Mexican power

Entre las 10 empresas hispanas más grandes de EU, cinco pertenecen a empresarios de origen mexicano
Hernán Iglesias-Illa

Los estereotipos habituales describen a los mexicano-estadounidenses de acuerdo con alguna de estas tres categorías: el campesino pobre y casi sin educación que cruza la frontera por el desierto y sin documentos; sus hijos, de los que los más inteligentes llegarán a la universidad y los más perezosos se buscarán un trabajo decente; y sus nietos, niños abotonados a la Playstation que hablan español con dificultad y creen que los burritos son comida mexicana.

- Entre las familias, las historias de éxito que atraviesan la frontera casi siempre hablan de puestos de trabajo estables y de la obtención de seguridad económica: la victoria de la asimilación. Sin embargo, se habla muy poco de los emigrantes que se han transformado en empresarios, y eso que no hay nada más estadounidense que el espíritu emprendedor.

- “Mi padre siempre fue muy ingenioso, desde pequeño. Nació con el gen emprendedor en la sangre”, dice Fred Ruiz, presidente y ceo de Ruiz Foods, sobre su padre, Luis Ruiz, quien dejó Chihuahua siendo un niño en la década de los 20 –“Una noche de balazos y explosiones, casi al final de la Revolución”, según su hijo– y en 1964 empezó a hacer algo que entonces nadie hacía en California: vender comida mexicana congelada en los supermercados. Ruiz Foods, la compañía que surgió de esa idea, facturó el año pasado $280 millones de dólares, da empleo a casi 2,000 personas (80% de ellos, mexicanos) y en los próximos años pasará a ser controlada por la tercera generación de la familia Ruiz.

- Ruiz Foods es también una de las empresas que figuran en el último ranking de la revista Hispanic Business como una de las 500 mayores empresas latinas de Estados Unidos. Publicado el mes pasado, el Hispanic Business 500 muestra un notable crecimiento en las ventas de las empresas fundadas y gestionadas por latinos y especialmente, entre ellas, las que fueron creadas por, y aún son propiedad, de mexicanos. Lo más sorprendente, desafiando un instalado mito sobre la suerte de los migrantes, es que estas fortunas no son el éxito de los hijos o los nietos de los que se fueron: de las ocho empresas de origen mexicano que figuran entre las primeras 20 del ranking, cinco fueron creadas por ciudadanos mexicanos que se mudaron a Estados Unidos en algún momento de sus vidas y que, como Luis Ruiz o Luis Sobh, dueño de la cadena de concesionarias Lou Sobh Automotive, relatan sus historias “de mendigo a millonario” en la más pura tradición del sueño americano.

- La lista de Hispanic Business –que empezó a publicarse hace 21 años y hoy es tomada como referencia en el mercado hispano– muestra, además, que de las 10 primeras empresas latinas de Estados Unidos, cinco son mexicanas. Con una curiosidad: tres de ellas son redes de concesionarias de automóviles. La compañía “mexicana” colocada es Burt Automotive, que opera 14 franquicias de General Motors, Ford y Toyota, entre otras marcas, y está en el segundo lugar. Burt Automotive, que fue fundada después de la Segunda Guerra Mundial por el hijo de inmigrantes Lloyd Chávez, lideró el ranking de Hispanic Business en seis ocasiones, la última de ellas en 2003, y el año pasado facturó $1,922 millones de dólares. Las otras compañías de origen mexicano entre las primeras diez son la aseguradora de salud Molina Healthcare, que ocupa el cuarto lugar; la concesionaria automovilística Elder Automotive, propiedad de la mexicana Irma Elder, sexta; la red de venta de coches, camionetas y tractores Ancira Enterprises, de Ernesto Ancira hijo, octava; y el banco texano International Bancshares, fundado por el emigrante mexicano Antonio R. Sánchez en la década de los 60, décima.

- El poder latino ha progresado. En 1985, menos de la mitad de las empresas listadas en el ranking vendía más de $5 millones de dólares anuales. Hoy, ése es el piso para poder ingresar. 60 empresas del último ranking facturaron más de $100 millones de dólares en 2004, y 360 obtuvieron ingresos mayores a $10 millones. El crecimiento de las empresas latinas ha sido igual de vigoroso que el del poder de compra de la población hispana (que, según los últimos datos, representa 13% de Estados Unidos; dos tercios mencionan a México como su país de origen). En 1969, la oficina de Censos de Estados Unidos detectó 126,000 empresas de origen hispano, con ingresos combinados por $3,400 millones de dólares. En 1992, esos números habían aumentado a 826,000 empresas y ventas por $76,800 millones de dólares. Y en 2004 se habían vuelto a cuadruplicar: los cálculos de la agencia Hispantelligence, aún no definitivos, señalan alrededor de dos millones de empresas latinas en Estados Unidos y una facturación total de $273,000 millones de dólares. Alrededor de la mitad de esta cifra –apuntan estimaciones basadas en los últimos rankings y en entrevistas informales– tiene como destino empresas propiedad de migrantes mexicanos.

