Nuevas caras prometen nuevos servicios

El pastel de telefonía local alcanza para todos. Sin embargo, la competencia se concentra sólo en
Marisela López Mandujano

México ha logrado un crecimiento excepcional en telecomunicaciones en los últimos años. La privatización de Telmex trajo consigo el beneficio para muchos consumidores que esperaban impacientes una línea telefónica. Según datos del texto México Social 1996-1998 Estadísticas Seleccionadas, las líneas locales por cada 100 habitantes pasaron de cuatro en 1980 a 6.4 en 1990 y a 9.5 en 1996. “En el último sexenio, la densidad ha avanzado más que en toda la década de los años 80. Asimismo, el tiempo de espera para adquirir una línea telefónica se reduce de dos años en 1990, a menos de tres meses en 1996”.

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El aumento de la teledensidad es una de las prioridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para la administración que está por concluir. Datos de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) revelan que la densidad telefónica en líneas en servicio por cada 100 habitantes es aproximadamente de 11.2 en 1999, dando un total de 11 millones de líneas fijas.

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Si bien es cierto que se han reducido los precios en la larga distancia, no sucede lo mismo con los de telefonía local.

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Un análisis de Deloitte Consulting/Branxton (Expansión, 778) señala que “cuando una de las familias ubicadas dentro del grupo de percepción más alta, que representa 10% de la población del país, puede gastar en telefonía alrededor de $450 dólares al año; otra familia, perteneciente al grupo con percepciones más bajas, y que también representa 10% de la población, no podrá gastar más de $25 dólares al año”. Y continúa: “Se espera que sólo 20% de las familias puedan pagar al año los cerca de $175 dólares mínimos requeridos en promedio para poder sostener de manera continúa una línea telefónica local”.

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Aunado al alto costo de la telefonía local, el servicio que en este renglón presta Telmex –que aún tiene el mayor número de líneas en México–, es de los de mayor número de quejas ante la Procuraduría Federal del Consumidor. Según Manuel Fernández Allende, subprocurador de Servicios al Consumidor de la dependencia, esta situación tiene una explicación lógica “porque es uno de los proveedores con mayor número de operaciones”.

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“Tenemos 13,000 quejas al año, un número no muy grande en proporción con las operaciones que se mueven anualmente. Son en realidad unas 15,000 quejas al año, en números redondos. De éstas, en noviembre (de 1999) habíamos solucionado 11,000, un porcentaje cercano al 90% de los asuntos resueltos, generalmente a favor del consumidor”, dice Fernández.

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Estos datos, aclara Fernández, son de Telmex en telefonía local y larga distancia. La razón de estas quejas es el cobro indebido del servicio residencial y no del comercial.

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Información de Telmex revela que hasta el tercer trimestre de 1999, el número de líneas en operación era de 10’517,559; el total de quejas ascendía a 10,876, representando esta cantidad 0.10% del total de sus servicios prestados.

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Para el subprocurador, hasta ahora la apertura de telefonía local “ha sido imperceptible”, contrario a la de larga distancia pues el número de quejas presentadas por este último servicio suma un número importante.

El mercado
Desde el punto de vista de Daniel Pineda, analista del sector de telecomunicaciones de Telecomunicación Corporativa (Telcor), este mercado está dividido en tres grandes segmentos: el primero es el corporativo o de los grandes edificios e incluye sitios donde hay de 150 personas en adelante. -

Después está,  por decirlo de alguna manera, el clase-mediero que incluye a las pequeñas empresas, al SOHO (Small Office Home Office) y al residencial. Finalmente está el mercado emergente donde están las zonas de desarrollo, colonias de clase D y E, que es la gente que gana $6,000 pesos o menos.

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Sobre los nichos de competencia, el analista dice: “El mercado clase-mediero realmente no está competido, es un mercado que tiene un alto consumo de servicio medido y la solución inalámbrica para ellos resulta costosa”.

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El mercado corporativo estará competido, aunque no por precio porque los accesos en fibra óptica son caros. “Un proyecto de fibra óptica puede llevarse fácilmente $50,000 dólares  en instalación”, señala Pineda.

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El mercado masivo, continúa, puede ofrecerse en colonias en desarrollo, donde la introducción del servicio inalámbrico puede ser interesante para gente que consume poco en servicio medido.

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La competencia en telefonía local está abierta desde el año pasado y los nuevos operadores aclaran no estar interesados en librar una batalla por el mercado, pues su ojo está puesto en aquellos nichos que no han sido atacados. En general, se asegura que el pastel es muy grande y todos alcanzarán una rebanada, pues los productos y servicios por ofrecer son diversos.

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El interés por entrar a este mercado lo explica Jorge Pérez Rubio Aguilar, director de ventas y mercadotecnia de MetroRed, quien señala que la telefonía combinada, tanto local como de larga distancia crece 6% anual, “tasa muy importante como para dejarla a un lado; toda esa demanda es una mezcla de residencial y corporativa”.

