Murrell-Taylor Dunn con las pilas puesta

Con más de 100,000 vehículos eléctricos rodando en la Unión Americana, Taylor Dunn y sus socios
Jesús García Badillo

Una de las soluciones a los graves problemas de contaminación atmosférica se estableció desde hace varias décadas, con la llegada de la tecnología automotriz eléctrica, presente ya en diversos tipos de vehículos. Hoy día, sin embargo, su horizonte de aplicaciones la proyecta hacia el ámbito masivo, que podría conducir a soluciones trascendentales para principios del próximo siglo.

- Actualmente, los vehículos eléctricos son comunes -en diversos diseños y modelos- en plantas industriales, aeropuertos, planteles universitarios y bases militares. Hace una década, conseguir una de estas unidades era imposible en México. por lo que un ex ejecutivo estadounidense, de apellido Murrell, decidió salir de su retiro en Guadalajara y lanzarse a la aventura de construir estos vehículos en México. Si bien al principio se enfocó a la fabricación de carros de golf -deporte que practicaba Murrell-, el posicionamiento del negocio se quedó a medias, por lo que no pudo prosperar.

- Fue hasta que las condiciones del mercado modificaron el nicho original de la empresa que se logró un despegue espectacular. Así lo señala Jaime Sánchez Montealvo, presidente del consejo de administración de Industrias Murrell: "Uno de mis clientes me sugirió que le diéramos un carácter industrial a nuestros productos. Con un reforzamiento y adecuación de la línea anterior, nuestros vehículos dejaron los campos de golf e ingresaron a las empresas, primero de manera interna, y actualmente están ganando un importante espacio en las calles”.

- Tanto que los ojos de firmas extranjeras se fijaron en industrias Murrell. Y una de ellas, Taylor Dunn, acabó comprando 45% de las acciones de la empresa tapatía, con el apoyo del Fondo Norteamericano para e Medio Ambiente (NAEF, por sus siglas en inglés), en el que participan Nacional Financiera, Pemex, The Overseas Economic Cooperation Fund y otras instituciones internacionales dedicadas al mejoramiento ambiental.

- Tecnología sobre ruedas. La flamante Murrell-Taylor Dunn, en la que también participa como socio el Grupo Ventana, ya fijó sus objetivos: una producción anual inicial de 1,500 vehículos. Cada tino tendría, hasta antes de la devaluación, un precio al público de entre N$ 30,000 y N$ 45.000 nuevos pesos. Según las estimaciones de mercado de Sánchez, a mediano plazo la planta podría producir 10,000 unidades al año.

- El empresario Sustenta su diagnóstico: “La ciudad de México es la metrópoli donde circula el mayor número de vehículos eléctricos-ecológicos de todo el mundo. Es donde los sectores, industriales, comerciales y de servicios han demostrado mayor conciencia ambiental, desde el punto de vista de las emisiones generadas por vehículos de transporte".

- En buena parte, de hecho las unidades de están pensadas para urbes como la capital del país, ya que desarrollarán velocidades hasta de 60 kilómetros por hora. Si se combina este factor con su diseño y mecanismo de operación, los hace ideales para maniobrar en sitios de alta densidad vehicular.

- La experiencia internacional de Taylor Dunn no puede desdeñarse: 100,000 vehículos eléctricos vendidos en la Unión Americana durante las cuatro últimas décadas. Como indica B. Samra, vicepresidente de ventas y mercadotecnia para América Latina del consorcio, “existe un vasto potencial de mercado en Latinoamérica para vehículos con cero emisiones de contaminantes”.

- Sí bien la compañía estadounidense ofrece desde hace tiempo una línea completa de camiones de carrocería angosta, tractores de remolque y portadores de personal, recientemente desarrolló un vehículo eléctrico de carrocería completa, que produce cero emisiones, con gran posibilidad de expansión en territorio nacional.