- Pese a estos datos, y a que las empresas listadas por Hispanic Business muestran un crecimiento continuado, una mirada más cercana a los números revela que el panorama, aún alentador, enseña advertencias. “Cuando empezamos con el ranking de las 500, hace ya más de 20 años, la idea era medir el crecimiento”, contó Jesús Chavarría, propietario y director de Hispanic Business, en la presentación de los datos. “Uno suponía que con el tiempo toda la lista iba a crecer: las empresas grandes, las medianas y también las más pequeñas. Y funcionó así durante mucho tiempo, hasta hace unos años. Desde entonces, las empresas más grandes han seguido creciendo a todo galope, mientras las pequeñas se han estancado”. En 2004, las 500 empresas de la lista tuvieron ventas combinadas por $30,260 millones de dólares, 11% más que un año antes. De ese aumento, las primeras cinco empresas –dos de ellas, mexicanas– aportaron por sí solas $2,400 millones de dólares, es decir, 60% de todo el crecimiento. Y las primeras 25 compañías se llevaron $3,500 millones de la diferencia, casi 90% del total.

- Los ricos se están haciendo más ricos. Pero hay una explicación. “A partir de los $300 millones de dólares de ingresos anuales”, dice Juan Solana, economista jefe de HispanTelligence, el brazo consultor de Hispanic Business, “las empresas empiezan a tener mucha facilidad para el acceso al capital. Empiezan a recibir llamados de los bancos de inversión con ofertas de private equity (vender una parte de las acciones a fondos privados), capital de riesgo o para sacar sus acciones a la Bolsa”. Las empresas medianas, que según la clasificación del ranking son las que facturan entre $10 y $300 millones al año, “prácticamente sólo se financian con endeudamiento, que tiene costos financieros más altos”, afirma Solana. “Cuanto más grandes las empresas, menores son los costos financieros. Quizá eso explique el mayor crecimiento de las empresas más grandes. O por lo menos eso es lo que hemos estado viendo estos últimos años”.

- Eso es exactamente lo que le ha ocurrido a Fred Ruiz. Mientras algunos empresarios todavía recuerdan las dificultades para hacer negocios siendo latino hace algunas décadas –Lloyd Chávez ha relatado en público la mañana de 1938 en la que el Ku Klux Klan visitó la casa de su familia en Littleton, Colorado, cuando él tenía sólo cinco años–, para Fred Ruiz la memoria más fuerte es la de las dificultades para obtener crédito. “Cuando empezamos, lo más difícil era conseguir financiamiento para nuestros planes de crecimiento. Una vez, hace muchos años, queríamos ampliar la capacidad de una planta. Pedimos préstamos en siete bancos distintos, y todos nos dijeron que no. Todos por diferentes razones, algunas de las cuales no tenían ningún sentido. Ahora, que somos una empresa grande y con credibilidad, los bancos hacen fila para prestarnos”, dice Ruiz con una sonrisa. La historia, en este caso, puede estar repitiéndose: el mayor obstáculo para el crecimiento de las empresas latinas pequeñas es la dificultad para acceder al crédito.

- México manda
El poder de compra para productos no necesarios de los latinos en Estados Unidos alcanzó el año pasado los $700,000 millones de dólares, alrededor de $18,000 dólares por persona por año, después de un crecimiento de 5.6% anualmente desde 1978 (en el mismo periodo, el aumento del poder de compra para el total de EU fue de 2.3% anual). El habitual pronóstico de que el consumo hispano total llegará al billón de dólares en 2010 será probablemente corregido, porque se alcanzará antes. Con estas cifras, la comunidad latina de Estados Unidos se convierte en la novena economía del mundo, con un producto bruto superior al de países como Brasil o España. Y todo eso hace pensar que las empresas de origen mexicano están bien colocadas para sacar una buena tajada. México es el país que tiene más empresas en el ranking de Hispanic Business, con 192 apariciones, 38% del total de las 500. Sólo Cuba, otro país con una masa importante de inmigrantes, aporta una cantidad comparable, con 137 empresas listadas (28%). Después siguen España (51), Puerto Rico (32), Colombia (12), Argentina (10) y Nicaragua (8). El resto de los países latinoamericanos posee cuatro o menos empresas cada uno. De los primeros diez lugares del HB500, cinco son para México, cuatro para Cuba y uno, sorprendentemente, para Bolivia. La empresa de origen boliviano es la proveedora de tecnología de telefonía celular Brightstar, que ocupa el tercer puesto, con $1,742 millones de dólares en ventas en 2004.

