Para botas, las de Naolinco

Productores veracruzanos esperan ampliar su comercio.
GRS

A los ocho años, Mario Márquez Mora cosía, emplantillaba y barnizaba zapatos. Su padre le heredó junto a sus 10 hermanos el oficio que desde la colonia se practica en Naolinco, pueblo veracruzano de la sierra de Chiconquiaco. Y 34 años después, hace lo mismo: botas artesanales de piel de avestruz, anguila, pitón, oso hormiguero y mantarraya. Como él, 80% de los 9,000 habitantes laboran en los 200 talleres de la localidad. Venden el juego de botas, cinturón y cartera de piel de avestruz a $2,700 pesos, aunque a los extranjeros les cuesta hasta $1,500 dólares. La producción, de 12,000 pares a la semana, “podría subir a 24,000 si se colocara en otros mercados, a través de la promoción del gobierno, de apoyos crediticios y de maquinaria”, comenta Alfredo Guevara, presidente municipal. Sergio Sandiel, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Calzado (Canaincal), precisa que apoyarán a los artesanos en cuestiones técnicas y administrativas. “La calidad está a la altura de los mejores fabricantes de calzado nacionales, pero hay un cuello de botella porque competimos entre nosotros”, comenta Javier Reyes, presidente de la Canaincal Golfo.

- El Centro Regional para la Competitividad Empresarial (Crece) ya apoyó a los artesanos invitándolos a ExpoCalza 2000. Además los fabricantes de Naolinco han recibido cursos de capacitación y un diplomado en administración y finanzas. Se espera que el próximo año miles de zapatos vendidos en el extranjero porten la etiqueta Made in Naolinco.

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