Mmmh, bueno, pues...

Frase típica de los tapatíos cuando por fin aceptan algo... ¿La usarán ahora con este monumento?
Guadalupe Rico Tavera

A partir del 14 de febrero, quienes circulen por la glorieta de Abastos de Guadalajara verán una escultura monumental. Se trata de Los Arcos de Sebastián, una obra rodeada de polémicas, desde que la anunció el alcalde tapatío, Francisco Ramírez Acuña.

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Eduardo Rosales, regidor de cultura del ayuntamiento, expone que la escultura,  además de formar parte de los festejos del fin de milenio, se inscribe dentro de un programa de renovación de la imagen urbana.

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“Pensamos en el arte como una forma de incrementar el patrimonio de la ciudad”.

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Bajo esa tónica, el cabildo tapatío aprobó la obra sin mayores objeciones en julio: Los cuestionamientos no se hicieron esperar. Uno de ellos se refiere al financiamiento del proyecto, que costará unos $12 millones de pesos. Según Rosales, la inversión se recuperará con donativos de particulares y venta de réplicas, grabados y productos promocionales de la obra. Para garantizar la transparencia en el manejo de los fondos el Ayuntamiento ha pedido a la Contaduría Mayor de Hacienda que designe un interventor.

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La principal oposición a Los Arcos ha provenido de un grupo de arquitectos, quienes se quejan de que la obra no se sometió a concurso ni a consulta popular. El regidor respeta la opinión de los quejosos, pero también afirma que las “voces más calificadas técnicamente se han manifestado a favor”. Para él no hay ninguna anormalidad en que se haya invitado a un artista de la trayectoria de Sebastián a realizar la escultura y tampoco encuentra justificable que cada vez que cada acción de gobierno se someta a consulta. Agustín Parodi, rector del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara (CUAAD) lo apoya en ese punto: “La gente opina de todo”.

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Aun cuando Parodi formó parte del comité de selección, no sólo observa que la escala, de 42 metros de alto, está “sobrepasada”, sino también que el sitio donde no es el adecuado. Juan Lanzagorta, jefe del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del Instituto de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) opina que la obra “podría encontrar un entorno más favorable”.

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Los habitantes de Jardines del Bosque, una colonia aledaña a la obra, han mostrado su inconformidad, porque temen que el proyecto afecte la vialidad o la seguridad de la zona.

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Para el 14 de febrero, es posible que aún  ronde la duda de si Los Arcos de Sebastián no obedece al ego del alcalde, quien se perfila como uno de los más fuertes candidatos panistas a la gubernatura de Jalisco. Rosales, también de extracción blanquiazul, niega que la macroescultura tenga esa intención. “Si fuera por satisfacción de ego –dice–, sería mucho más redituable invertir en cosas de corto plazo”. Parodi  ve con naturalidad que el alcalde presidente tapatío intente dejar su huella: “¡Nada más que este es un huellononón!”.

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