Mucho ruido y pocas nueces

Toma tus precauciones cada vez que el sistema operativo te informa sobre las actualizaciones automá
Antonio Puertas

Instalar o no instalar: he ahí el dilema. Cuando nuestra PC nos anuncia, con bombo y platillo, que hay actualizaciones pendientes de descargar para nuestro sistema operativo Windows XP, uno no sabe si saltar de gusto o ponerse a temblar. Por la primera, nos mostramos quizá absurdamente optimistas sobre las capacidades de Microsoft para corregir un sistema operativo que, desde su inauguración, ha padecido de serias fallas en la seguridad. Por la segunda, es inevitable sentir algo de culpa, pues nunca es bueno ser tan desconfiados y mucho menos perder la esperanza de que las cosas pueden mejorar.

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Hace un par de semanas viví en carne propia el escenario que menciono líneas arriba, cuando la PC que utilizo desplegó el mensaje tan temido y deseado: por fin estaba listo para recibir el Windows XP Service Pack 2 (SP2, para ahorrar-nos tanta palabrería).

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Desde antes de su liberación se sabía que, con esta actualización, Microsoft –seriamente presionada por críticos y usuarios– intentaría fortalecer mucho más la seguridad de su sistema operativo estrella. Si se trata de una buena y necesaria actualización, el SP2 en suma se queda corto.

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Cierto, el SP2 vuelve mucho más difícil que software ajeno y con dudosas intenciones –los llamados spyware y los virus nuestros de cada día– se alojen en el disco duro. Su instalación es sencilla (si cuentas con el tiempo y el ancho de banda para hacerlo: el archivo pesa más de 250 MB, así que deja tu descarga para algún momento de la noche) y en mi caso –utilizo una estación de trabajo XW4100 de HP– corrió sin problemas. Sin embargo, a fin de cuentas encuentro que sigue siendo necesario adquirir e instalar software de terceros para mantenerse a salvo.

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Es increíble que, con toda la presión que existe a su alrededor, Microsoft no se resuelva a ofrecer una aplicación antivirus nativa. Igualmente, causa sorpresa que la nueva actualización –cuya muestra más visible al usuario es el conjunto de barras de control sobre seguridad– no muestre tanta fortaleza como lo hacen aplicaciones de terceros que impiden instalarse en sistemas infectados con virus, gusanos, caballitos y spyware.

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Punto a favor: con las funcionalidades del firewall nativo que instala el SP2 sabemos si nuestra PC y nuestros datos podrían estar en riesgo. Punto en contra: si ya estamos infectados o si ya tenemos algún tipo de spyware, esta nueva versión de Windows no podrá detectarlo.

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Eso sí, cada vez que algún programa intenta abrir un puerto –sin importar qué programa es, qué certificados de seguridad tiene o si está previamente instalado– el Windows XP con SP2 nos alerta con bombo y platillo de la “amenaza” que se “cierne” sobre nosotros, casi como para justificar su existencia y gritar que ahí está “para protegernos”.

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Una adición extremadamente bienvenida (aunque, sin duda, llega con mucho retraso) es el bloqueador de ventanas pop-up en Internet Explorer, que nos avisa si las hemos o no bloqueado y que puede ser configurado fácilmente a capricho.

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Pero, en el fondo, el nuevo centro de seguridad del SP2 resulta ser más bien una adición informativa, no preventiva y mucho menos activa en la eliminación de pro-gramas y virus intrusos. Sin duda hay que instalarlo, pero hay que estar conscientes que tenerlo no elimina la necesidad de un software adicional… para estar completamente seguros.

*Periodista independiente, especializado en temas de tecnologías de información. Para cualquier pregunta, sugerencia, crítica o reclamo puede dirigirse a la dirección electrónica: apuertas@expansion.com.mx.

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