Mercado de Capitales <br>Comienza el des

Las perspectivas auguran un mejor año para la Bolsa Mexicana de Valores que, sin bien no se recuper

No renace del todo, pero desde luego que respirará de forma más honda y, sobre todo, más tranquila. Eso es lo que podría decirse, a tenor de las opiniones de los analistas consultados, del comportamiento esperado para el mercado bursátil en 1997. Eso, ya de por sí, constituye un buen avance con respecto a la evolución observada durante este año, en la que la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) estuvo cercenada por la constante volatilidad.

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“1996 habrá sido un año errático. La evolución de los mercados no ha reflejado fielmente el buen comportamiento que experimentaron las cifras macroeconómicas o los resultados operativos. Hubo mucho nerviosismo”, comenta Diego Cándano, director de Estrategia de Inversión de IXE Grupo Financiero. Para Carlos Sámano, director de Análisis de Casa de Bolsa Bancomer, el mercado se ha decantado por seguir castigando aquel famoso “error” cometido hace ya dos años. “Todo ha sido una cuestión de falta de credibilidad. El mercado sigue poniendo continuamente a prueba el programa económico del gobierno”, dice.

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Sin lanzar grandes campanas al vuelo, tanto ellos como otros especialistas coinciden en que, a pesar de que la volatilidad seguirá acechando, para 1997 las cifras apuntan a que lo peor ya pasó y que la BMV volverá a ser un lugar de negociaciones económicas, es decir, cada vez menos preocupado por los vaivenes políticos y los rumores alarmistas. “Lo peor se dará durante el primer trimestre del año —explica Sámano—. Pero si la economía marcha bien, la política ya no debería de mover tanto los mercados”

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“Podría ser un buen año para invertir en bolsa, aunque habría que hacerlo con muchísima cautela”, comenta Diego Bravo, director general de AB Asesores Bursátiles, quien cree “factible” que para finales del año entrante se cumpla el pronóstico compartido por muchos de un incremento nominal de 40% en el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) con respecto al cierre del año anterior. El aumento —cercano a 20% en términos reales— supondría que en 12 meses el IPC pasaría de los 3,600 —a los que está previsto que llegue en diciembre— a 5,000 para finales de 1997. Esto, si bien vaticina que el mercado estaría todavía subvaluado en 30% en términos de dólares con respecto a su máximo histórico, también marcaría un cambio radical con respecto a la apatía mostrada a lo largo de 1996, durante el cual, de cumplirse las expectativas, el IPC apenas llegará a crecer 3% en términos reales.

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Crecimiento sí, pero no para todas las emisoras
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“No se trata de anticiparse al incremento del IPC, sino que hay que ver qué valores crecerán”, explica Juan Carlos Torres, director de Estrategia Bursátil de Grupo Financiero Serfin. Todos los entrevistados coinciden en ello: aquél que se lance a apostar en el mercado accionario deberá de ser muy precavido a la hora de elegir sus bazas. Si bien los analistas creen en una posible recuperación de la economía interna para 1997, también aseguran que ésta se dará todavía de forma muy selectiva y, en particular, para ciertos sectores y empresas muy concretas. “No habrá recuperación en el poder adquisitivo, pero sí en el empleo y eso significará un aumento de la masa de consumidores para ciertos productos”, comenta Sámano.

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El sector más citado por los entrevistados es el relativo a la construcción y, por extensión, el de la fabricación de cemento. “Deberán experimentar una recuperación importante —dice Bravo—, porque parten de una situación muy desfavorable. Como el gobierno está urgido en crear empleo, es muy probable que ayude a las constructoras a salir de sus problemas financieros para que se recuperen. Además, aunque la inversión pública directa no será muy elevada, habrán concesiones para plantas eléctricas y petroquímicas que van a ayudar mucho al sector”.

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Nombres como ICA, Bufete Industrial, Tribasa, Grupo Geo —en este caso, por el aumento en la construcción de vivienda de interés social—, Apasco y Cemex son los más mencionados (aunque este último es sujeto a reservas en opinión de Hernando Ledesma, de Casa de Bolsa BBV Probursa, por sus “excesivos niveles de apalancamiento”).

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Sámano, de Bancomer, a pesar de ratificar su preferencia concreta por ICA y Bufete Industrial —tienen una buena diversificación de ingresos— emite sin embargo serias discrepancias en cuanto a una posible recuperación general en la construcción. “Para ello, tendría que haber créditos bancarios, puesto que la obra pública no será suficiente para que repunte”, augura en solitario.