- La unidad que muy pronto rodará por el país será el Electruck, "concepto que hace del transporte eléctrico una realidad, debido a que su capacidad de carga es de 700 kilogramos y desarrolla una velocidad de hasta 60 kilómetros por hora", asegura Sánchez. El motor es un General Electric de 20 caballos de fuerza, silencioso, libre de emisiones y suministra la potencia necesaria para alcanzar una velocidad de 40 kilómetros por hora en sólo 16 segundos. Además, el mecanismo regenerativo de frenos se usa para convertir la energía cinética del vehículo nuevamente en potencia eléctrica para su propio uso, lo que permite aumentar la autonomía de la unidad hasta en 15%.

- Agrega: "Con los recursos tecnológicos que aporta Taylor Dunn en materia de investigación y desarrollo, estamos en una posición de liderazgo, no sólo a nivel nacional. De ahí que la cuota del mercado nacional que espera John Rever, presidente de Taylor Dunn, no sea cualquier cosa: 90 a 95%. "Nuestra planta mexicana -pronostica- se convertirá en una sólida plataforma de exportación hacia el norte y el sur del continente."

- Las expectativas de Sánchez son igual de elevadas: “La fabricación de estos vehículos en México los hace altamente competitivos tanto en precio como en servicio, ya que se eliminan costos de flete y de adquisición de partes de repuesto de importación. Además, de manera gradual, esta tecnología será incorporada al transporte de pasajeros en el plano metropolitano. Cuando esto ocurra, se instrumentará el principio de la solución a uno de los problemas más, graves de la ciudad de México: la contaminación atmosférica". Y el negocio, entonces, será redondo.

- Abriendo camino. EXPANSIÓN se lanzó a la, búsqueda de usuarios de transporte eléctrico de Taylor Dunn en la ciudad de México para conocer su experiencia y, de paso, revisar más de cerca las perspectivas reales de crecimiento para la compañía en el país.

- El ingeniero Roberto Padilla, jefe del Departamento de Compras de Embotelladora Metropolitana (Pepsi), comentó que el Electruck ha sido una brillante solución para ampliar el mercado, sobre todo en zonas como el Centro Histórico de la ciudad de México, donde por la carga excesiva de tráfico se restringe el paso a camiones repartidores de gran tamaño. De esta forma, la empresa ha multiplicado sus puntos de venta. "El bajo costo de su mantenimiento y su fácil operación nos han permitido aumentar nuestras ventas, sin generar necesariamente mayores gastos de operación."

- El licenciado Carlos Román, jefe del Área de Compras de Coca-Cola, señaló: "Durante los dos años que tenemos manejando los vehículos eléctricos de Murrell, siempre hemos recibido un excelente servicio. Por lo tanto, podría afirmar que han cumplido con las expectativas que generaron a su llegada a la empresa. Por citar un ejemplo: anteriormente teníamos que realizar nuestro reparto en el Centro Histórico con la ayuda de triciclos y carretillas, lo cual lógicamente era muy laborioso y tardado. Actualmente, nuestros productos llegan a más clientes en menor tiempo".

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- Por su parte, el ingeniero Gerardo Díaz de León, director de ventas de Sabritas, manifestó que "el Electruck es seguro y ofrece un amplio margen de maniobrabilidad. Por su pequeño tamaño penetra en los lugares más inaccesibles, como las colonias populares, donde las calles angostas dificultan la labor de nuestros camiones repartidores. Con la ayuda de estos vehículos ahora cubrimos más mercado en menos tiempo y a un costo significativamente menor".

- Además de las anteriores, Consorcio Aga, Nacional de Drogas, Bonafont y la Secretaría de Protección y Vialidad, entre otras empresas y organismos públicos, han adoptado esta tecnología para sus labores de distribución, logística o vigilancia. Es el paso previo, sin duda, a la masificación, que se dará cuando el transporte público de pasajeros incorpore los vehículos eléctricos. Y la empresa jalisciense, con su socio del norte del río Bravo, seguirá trabajando para llevarse la mayor rebanada del pastel.

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