los obreros por duras jornadas de trabajo, si se consideran salarios, sueldos y prestaciones, los pagos ascienden en promedio a N$6,000 nuevos pesos al mes, según datos del INEGI. En forma desglosada y en términos reales, el salario de los obreros es de N$400 nuevos pesos, el de los técnicos de N$800 y el de los empleados de N$1,500 nuevos pesos mensuales, en todos los casos sin incluir las prestaciones.

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Gambrill aclara que la salida para México "no es escoger la maquila o la subcontratación como sustitutas de empresas mexicanas o extranjeras". La subcontratación, indica, puede ser el complemento para "conectar" a micro, pequeñas y medianas empresas en un proceso productivo; que operen como proveedores, en el mejor de los casos, y que puedan sostenerse en operación.

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Aun cuando necesiten de cierta tecnología e inversión, pueden ocupar su capacidad ociosa para realizar actividades de maquila, o aprovechar su capacidad instalada y optar por la subcontratación. "Así se pueden salvar e incluso realizar exportaciones", añade.

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Según el presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora de Exportación (CNIME), Raúl Avila Báez, en 1995 se registrará un crecimiento sustancial en el número de maquiladoras y por lo tanto en el número de empleos generados. Durante el último año, dice, diversos estados de la república han reforzado la promoción para que se instale este tipo de plantas. "En la mayoría de ellos existe adecuada infraestructura industrial y urbana para que puedan operar maquilas, lo que es una excelente opción ante la saturación que empieza a darse en la frontera norte."

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Las principales inversiones se realizarán en Baja California, Tamaulipas, Jalisco, Sonora, Tlaxcala, Yucatán, Campeche, Guanajuato, Veracruz y Puebla. Los rubros serán, entre otros, fabricación de televisores (capitales japonés y coreano), confección y textil (canadiense y estadounidense), autopartes (japonés), carrocerías (estadounidense), fabricación de acero automotriz (alemán) y acumuladores automotrices (estadounidense).

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Un futuro auspicioso. Antes de la devaluación y del estallido de la crisis en México, las proyecciones de los especialistas, como Ciemex-Wefa, señalaban que desde 1994 a 1998 habría un crecimiento sostenido de la industria maquiladora, de 19% en el valor bruto de la producción, de 9% en el empleo y de 20%, promedio, en su nivel de producción.

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En las actuales circunstancias, dichas estimaciones podrán concretarse e incluso mejorarse, pues con la devaluación se abaratan los costos y resulta más conveniente la operación de estas plantas porque, relativamente, requieren de poca inversión física.

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Según Ciemex-Wefa, entre 1993 y 1998 el crecimiento del sector será sano y real. El número de plantas aumentará en 7.7% para llegar, en 1998, a 2,900 (en 1992 había 2,075 plantas). Asimismo, el empleo crecerá a una tasa de 10.6%, sumando, en el año de referencia, cerca de 850,000 fuentes de trabajo.

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El valor agregado mexicano saltará sustancialmente, para ubicarse en poco más de $13,000 millones de dólares por año, contra $5,000 millones actuales. En términos del valor agregado por trabajador, en 1998 será de $15,536 dólares, esto es 63.2% arriba de los $9,520 actuales.

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El documento añade que el incremento en la productividad del valor agregado será por la mejoría tecnológica en la industria, al haber mayor calificación en la mano de obra, contra los trabajadores no capacitados con los que actualmente opera.

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También habría un crecimiento en cuanto a materias primas. A la fecha suman $14,000 millones de dólares y para 1998 podrían llegar a $42,000 millones. Sin embargo, no será muy importante la incorporación de materias primas de origen mexicano -hoy día sólo 2% son nacionales y en 1998 ascenderían a 2.2%-, pero sí es posible que crezca el número de abastecedoras mexicanas.

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Respecto del nivel de producción, éste crecería a un ritmo de 24% anual, ubicándose en 1998 en unos $55,000 millones de dólares, contra $19,000 millones actuales.

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Por lo que se refiere a su actividad comercial, hasta la fecha la industria maquiladora ha tenido un gran peso en la balanza comercial del país. Sus exportaciones representan casi 44% del total de ventas externas de México y las importaciones 25.3% del total.

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¿Sólo como país maquilador? El presidente del CNIME estima que este año no sólo se reforzará la actividad maquiladora y la generación de empleos, sino también el nivel de exportaciones del sector, sobre todo cuando su mercado es Estados Unidos; una escasa producción se ubica en el mercado mexicano. También confía en que la expansión del sector permita la incorporación de la planta nacional, como abastecedora de insumos o subcontratista.

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Al respecto, Bertha Luján y Andrés Peñaloza, de la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC), advierten que "ante las condiciones actuales, México puede quedarse sólo como país maquilador, ya que se desplaza a los empresarios mexicanos y se les convierte en intermediarios administrativos".

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Empero, Espinosa y Gambrill muestran confianza en que los empresarios mexicanos aprovechen esta difícil coyuntura y se conviertan en subcontratistas, "en lugar de cerrar las puertas y despedir a sus obreros". Si se aprovechan bien los términos del TLC y los propios decretos exclusivos para maquiladoras, coinciden ambos, las plantas mexicanas -micro, pequeñas y medianas- pueden realizar exportaciones a Estados Unidos en condiciones favorables.

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En el caso de este último país, señalan, depende de que elimine el gravamen de 3% al valor agregado mexicano en los productos. De esta forma, las maquiladoras optarían más por la contratación, pues no se encarecería su producto, máxime cuando el impuesto representa casi 70% del valor agregado, "y esto resulta absurdo cuando se incluyen insumos estadounidenses que no son parte de su producción, sino que fueron de importación temporal".

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Por otra parte, es factible que las maquiladoras canadienses busquen el abastecimiento de insumos mexicanos y orienten su producción hacia Estados Unidos, por obvias razones geográficas.

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Aunque en el TLC no se hable de este sector, hay un aspecto sobre devolución de impuestos, que es la base de la maquila, que seguirá operando hasta el año 2005, cuando el régimen de libre comercio sea norma general en todo el país. Una maquiladora puede importar y exportar productos con base en su propio régimen y a la vez puede operar otros productos bajo el régimen del TLC. Esto abre la puerta para un proceso productivo flexible, incluyendo plantas mexicanas. En el caso de que la maquiladora sea de terceros países y sus insumos también (de Asia, por ejemplo), y el producto vaya al mercado de la zona (Estados Unidos o Canadá), antes de salir de México cubrirá todos los impuestos mexicanos y pagará sólo la diferencia en los países donde ingresa.

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