- Lo que sí tiene Cuba es el primer puesto del ranking, que este año fue para The Related Group, una desarrolladora inmobiliaria con base en Miami que el año pasado duplicó sus ventas hasta los $2,125 millones de dólares, gracias al auge en los precios de las casas y los apartamentos en todo Estados Unidos y especialmente en el sur de La Florida, donde los edificios brotan uno tras otro. Y Jorge Pérez, el inmigrante cubano que es el mayor accionista de la empresa, ha sabido interpretar hacia dónde había que moverse, al punto de que uno de sus competidores lo ha calificado como “el Donald Trump de Florida”.

- Las empresas de origen mexicano no son sólo las más numerosas sino también las que más han crecido en los últimos años. Las ventas de las cinco compañías mexicanas que figuran en los diez primeros lugares del ranking crecieron, desde 2000, 55% promedio, diez puntos más que el resto de las empresas del topten. De ellas se destaca Molina Healthcare, una empresa de salud californiana especializada en clientes de pocos recursos, cuyas ventas saltaron de $327 millones de dólares en 2000 a los $1,100 millones de dólares en 2004 y que la colocaron en el cuarto lugar del ranking de Hispanic Business. Molina, que cotiza en la Bolsa de Nueva York y tiene alrededor de 800,000 clientes, fue fundada en 1969 por el médico hijo de inmigrantes C. David Molina. Hoy la empresa la manejan sus hijos J. Mario y John. “Molina Healthcare es una de las empresas que está aprovechando el financiamiento barato sólo reservado para las grandes compañías. Salió a Bolsa hace dos años y usó todo ese dinero para comprar empresas rivales. Sus ventas se duplicaron desde entonces”, explica Solana.

- Más allá de la euforia que provoca el crecimiento de las empresas hispanas, su relevancia en la economía de Estados Unidos aún es baja. Mientras los hispanos son 13% de la población del país, la cantidad de empresas de origen latino apenas llega a 6% del total. Y sus ingresos, comparativamente, se reducen aún más, porque sólo representan 1% de la facturación de todas las empresas de EU, apunta un informe del Departamento de Comercio con datos de 2003. Aunque han obtenido masa crítica en California (que aporta un tercio de los ingresos de las empresas latinas), Texas (un cuarto) y Florida (un quinto), la estructura de las compañías de origen hispano es aún más bien básica: un millón de ellas, algo más de la mitad del total, tienen un solo dueño y no están incorporadas como empresas formales.

- De las otras, un análisis a lo largo del tiempo permite afirmar que se ha producido un cambio sobre qué industrias son las favoritas de los empresarios latinos. Según Chavarría, “en las últimas dos décadas, nuestros empresarios se han ido alejando de las manufacturas, la distribución y las finanzas y se han metido en la construcción y los servicios. Dentro de la venta al detalle, el sistema de concesionarias de automóviles se ha convertido en un modelo viable para la creación de grandes empresas hispanas”. La sorprendente cantidad de redes de concesionarias en el ranking podría explicarse, de acuerdo con Juan Solana, en que todas las grandes automotrices tienen programas de diversidad para la venta de franquicias: “La intención de General Motors o Ford no es sólo tener socios latinos por el hecho en sí mismo de ser diversos, sino también para tener una penetración más directa en el público hispano”, dice.

- A pesar de todo, las compañías latinas aún están lejos de ingresar al Fortune 500, que enlista las mayores empresas de Estados Unidos. En la edición de este año, el ranking de Fortune se cierra, en el puesto 500, con una empresa llamada Cleveland Financial Group, a la que se le adjudica una facturación de $3,600 millones de dólares en 2004.