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Pero pese a ello, algunos han dirigido primero sus baterías al mercado corporativo (con alta densidad de empleados), para luego cubrir el residencial. Además, la mayoría de los concesionarios, dentro de su primera etapa de negocio, han iniciado operaciones en zonas estratégicas como son: Ciudad de México y su zona conurbada, Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Puebla y Toluca.

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Jorge Pérez Rubio Aguilar, de MetroRed, aclara que sus servicios de voz van dirigidos a corporativos, no al sector residencial. Su objetivo es obtener quizá no más de 120 clientes hacia finales del 2000 y especifica: “Vamos a pocos clientes pero bien atendidos”. Sin embargo, si un cliente residencial busca sus servicios, éstos no serán negados.

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“El mercado de telefonía local está valuado en alrededor de $600 millones de dólares, de los cuales queremos tener un 10% del total. Esto abarca voz y datos de la ciudad de México y su zona conurbada y éste es el mercado de referencia para nosotros”, señala el directivo de MetroRed.

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Unitel también participa en telefonía local. Aunque actualmente aún no presta sus servicios por no tener al 100% su infraestructura, su director técnico, Jorge López, precisa: “El mercado de telefonía local es extremadamente atractivo, porque hay un déficit en la penetración de líneas. Actualmente tenemos un promedio de 10 líneas por cada 100 habitantes y comparándonos con países con los cuales comerciamos tendríamos que tener, al menos, el doble de penetración. Esto abre una opción en el mercado bastante interesante para todos aquellos en el desarrollo de la industria”.

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Otro participante es Maxcom, cuyos nichos de mercado son las mediana y pequeña empresas y el residencial. Gean Carlo Pecchioni, director general de esta empresa, refiere: “Nos enfocamos a desarrollos nuevos de viviendas, sobre todo donde la demanda es nueva, por ejemplo en zonas residenciales recién urbanizadas. Muchas veces la gente no quiere deshacerse de su número telefónico, por lo que nosotros vamos por la demanda agregada como una línea adicional y servicios nuevos; es ahí donde podemos penetrar tanto en residencial como empresarial”.

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El beneficio creado por el aumento en el número de usuarios no únicamente beneficiaría a los operadores, sino a toda una cadena productiva que hay detrás de ello. Una de las empresas que quiere ser partícipe en este desarrollo es Metronet, dedicada a darle a los carriers una vía alternativa para llegar a sus usuarios. Su director general, Joao Carlo Tello, explica que su red de fibra óptica va dirigida al tráfico corporativo. “Es un proyecto selectivo porque llegamos a un núcleo selecto y concentrado de tráfico, para que sea rentable la inversión que se hace”.

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Al hablar de la competencia en telefonía local, comenta el ejecutivo de Metronet, existen segmentos de mercado sin atender, “y no me refiero a la parte que no se cubre con esos servicios, sino a la calidad y tipo de éstos o de tecnologías que están esperando los usuarios”.

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MCM Telecom también detecta en telefonía local la necesidad de proveer buenos servicios de telecomunicaciones por banda ancha a diferentes usuarios, y con ello se visualiza “una buena oportunidad de negocios”.

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Aunque por el momento están atacando a los clientes corporativos o aquellos con una gran demanda de ancho de banda, esto no significa el olvido de los residenciales. Enrique Rojas, director de ventas y servicios de MCM Telecom, comenta al respecto: “Simplemente estamos desfasando nuestra entrada a ese mercado; la idea es llegar con nuevos productos y servicios y ofrecerle al público residencial o pequeño usuario en un solo cable toda una gama de servicios como telefonía local, acceso a internet, TV restringida, videoconferencia, video por demanda, entre otros.”

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Las empresas mencionadas hasta el momento son algunas de las registradas por la COFETEL como concesionarios y permisionarios en telefonía local alámbrica. Avantel, que también está incluido en éstos, y quien ya posee la concesión, no ha comenzado operaciones por problemas con las tarifas de interconexión con Telmex. Alestra espera la respuesta favorable de COFETEL.

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Dentro de la telefonía local inalámbrica móvil y fija, están Pegaso, Axtel y Unefon quienes buscan participación y han enfocado sus baterías a los mercados residencial y empresarial.

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Teledensidad
Para registros de teledensidad, únicamente se toma en cuenta a la telefonía alámbrica, según los cálculos de UIT (Union International Telecomunications), organismo regulador internacional de telecomunicaciones.

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Sin embargo, en análisis de Telcor, a través de su vocero Daniel Pinerda, se sugiere que “a la teledensidad inalámbrica habría que contabilizarla también. Si vemos a futuro, el servicio inalámbrico será el que ofrezca la conexión telefónica, y lo que hoy es la línea telefónica alámbrica dará acceso a la TV y a otros servicios que requieran gran ancho de banda”.

