Multinacionales 1, Reguladores 0

La globalización ya está aquí pero, ¿Estaba todo preparado para recibirla? Las leyes no, por cie
Lucía Pérez-Moreno

Un caso muy sonado que ilustra las dificultades que enfrentan las comisiones antimonopolios para frenar a la grandes multinacionales en su afán, en ocasiones conspiratorio, de controlar los mercados donde actúan es la comercializadora de diamantes De Beers. Frente a la acusación del Antitrust Comittee de Estados Unidos de formar un cártel con General Electric para fijar el precio de los diamantes en el mercado, De Beers se salió con la suya gracias a la falta de coordinación entre los organismos defensores de la competencia de los distintos países afectados.

-

La falta de convenios para el intercambio de información entre estas naciones impidió al organismo estadounidense, el más poderoso del mundo, reunir los elementos suficientes para sacar el caso adelante. Diane Wood, funcionaria de la división antimonopolios de la Unión Americana, lamentó que unos “criminales fijadores de precios” puedan ocultar testigos e información fuera de Estados Unidos para escapar a la justicia. La comisión tuvo que reconocer entonces que no contaba con herramientas suficientes para investigar a empresas multinacionales con operaciones en varios países.

-

Desde que ocurrió este episodio, hace casi un lustro, poco o nada se ha hecho en el plano multilateral para el diseño de un modelo mundial de política de competencia. Tomando en cuenta que una tercera parte de los casos que se investigan actualmente, bajo la lupa de las grandes comisiones antimonopolios del mundo, tienen que ver con compañías que operan internacionalmente, la preocupación por dar los primeros pasos va en aumento.

-

La consolidación de las distintas industrias representa nuevos retos para las comisiones antimonopolios alrededor del mundo, reconoce Fernando Sánchez Ugarte, director de la Comisión Federal de Competencia de México (CFC). “Hay una preocupación, desde el punto de vista de estrategia y de políticas públicas, de cómo deben reaccionar las comisiones de competencia respecto de las megafusiones.”

-

Ni siquiera hay consenso entre los países de lo que es una práctica monopólica. Para algunos, ésta se presenta cuando una empresa controla 40% del mercado, mientras que para otros, sólo cuando alguien posee 90% ya se puede temer que tome ventajas de su predominancia. Además, muchos países incluyen cláusulas de interés nacional para proteger a sus principales monopolios (tal es el caso de México, con Pemex, empresa estatal, y Cintra, privada), aparte de que las penalizaciones varían de un caso a otro.

-

El tema de la competencia se ha discutido en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC) desde su fundación, en 1995. En uno de sus discursos de toma de posesión como director del organismo, Renato Ruggiero habló sobre la necesidad de establecer reglas de conducta claras en el mercado global ante las crecientes asimetrías que existen entre los países en cuanto a políticas de competencia y grados de aplicación. “Hay una necesidad urgente de hacer un análisis desapasionado, de carácter multilateral, de los vínculos entre la política de competencia y la política comercial, y de identificar los problemas que requieran acciones.”

-

Este otoño la OMC lanzará, finalmente, una primera iniciativa multilateral para discutir un posible acuerdo global de competencia, y adicionalmente se espera la llegada de propuestas a la tercera reunión ministerial del organismo, a celebrarse en Seattle, Estados Unidos, el último día de noviembre y los tres primeros de diciembre próximos. La idea es encaminar a la comunidad internacional hacia enfoques comunes en el combate de las prácticas monopólicas mediante un mayor intercambio de información y el establecimiento de leyes más uniformes.

-

La iniciativa es vista con buenos ojos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde un comité denominado Grupo de Competencia se ha pronunciado a favor de una mayor coordinación mundial antimonopolios. Sin embargo, las grandes potencias económicas que forman parte de esta organización están lejos de coincidir en sus posiciones respecto del tema; de un lado están las que creen necesario contar con un marco multilateral de competencia y del otro, los que ven con reticencia un acuerdo de este tipo –entre los que destaca Estados Unidos–.

-

La Unión Europea (UE) encabeza al grupo de países que se inclinan por reglas multilaterales de competencia. Leon Brittan, vicepresidente de la comisión europea, advirtió durante una conferencia de la OCDE dedicada al intercambio y la competencia, celebrada a finales de junio pasado, que el tema es impostergable.

