OCESA: bateador emergente

A partir de junio, el&#34rey de los deportes&#34 se traslada al Foro Sol.
Gabriela Ruiz Bonilla

Durante décadas, acogió a generaciones de aficionados. Fue el recinto de la época de oro del beisbol mexicano y testigo de históricos partidos entre los dos equipos capitalinos. Pero dentro de unas semanas, el Parque Delta del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) escuchará por última vez el grito de playball. A partir de junio, los Tigres (propiedad de la familia Peralta), y los Diablos Rojos (de Alfredo Harp), se mudarán de estadio y jugarán en el nuevo parque del Foro Sol.

- Muchos se oponen al cambio, pero la lógica del dinero se impuso a la emotividad. “La rentabilidad financiera del parque es nula”, explicó el IMSS en un comunicado.

- El estadio fue vendido a una distribuidora de camiones por $18 millones de dólares. El IMSS asegura que ni los Diablos ni los Tigres aceptaron comprar el estadio o recibirlo en concesión a cambio de invertir en su modernización.

- Los Diablos estaban dispuestos a remodelar el inmueble, pero si se les garantizaba la renta por varios años. “El IMSS quería que se remodelara antes de darnos el contrato por 15 años”, dice Carlos Alberto Fernández, director de prensa de los Diablos.

- Los Tigres declinaron también la oferta. “No teníamos los recursos para amarrar los hilos”, dice Alfonso López, gerente general de los Tigres.

- La inversión del nuevo estadio en el Foro Sol será compartida por los Diablos, los Tigres y un nuevo arrendatario: OCESA. El monto –estimado en $25 millones de dólares– es superior al valor del Parque Delta, pero es más atractivo que financiar su demolición y reconstrucción. 

- El nuevo estadio tendrá una pantalla gigante y más de 3,000 cajones de estacionamiento.

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