Oficina ambulante

El negocio de rentar oficinas virtuales para atender a negocios reales.
María de la Luz González

Apuntarle al corazón de la economía mexicana para encontrar negocios con potencial, es una regla de oro para los emprendedores. Los trabajadores informales, quienes producen 12.8% del Producto Interno Bruto, también son un nicho atractivo, si se combina servicio y precio competitivo.

- Ésa es la experiencia que se propone transitar IpsoBox, una compañía con apenas dos años de existencia, creada por Ariel Gómez-Ortigoza, un ingeniero egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. El concepto de su empresa es simple: ofrece una oficina virtual a los millones de trabajadores independientes e informales y a las microempresas que, por costos, no tienen acceso a tecnologías de comunicación ni a la posibilidad de rentar un despacho convencional.

- Con sólo una llamada telefónica, el cliente de IpsoBox puede acceder a un paquete de correo electrónico, envío y recepción de faxes, y envío de cartas, telegramas y datagramas, que son telegramas más largos. “Eso es lo que nosotros llamamos comunicación unificada”, dice Assad Antón, responsable de la operación.

- Gómez-Ortigoza, con 20 años de experiencia en la industria de redes de cómputo y comunicaciones, creó un software que conecta distintas formas de comunicación a través de una plataforma centralizada en un servidor. Desde este comando maneja la recepción, el almacenamiento, envío y administración de mensajes que circulan por diferentes soportes.

- Por ejemplo, si un empresario de provincia desea enviar un documento a su socio en México y tiene fax pero no internet, podría mandar el fax a una línea personalizada de IpsoBox que lo depositará en el buzón electrónico del suscriptor o lo reenviará a la cuenta de correo electrónico que él elija.

- El suscriptor puede controlar su correo  desde cualquier computadora, ingresando al sitio de la compañía. Ese buzón no sólo le reunirá los mensajes que reciba por internet y fax, sino también los de voz. ¿Y cómo los escuchará? “Seleccionando el archivo, automáticamente se abre el reproductor incorporado en el navegador”, explica la gente de IpsoBox.

- Aún cuando un trabajador no tenga oficina, ni conexión a la Red, desde un cybercafé puede operar esta “oficina virtual”. Incluso, llamando al número que se le haya adjudicado, desde cualquier teléfono de tonos o celular, podrá escuchar los correos electrónicos que hayan llegado a su buzón de IpsoBox y todos los correos personales o corporativos que desee enlazar. Esto es posible porque la compañía utiliza tecnología TTS (text-to-speech), que transforma los textos en voz. A su vez, si desea responder los mensajes desde el teléfono, dándole como destino un e-mail, también puede hacerlo porque el destinatario recibirá un vínculo directo al mensaje grabado. Con hacer clic en ese vínculo se escucha el mensaje, sin necesidad de descargarlo a una computadora. Desde la línea IpsoBox se pueden igualmente levantar  los mensajes SMS (short messages service) provenientes de celulares.

- “Estamos vendiendo un acceso fácil y económico a cualquier tipo de mensaje o comunicado, desde cualquier red de comunicación”, dice Antón. El precio es una de las claves de la estrategia del negocio. La suscripción mensual cuesta $180 pesos; trimestral, $450 pesos; y semestral, $800 pesos. La activación, que se cobra en todos los casos, cuesta $100 pesos. Estos precios habilitan el paquete llamado “Vozyfax” que incluye el número telefónico personal (local, de la Ciudad de México), la posibilidad de recibir fax  y los correos de voz, telefónicos y electrónicos. Para cada tipo de contratación hay un límite, dado por la capacidad de almacenamiento de mensajes, que va desde ocho megabytes en la suscripción mensual hasta 32 en la semestral.

- Nuevos puentes
Para desarrollar su idea, Gómez-Ortigoza partió del hecho de que la mitad de la población mexicana no cuenta con acceso a servicios de comunicación eficientes y competitivos. En realidad sólo 9.85% de los mexicanos tiene una conexión a Internet, según datos de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), y México aparece en sus estadísticas como el país de la región donde menos compañías cuentan con un sitio web.

- “Existe una necesidad apremiante de que la tecnología atienda a las clases media y media-baja, tal y como lo han hecho los operadores de teléfonos celulares. A ese sector de la población es al que IpsoBox está enfocando su atención”, precisa Antón.

- El mercado objetivo lo integran las personas que trabajan por su cuenta, que no tienen teléfono fijo, ni acceso permanente a internet, pero que sí cuentan con un celular y realizan sus actividades de forma móvil. Este tipo de clientes, por lo general, no tiene las condiciones crediticias para contratar los servicios de comunicación, o no quiere comprometerse a plazos, rentas o volúmenes mínimos.

- Esta propuesta desembarcará en la zona metropolitana de la Ciudad de México en abril. El equipo que encabeza Gómez-Ortigoza prevé extender su cobertura a todo el territorio nacional y, en una etapa posterior, replicar el proyecto en economías emergentes, principalmente de Centroamérica.

- Esperan atender el área metropolitana en menos de nueve meses. Después seguirán con ciudades como Monterrey, Guadalajara, León y Puebla. “El potencial es muy amplio”, explica Antón. “En México hay 36 millones de usuarios de celulares, de los cuales 20 millones no tienen un número fijo. Aspiramos a captar 3% de esos usuarios en la primera fase”, dice.

- Con la idea de vincular sistemas de comunicación tradicionales, usados aún por buena parte de la población, con nuevas tecnologías, el servicio incluye también la posibilidad de envíos de cartas, telegramas y datagramas. IpsoBox los opera desde la misma plataforma. Los suscriptores los envían desde su celular o un correo electrónico habilitado para estas funciones.

- Este servicio, que fue bautizado como “xCorreo”, tiene costos que van desde $12.50 pesos (carta de 50 líneas), hasta $30 (telegrama de 30 palabras) y $50 pesos (datagrama de 150 líneas). Cuando el contenido de la carta llega a la plataforma de IpsoBox se imprime en equipos láser, en un papel especial que permite que la carta sea sellada inmediatamente, de tal forma que al salir de la impresora sólo se les coloca la estampilla. IpsoBox tiene acuerdos con el Sistema Postal Mexicano (Sepomex) y Telecomm Telégrafos, que son los distribuidores finales. Está enlazada al servidor de ésta última para el reenvío inmediato del telegrama o datagrama. La plataforma tecnológica inicial demandó una inversión de $1 millón de dólares, para lo cual Gómez-Ortigoza consiguió inversionistas nacionales.

- Comenzó a hacer pruebas en 2003, y al año siguiente inició una etapa comercial a pequeña escala en Irapuato, Guanajuato, que le ha generado a la empresa ventas por cerca de $30,000 dólares.

- El concepto atrajo el interés del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que en diciembre de 2004 le otorgó su apoyo para registrar la patente nacional e internacional del producto.

- Ahora está en pláticas con Nacional Financiera, con miras a incorporarla como socia del proyecto, y participa en pasarelas de inversionistas en Monterrey y Ciudad de México.

- Así es como IpsoBox se propone hacer de México el país que tiene una oficina por cada emprendedor.

Ahora ve
No te pierdas