-

Como ejemplo de que la falta de coordinación comienza a pesar, recordó el conocido episodio descrito en las primeras líneas de este reportaje. “Es incuestionable –expresó Brittan– que la globalización ha provocado un aumento de casos de competencia con dimensiones internacionales y que los acuerdos bilaterales ya resultan insuficientes para poder investigar, como lo muestra el caso de De Beers.”

-

Junto con la UE parecen alinearse Canadá y muchos países latinoamericanos. México, si bien no tiene una postura clara al respecto, es de los que se inclinan por lograr una  mayor concertación. “Llegado el momento estaríamos a favor de coordinar una política de competencia de manera más global”, dice Adrián Ten Cate, director general de estudios económicos de la CFC.

-

Actualmente, más de 80 naciones tienen leyes de competencia y otras 20 están en proceso de aprobarlas. Sin embargo, hay un gran abismo entre la experiencia de unas y otras en esta cuestión; más de 60% de las leyes de competencia que operan en el mundo entraron en vigor en los últimos 10 años –en México se aprobó apenas en 1994– y la mayoría de los países todavía están aprendiendo los rudimentos de esta batalla.

-

Es quizás por ello que Estados Unidos se opone a negociar un acuerdo multilateral. “Allá existe la opinión de que el resto del mundo no ha llegado a la suficiente madurez como para discutir estos temas de manera multilateral”, dice el funcionario. Por ahora este país se inclina por firmar acuerdos bilaterales  de competencia (ya tiene pactos con Australia, Canadá, la UE e Israel, y pretende firmar próximamente uno con México).

-

En el fondo, también se trata de una cuestión de soberanía, pues una negociación de este tipo implica hacer concesiones. “Ellos (Estados Unidos) tienen el sistema de competencia más desarrollado del mundo y, como no les funciona tan mal, lo quieren conservar”, añade Ten Cate. Lo cierto es que muchos de los países que aprobaron leyes de competencia en los últimos años están siguiendo el modelo estadounidense, que acumula más de un siglo de experiencia, e incluso le solicitan apoyo técnico.

-

Antidumping o competencia
El vecino del norte no sólo se opone a negociar un acuerdo multilateral de competencia; ni siquiera desea que se revise el concepto de antidumping. Resultado: la discusión sigue en el mismo punto; Ten Cate la califica de “una batalla a morir”. En el seno de la OCDE hay cada vez más voces que piden sustituir el concepto antidumping por el de acciones de competencia, pues eso evitaría la proliferación de nuevas prácticas proteccionistas. Según el funcionario de la CFC, de aprobarse ese cambio en las denominación desaparecerían 90% de las sanciones antidumping en el mundo. Sin embargo, la Unión Americana, y en este caso también la UE, se niegan a cambiar de posición, por razones ante todo políticas, como poder cerrar sus fronteras a ciertos productos cuando se acercan periodos electorales.

-

Esta intransigencia, tanto en el tema del antidumping como en el de un código de competencia mundial, podría tener un alto costo para el comercio intraplanetario. La globalización podría traducirse en mayores concentraciones monopólicas y en la formación de cárteles, advierte Ten Cate. En su opinión, crecerán las prácticas horizontales (acuerdos de precios) y relativas (exclusividad territorial), así como la depredación de precios, lo que representa nuevos desafíos para las comisiones de competencia de todo el orbe.

-

Si bien por ahora existen suficientes instrumentos para evitar que las prácticas monopólicas de las empresas más globalizadas afecten el desempeño de los mercados nacionales, acepta, este enfoque es cada vez más limitado. “No podemos impugnar a escala global, pero sí podemos detener sus consecuencias en el mercado mexicano.”

-

A la larga, las leyes de competencia deberán seguir las reglas del mercado internacional, si no quieren perder su escasa fuerza. Cada vez que se produce una alianza o fusión, entran en acción decenas de autoridades antimonopolios de todo el mundo que actúan de manera limitada; en contrapartida, el vacío legal abre grandes oportunidades para que las empresas con presencia global hagan negocios multimillonarios a expensas de los consumidores.

-

En su libro La riqueza de las naciones, escrito en el siglo pasado, Adam Smith dijo que los empresarios sólo se reúnen para fijar precios y distribuirse los mercados. En ese sentido nada ha cambiado, excepto que ahora es un  gran mercado global, más difícil de vigilar.

Ahora ve
No te pierdas