Moulin Rouge

Un viejo libertino de 115 años.

En París, durante el final del siglo XIX y el inicio del XX, tuvo lugar un -curioso fenómeno, más bien alarmante para los burgueses de la época. A -diferencia de lo que sucedía en Inglaterra, Rusia o Alemania -donde una severa -moral se afanaba en conservar la rigidez social y recluía la sexualidad en una -covacha oscura, que los señores visitaban a escondidas-, en la ciudad -luz se experimentaba un momento de relajación en las costumbres y desenfado -en los prejuicios. La antigua bohemia de tertulia se había vuelto cosmopolita y -convertido en la joie de vivre de personas que disfrutaban el anonimato y -las esquinas de la gran urbe. De todas partes de Europa, y aun de América, acudían -los artistas buscando la libertad que no encontraban en sus países. Stravinsky -y Wilde convivían con pintores y poetas franceses, creando una atmósfera -propicia a todas las artes, incluyendo la de vivir bien, lo que por entonces -significaba crear y dejarse atrapar cotidianamente por la experiencia de lo -bello.

- En este contexto, nació en 1889 el Moulin Rouge, frecuentando por gente de -la vanguardia artística, círculos literarios, libertinos de buen gusto, -aficionados a la fotografía. El célebre can-can, las coristas y los -parroquianos tan exquisitamente retratadas por Touluse-Lautrec, la música de -Offenbach, impulsaron una forma de cantar a la noche que los sucesivos avatares -de la historia debilitaron, pero nunca han sofocado del todo.

- Visitar este sitio no es sólo un tributo nostálgico a tiempos idos, sino un -excelente pretexto para cuestionar nuestra manera de gozar la vida -con -seguridades económicas, tecnología y cuidado de la salud-, enfrentándola a un -sabor libertario que no se pierde en los excesos, sino en la belleza.

- Moulin Rouge
-82, boulevard de Cliché,
-75018, París.
-www.moulinrouge.com.fr
-(vale la pena consultar, en particular, los manjares de sus nueve menúes).

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