Oro gris

La rentabilidad del cemento atrae nuevos jugadores a México. Cemex se defiende.
FJ

El embargo del barco Mary Nour cargado con 26,000 toneladas de cemento procedente de la ciudad rusa de Novorossysk por amparos de Cemex y la Cámara del Cemento, revivió los temas de precios y competencia en México.

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Más que un barco, el Mary Nour es una terminal flotante diseñada para descargar a otros navíos que transportan cemento a granel y meterlo en sacos. Este sistema evita el uso de las terminales marítimas de cemento, que están en manos de las grandes cementeras ya presentes en México. “Queremos captar 10% del mercado”, dice Ricardo Camacho, director de Compañía Mexicana de Cemento (CMC), la importadora involucrada.

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Un reporte del European Cement Review de 2000 explica el interés de cmc: el promedio de los ingresos antes de impuestos, intereses, depreciaciones y amortizaciones o EBITDA, de las empresas que operan en México, fue de $56 dólares por tonelada. Salvo Venezuela, donde este indicador fue de $60 dólares por tonelada, los países del reporte registraron la mitad: Francia, $29 dólares; Estados Unidos y Alemania, $21 dólares; Brasil, $20 dólares; La India, $14 dólares en promedio.

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Cemex, con tan sólo tener 31% de sus activos en México, obtuvo en 2003 de este mercado la mitad de su EBITDA global. La empresa no acepta la comparación. “Nuestros márgenes en México son muy razonables”, dice Francisco Garza, vicepresidente de Cemex para Estados Unidos y Latinoamérica.

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La compañía argumenta que la comercialización del cemento en México encarece el producto. A diferencia de lo que sucede en Estados Unidos,  72% del cemento se vende en sacos y el resto a granel. La mercadotecnia que exige esta venta minorista representa 9% del costo de la tonelada. El transporte es, además, 39.8% mayor que en Estados Unidos, donde sólo 5% se vende en sacos.

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Lorenzo Zambrano, presidente de Cemex, justifica que con estos precios  los márgenes sean “relativamente altos” porque el cemento es “extraordinariamente intensivo en capital” y que por cada dólar de ventas requiere de $2 dólares de activos. “(Los inversionistas) necesitan de márgenes relativamente altos para que la utilidad por peso invertido sea buena”.

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¿Colusión de precios?
Una queja recurrente son las supuestas prácticas anticompetitivas de las cementeras con el objetivo de pactar los precios y evitar la entrada al mercado mexicano de nuevos participantes.

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“Lo sabemos todos los distribuidores de cemento en el país: ningún vendedor de Cemex puede visitar clientes de Holcim Apasco. Si lo hace, es sancionado o despedido”, asegura José Luis Peña, director general de Promapesa, un distribuidor de materiales de construcción en Guadalajara.

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Las críticas no han encontrado eco en los tribunales. En 1999, la Comisión Federal de Competencia (CFC) falló en contra de  la denuncia de un distribuidor de cemento ubicado en Fresnillo, Zacatecas, por prácticas monopólicas en contra de Cemex, Cruz Azul y Apasco. “No hemos podido comprobar actividades cartelísticas en el mercado de los cementos”, dijo a Expansión Fernando Sánchez Ugarte, antes de dejar la CFC en julio.  La Cámara del Cemento argumenta en su defensa el número de competidores: Holcim-Apasco, Cruz Azul, Cementos Moctezuma, Cementos Chihuahua y Lafarge, entre otros. Tampoco hay evidencia de que las empresas infrinjan la ley de competencia por poseer todas las terminales marítimas de descarga de cemento en el país. “No implica que estén impidiendo a sus competidores poner sus propias terminales”, dijo.

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Zambrano atribuye la molestia de los constructores al aumento de precio que han tenido los materias de construcción en los últimos años, pese a que el del cemento creció menos que la inflación. Entre marzo de 2003 y abril de este año, el precio de la varilla corrugada aumentó 100%. “(Los constructores) no han bajado sus costos, no han eficientado sus operaciones y le echan la culpa al más grande”, dice Zambrano.

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Zambrano y el sector cementero tienen entre sus prioridades defender el mercado de importaciones que consideren ilegales. “La industria del vestido, por no defenderse a tiempo, casi ha desaparecido”, comenta Zambrano. “Nosotros nos hemos defendido y nos defenderemos siempre dentro de la ley.”

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El dueño del Mary Nour asegura que ellos no serán los últimos. “Si nosotros no logramos romper las barreras que ha puesto Cemex, otros van a seguir pronto”, advierte Nader Dajani, dueño de la comercializadora de cemento CTI, que participó junto a CFC en la compra del cemento en Rusia.

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¿Caerán los precios algún día y con ellos los márgenes? Cemex, por lo pronto, sigue en su expansión.

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