- Esta cifra es 69% más alta de la que obtuvo el año pasado The Related Group, líder de la lista latina. Solana, de todas maneras, cree que la inmobiliaria cubana y la mexicana Molina Healthcare podrían dar el salto hasta la primera división de los negocios estadounidenses: “Están creciendo muy fuerte. Si se mantiene el auge inmobiliario, o si Molina continúa comprando empresas, son dos compañías que podrían alcanzar en dos o tres años los $3,600 millones de dólares anuales y entrar al Fortune 500”, pronostica.

- Primera generación
Uno de los datos más sorprendentes del ranking de Hispanic Business es que los empresarios mexicanos exitosos en Estados Unidos no son segunda o tercera generación de inmigrantes, sino en su mayoría son los propios hombres y mujeres que cruzaron la frontera con poco más que sus sueños y su instinto de supervivencia. Irma Elder nació en Xicoténcatl, Tamaulipas, y se mudó a la península de la Florida siendo una adolescente: se casó con James Elder y fue ama de casa mientras su marido abría su primera concesionaria Ford en Troy, Michigan, en 1967, y daba los primeros pasos de la que es hoy Elder Automotive, un gigante que facturó $703 millones en 2004 y es la principal concesionaria de Jaguar y Saab en EU. Su esposo murió sorpresivamente 1983, e Irma Elder se puso entonces al frente de la empresa, que hoy ocupa el sexto puesto del ranking de Hispanic Business (tercera entre las mexicanas).

- Eduardo Ancira, cuya Ancira Enterprises es la novena compañía de la lista de Hispanic Business, nació en San Antonio, Texas, pero podría ser considerado casi como un inmigrante de primera generación: se crió y estudió en el Distrito Federal, donde inició su carrera empresaria en Gillette y Kimberly-Clark de México y trabajó con Claudio X. González, quien años más tarde sería asesor del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Miembro de una de las más antiguas familias de Monterrey –de ella proviene el nombre del tradicional Hotel Ancira, en el centro histórico de la capital regiomontana–, Ancira volvió a San Antonio en 1972 y vendió todo lo que tenía, según su propio relato, para obtener una franquicia de Chevrolet. Interesado en la política –fue candidato republicano a senador estatal de Texas en 1992 y hoy es un reconocido recaudador de fondos y aliados para George W. Bush en San Antonio–, Ancira maneja una fortuna personal calculada en $150 millones de dólares, que proviene de las crecientes ventas de sus 14 concesionarias Buick, Chrysler, GMC y otras siete marcas.

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- Todos estos empresarios han debido moverse estos años en la doble tensión que significa tener una compañía con dueños mexicanos y un público que con los años se ha vuelto cada vez menos latino y más crossover, de acuerdo con la jerga de la literatura de negocios. “Soy una persona verdaderamente multicultural”, se definió Irma Elder el año pasado, al recibir un reconocimiento de una asociación de mujeres empresarias. Fred Ruiz lo tomó como una misión: “El Valle Central de California había sido un lugar donde la gente tenía muchos prejuicios contra los mexicanos. Nuestro rol, entonces, fue mostrarles a los anglos que los mexicanos eran gente trabajadora, con la que se podía hacer negocios, y al mismo tiempo queríamos ser un modelo de éxito para los inmigrantes mexicanos que llegaban y a los que contratábamos”. Pero, a pesar de los prejuicios, de las dificultades para conseguir crédito y de lo difícil que puede ser a veces penetrar los códigos del mundo empresario anglosajón, Ruiz recomienda enfáticamente a los jóvenes mexico-estadounidense que se dediquen a los negocios: “En el mundo de los negocios hay menos prejuicios que en otros sectores. En los negocios, las decisiones pasan por el dinero, los dólares, los beneficios. Y un buen empresario, aun cuando pueda tener los peores prejuicios, va a llevar su empresa hacia donde está el dinero, y le importará menos todo lo demás”.

- La principal marca de Ruiz Foods es El Monterey, de la que se producen taquitos, burritos, enchiladas y tamales en los más diversos formatos y sabores. El origen del nombre El Monterey explica a la perfección los tironeos a los que están sometidos los empresarios de origen mexicano en Estados Unidos: por un lado, la tradición, la identidad y la familia; y, por otro, el consumo, la prosperidad, la asimilación en la homogeneidad estadounidense. Fred Ruiz cuenta la anécdota, que es casi una síntesis del cuadro que pinta el ranking de Hispanic Business, entre risas: “Buscamos nombres en mapas, en guías, en todas partes. Hasta que apareció El Monterey, que, ya lo sé, no se traduce bien ni significa nada en español. Pero en inglés suena muy bien”.

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