Para decir adiós...

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Ángel de la Vega

El autor es editor general de Información Dinámica de Consulta (IDC), servicio de asesoría legal del Grupo Editorial Expansión. En su trayectoria profesional cubrió la dirección jurídica de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y es autor de diversas obras en materia legal, así como expositor en diversos foros empresariales.

- ¿Por qué no recortamos personal? En el ámbito de las empresas, esta frase se ha vuelto un lugar común y sinónimo de medida de emergencia, ante la delicada situación económica por la que atraviesa el país. Lamentablemente, en la mayoría de los casos encontrará eco en la directiva de la organización, que la considerará el instrumento más ágil y directo en la reducción de los gastos afectados por la crisis.

- Ciertamente, existen diversos rubros en los que la empresa podría reducir sustanciales gastos, pero en su mayoría se traducen en objetivos a mediano plazo (y tal vez debieron iniciarse tiempo atrás), y si bien ahora se observan como parte de esta política reductiva, se trata de elementos meramente secundarios.

- Los que se van. Es evidente que bajo estas circunstancias, la posición de la empresa respetará estrictamente los derechos que por liquidación corresponden en este caso a los trabajadores, sin que resulte moralmente válido el pretender negociar las liquidaciones.

- El manejo de la salida del personal -independientemente del número de trabajadores afectados- deberá encomendarse a quien verdaderamente tenga la sensibilidad en el manejo de relaciones humanas. Acciones como el despido no dejan de atentar contra la autoestima de los trabajadores; sin embargo, tal aspecto no siempre es atendido por la empresa, y en ocasiones deja tan delicada encomienda en manos de personas que ni siquiera tienen capacidad para atender, por ejemplo, al proveedor del agua purificada. Y es que, la verdad sea dicha, en muchas ocasiones a los departamentos de Recursos Humanos de las empresas lo que más les caracteriza es encontrar y presentar -Como un instrumento viable para la directiva- las medidas absolutamente ajenas al desarrollo profesional y humano del personal, pues éstas se justifican exclusivamente en el ahorro que representan para la organización.

- Por ello, resulta necesario considerar que los criterios de la empresa, en cuanto a la selección de los lamentablemente elegidos", deberán basarse en relación de los menos capaces y con menor antigüedad. No obstante, éste último factor es en ocasiones relativo, pues se trata en última instancia de enfrentar el reto con los más capaces y más institucionales dentro de la organización.

- Creer que el fenómeno de la liquidación -a pesar de que haya sido obligada por las circunstancias- culmina con la firma de los convenios ante la autoridad laboral, constituiría un grave error de la empresa. Y es que el impacto psicológico que produce la medida no sólo afecta a los que se van, sino también, de manera muy particular, a los que se quedan; los mismos que tendrán en mente el siguiente paso de la guillotina (y ante la cual, tal vez, no alcancen a inclinarse a tiempo).

- El fenómeno es muy parecido a cuando sucede un accidente de trabajo, pues los compañeros del siniestrado consideran que pueden ser el próximo, aun cuando existe la diferencia de que en un caso se trata de la seguridad física, y en el otro de la seguridad ocupacional.

- ¿Qué hacer? Dentro de este contexto, cabe el mencionar algunas recomendaciones, mismas que pueden ser de utilidad para la directiva:

- Se debe dirigir un comunicado al personal, explicando detalladamente las razones financieras de carácter externo que motivaron esta decisión, amén señalar:

- 1) Que las liquidaciones efectuadas se llevaron acabo conforme a lo establecido por la legislación laboral.

- 2) Que no se esperan más medidas como esta al corto plazo, y muy posiblemente ni siquiera en el mediano o largo plazos.

- 3) Que, a pesar de la crisis, la empresa otorga un voto de confianza a su personal para salir adelante, considerando su calidad profesional y lealtad a la institución.

- Se debe organizar una campaña -no económica- de motivación al personal, basada en la realización de actividades culturales, sociales y recreativas; particularmente, deben promoverse eventos tendientes a una mayor institucionalidad.

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- También conviene organizar una campaña de comunicación permanente, que permita establecer un contacto directo entre los altos directivos y el personal, de suerte que éstos últimos se mantengan constantemente informados sobre la situación que guarda la empresa.

- Cerrar filas. A pesar de que esta frase puede parecer parte de un slogan político, ella nos permite ilustrar el tipo de recomendaciones que se les darán a quienes permanezcan en la organización después del "movimiento de ajuste". El objetivo es que, una vez hechas las modificaciones, el reto para los trabajadores no sólo será la conservación de la fuente de trabajo, sino también el demostrarse a si mismos que forman parte de una organización capaz de enfrentar la crisis y salir de ésta con resultados favorables. No en vano se ha tenido presencia y aceptación permanente en un mercado que, si bien ahora se contrae, no por eso deja de reconocer la calidad profesional de los bienes o de los servicios que se ofrecen. Es cierto, vivimos un momento de crisis, pero también de oportunidades... aun cuando éstas sólo existen para los más capaces

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