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Otro de los sectores más citados por su posible dinamismo es el comercial, sobre todo en lo referente a autoservicios —pero no a tiendas departamentales—. Cifra, Soriana o Comerci serían valores que, tanto a juicio de Cándano como de Sámano, se beneficiarían del anunciado repunte del consumo.

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“La recuperación del consumo va ser extremadamente tímida”, contradice Bravo, quien cree que los márgenes de rentabilidad de los autoservicios no serán muy favorables. “El incremento en sus metros de construcción no se verá correspondido en la misma proporción por un aumento de las ventas”, argumenta.

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Las opiniones están también divididas en lo que se refiere a la evolución de las empresas de alimentos y bebidas. Mientras Sámano y Cándano señalan a Bimbo, Coca-Cola Femsa y Maseca como empresas de enorme potencial, Torres y Bravo se muestran escépticos hacia ellos por considerarlos “sectores defensivos”, es decir, fabricantes de bienes de consumo básico que no se han caído tanto con la crisis y, por ello, tampoco se recuperarán tanto como los sectores sujetos a los vaivenes cíclicos.

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Sámano y Cándano también están de acuerdo en vaticinar un principio de recuperación para las acciones del sector financiero. “El saneamiento propiciará un repunte. Muchos grupos están subvaluados en más de 50%”, dice el directivo de Bancomer. Pero los demás no pondrían su mano al fuego. “Todavía subsiste un enorme riesgo. Falta ver cuánto les va a afectar la adopción de los criterios contables del US GAAP: muchos bancos tendrán que declarar incrementos de cartera vencida superiores a 70%. El que invierta en banca deberá de apostar sólo a aquellos que han enfocado su negocio a un nicho de mercado muy específico y que tenga posibilidades de crecimiento”, argumenta Bravo.

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En lo que se refiere a los demás sectores, cada uno tiene apuestas mucho más personales: Torres cree mucho en las acereras —es un sector bien evaluado internacionalmente y posee una buena cobertura cambiaria— y Bravo en el sector industrial en su conjunto —“por su enorme receptividad en los flujos de caja a un descenso en las tasas de interés”—.

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¿Y las principales exportadoras? En este rubro todos los analistas vuelven a coincidir: si bien continuarán siendo valores muy negociados, la mayoría ya no brillará con el mismo fulgor del que gozaron a lo largo de 1996.

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“La ventaja de la subavaluación cambiaria ya no es tan importante”, dice Cándano. “Para una empresa, los márgenes de rentabilidad en la venta interna son siempre mayores que en la externa”, agrega Bravo. La selectiva recuperación del mercado interno parece pronosticar que aquellas que posean la suficiente capacidad ociosa o la flexibilidad para orientar parte de su producción al interior del país seguirán gozando de una gran aceptación en el mercado bursátil.

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Entonces, ¿la bolsa va mejor? Todo parece indicar que si todo transcurre conforme a lo esperado, en 1997 el motor del mercado volverá a ponerse tímidamente en marcha y dejará vislumbrar crecimientos más sostenidos y generalizados para los años inmediatamente siguientes. Pero todo esto está obviamente sujeto a la reserva de que el gobierno cumpla con los planes anunciados y los resultados no se desvíen significativamente en el cumplimiento de las metas previstas en cuanto a crecimiento del Producto Interno Bruto y decrementos en la inflación y las tasas de interés.

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Para Bravo y Ledesma, de BBV Probursa, el principal escollo a vencer será el cumplimiento del déficit público, previsto en 0.5% del PIB, demasiado dependiente del buen resultado de las famosas campañas de la Secretaría de Hacienda para fomentar el pago de impuestos —el gobierno calcula 10% de incremento en la recaudación fiscal—. Para Torres, todo dependerá fundamentalmente de que la inversión en el país crezca en torno al 12%, como está previsto.

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El inclemente castigo de los inversionistas al más mínimo “error” del gobierno sigue acechando y, con él, la riesgosa volatilidad. Por ello, los analistas recomiendan invertir en el mercado con posiciones de medio y largo plazo, de seis a 18 meses. A menos de que lleguen sorpresas mayores, quien arriesgue así su dinero y vigile con lupa los valores a los que apuesta, podría conseguir jugosas rentabilidades eliminando significativamente las grandes variaciones. “A la larga, el mercado siempre reconoce el verdadero valor de las empresas”, confía Cándano. Se cumpla o no este pronóstico, en 1997 los inversionistas más atrevidos dispondrán de bastante más terreno para aventurarse.

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