Orfanatorio de maletas

Triste fortuna

Extraviar el equipaje durante un viaje puede ser una experiencia casi traumática, sobre todo cuando la culpa es de la compañía transportadora. Y aunque en la mayoría de los casos se llega a recuperar, ¿qué pasa con esas maletas que nunca se reencuentran con su dueño?

- En el caso del equipaje no reclamado, sobre todo de los vuelos a Estados Unidos, es probable que después de un tiempo vaya a parar a un aislado pueblo de Alabama llamado Scottsboro. Allí funciona el Centro de Equipajes Perdidos donde miles de maletas huérfanas son abiertas para poner a la venta su contenido y alegrar al millón de personas que cada año asisten con el único fin de comprar alguna prenda vieja –y a veces no tan vieja–, entre un sinfín de otros tesoros sin dueño.

- Las líneas aéreas aseguran que la probabilidad de que el equipaje se pierda es mínima. Sólo una pieza entre 1,000, dicen, deja de llegar en el mismo avión del pasajero que la documentó, y sólo una entre un millón termina sin ser entregada a su dueño. Si todo esto es cierto y considerando que las compañías documentan más de 2,000 millones de piezas al año, de todas formas el Centro de Equipajes Perdidos cuenta siempre con un amplio surtido. Según los cálculos de Bryan Owens, dueño de tan singular depósito, cada semana llegan al menos 7,000.

- Aunque Owens se niega a dar los nombres de las líneas con las que trabaja, asegura que todas se esfuerzan por localizar a los dueños de las pertenencias olvidadas, “pero al cabo de 90 días, la aerolínea se da por vencida y nos vende esos objetos.”

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