México en el mundo

¿Nos sirve realmente ser uno de los campeones mundiales en la negociación de acuerdos de libre co

En el umbral del siglo XXI, México es un alumno ejemplar de la apertura al exterior: sólo Israel tiene más tratados comerciales firmados, si se excluye a la Unión Europea. Pero, ¿cómo ha impactado esto a la economía mexicana? ¿De verdad ha sido benéfico?

-

Muchos de nuestros lectores deben recordar muy bien a ese México cerrado al mundo, donde el mercado –pequeño, pero vigoroso– era un botín que no tenía que compartirse con empresas de otras latitudes. Ese país, sabemos, comenzó a cambiar de estrategia en los años 80, cuando se firmó la adhesión al GATT (hoy Organización Mundial de Comercio). Y la apertura se consolidó con la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, que entró en vigor en 1994.

-

Ya existen saldos. Pero toda respuesta objetiva debe deshilvanar y dejar a un lado las pasiones generadas a favor o en contra de los acuerdos. Como en casi cualquier asunto, no hay extremo válido: ni los gritos y sombrerazos de los activistas que boicotearon la reunión de la OMC en Seattle, ni las porras ciegas y sordas al libre comercio a ultranza. En México, es claro, los saldos son mixtos. Por un lado, las exportaciones mexicanas han crecido a un ritmo exponencial, principalmente a Norteamérica. Baste con revisar un solo dato: en 1993, antes de la firma del tratado, exportábamos a Estados Unidos y Canadá $44,657 millones de dólares; en 1999, la cifra ascendió a $122,921 millones. Es decir, el volumen se triplicó en cinco años.

-

Pero ciertamente, la dependencia con esa región se acentuó. Y, por ello, los acuerdos que ha ido negociando el gobierno mexicano en estos últimos años adquieren una importancia estratégica: Venezuela, Colombia, Costa Rica, Bolivia, Nicaragua, Chile, Israel y, por supuesto, la Unión Europea. Además, ya se iniciaron las negociaciones con otros países latinoamericanos y están a la vista Singapur, Japón –el cual sería el primero para esta nación– y la Asociación Europea de Libre Comercio (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein). Este portafolios de opciones abre la posibilidad de reducir la dependencia frente a Estados Unidos.

-

Por el otro lado, también hay penas. Quizá las principales tengan que ver con las asimetrías económicas entre México y sus socios, lo cual es muy visible en el agro mexicano: su competitividad se encuentra a años luz (y a muchos subsidios de distancia) del muy productivo campo estadounidense. Esto lastima aún más a nuestros agricultores.

-

De cualquier modo, el camino ya está trazado: nos subimos de lleno al tren mundial –con la atención bien puesta en las desventajas que debemos subsanar– o acentuamos nuestros rezagos. Y al final el saldo será aún más positivo.

Adiós, Enrique Hernández Pons
Tras una larga enfermedad, Enrique Hernández Pons –quien fuera presidente de Herdez durante varias décadas– dejó el mundo. Expansión tuvo la gran oportunidad de conversar con él y con sus hijos pocas semanas antes de su fallecimiento, en preparación del artículo de portada que publicamos en la edición del pasado 10 de mayo. A través de estas líneas expresamos nuestras condolencias a todos sus seres queridos. Descanse en paz, Duque de Herdez.

Newsletter
Ahora ve
Björk presenta en México exposición con realidad virtual
No te pierdas