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Según Jorge Nicolín, presidente de la COFETEL, un tema importante es la teledensidad. La cobertura de lo que llamamos el servicio universal, es decir, que todo mundo tenga acceso a una línea telefónica. “Nos interesa que estas compañías (las de telefonía local) se desarrollen bien, sanamente, que tengan las posibilidades de competir y, sobre todo, de contribuir a la teledensidad. Por eso el equilibrio es mucho más importante guardarlo en la telefonía local que en la larga distancia”, expresa.

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Para Enrique Rojas lograr el crecimiento de la teledensidad se puede hacer de diferentes maneras y no únicamente entrando al mercado residencial. Desde su punto de vista, “si contribuyes a la eficiencia de las empresas, al hacerlas más productivas, generas más empleos, que éstos se mantengan y con eso se tiene poder adquisitivo. De otra manera, de qué me sirve instalar un millón de líneas a nivel residencial si la gente no tiene para comprarlas o aunque se las regales no van a poder pagar la renta o el consumo. Hay que pensar en ambas caras. Apoyando a las empresas se impulsa el mercado residencial de alguna manera”, dice.

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Aunque hoy en día en casi todo México una llamada telefónica se cobra por evento y no por minuto, en Sonora (San Luis Río Colorado y Sonoita) y Baja California (Tijuana, Ensenada, Rosarito y Mexicali), donde opera Teléfonos del Noroeste (Telnor, subsidiaria de Telmex) el valor de una llamada es por minuto ($0.40 pesos).

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Se calcula que en promedio una llamada telefónica dura 3.5 minutos, y las centrales telefónicas tienen la infraestructura para soportar llamadas con esa duración. Cuando varias llamadas son para conectarse a internet, donde el promedio oscila entre 20 minutos y dos horas, las centrales se saturan y se genera mal servicio.

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Daniel Pineda, el analista de Telcor, aclara que el costo de una llamada “aumenta por el tiempo que se prolonga y eso es inevitable. Cuando la llamada pasa sólo a través de una sola central telefónica, entre colonias vecinas, el costo es muy bajo y no tendría por qué abandonarse el esquema de cobro por evento”.

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“El problema es cuando la llamada va lejos y pasa por dos o tres centrales, entonces sí es más costosa y si no se racionaliza, por ejemplo, el uso de internet, podría causar un problema muy serio en la red telefónica. Podría repetirse el fenómeno de los teléfonos celulares, que padecen de infraestructura insuficiente para la gran demanda. Por ello en el largo plazo se deben reorganizar las tarifas para que se ajuste la economía a la economía de la red”, explica Pineda.

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Y va a fondo el analista: “Es un proceso en el que primero se deben racionalizar las tarifas; en segundo lugar, el tiempo en telefonía no cuesta proporcionalmente a lo que se usa, es decir, mientras más se usa, más barato es el minuto. Por ejemplo, paga mucho menos alguien que habla durante 600 minutos al mes, que alguien que habla 50 minutos, como ocurre en los planes celulares”.

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“Todavía hay un camino que recorrer antes de proponer seriamente cobros por minuto y ese camino tiene que ver con estudios más detallados de lo que hay en este momento. Este problema es igual para todos, es de tecnología y no de un solo operador”, puntualiza Pineda.

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Jorge López, de Unitel, opina que con el tiempo el cobro no será ni por evento ni por tiempo, sino por la cantidad de transacciones que se hagan en la red por cada usuario. El ejecutivo expone la idea: “En un momento dado voz, datos, video, música, y todo aquello que se pueda transmitir por la red y que ésta pueda recibir, estará ‘empaquetado’. De esta manera la red podrá utilizar mejores métodos de cobro. Entraríamos en una situación en la cual se cobraría por paquete, cientos o miles de  paquetes, por una unidad monetaria ya sea en pesos o dólares. Para allá vamos.”

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“Ahora las redes están siendo convergentes en paquetes, es por ello que el cobrar por evento y por tiempo quedará prácticamente transparente, al igual que la distancia. Actualmente tenemos larga distancia y llamadas locales, también eso va a desaparecer; todo será transparente, tanto en distancia como en tiempo”, añade López.

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Hay algunos operadores en Estados Unidos que ya cobran la telefonía por paquete. Por transmisión de cada uno se cobran $0.04  dólares, el tiempo de uso de red no se cuenta, lo que sí se toma en cuenta es la hora en que se realiza el envío del “paquete”. “Que esto ocurra en México depende de las tecnologías y al mismo tiempo de la interconexión, porque de alguna manera nosotros necesitamos ser interconectados con otras redes”, dice López.

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La competencia en telefonía local camina despacio. Los nuevos operadores no arriesgan en vano, y esperan obtener buenos resultados en su primera etapa, para continuar hacia otros lugares del país, donde seguramente millones de usuarios están esperando líneas telefónicas más económicas.

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