Parque sin Lincoln

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Guadalupe Ramos

Un viernes por la noche todavía estaba parado junto al sillón presidencial, el sábado amaneció su cuerpo degollado sobre el húmedo pasto. La figura de Abraham Lincoln, con más de 10 años en el parque que lleva su nombre, fue blanco de vándalos que, trepados en ella, la degollaron. La madrugada del atentado los vecinos escucharon gritos y escándalo. Al otro día, paseantes, corredores, guardias de seguridad y todo aquel que pasó por ahí observó el cuerpo desmembrado del personaje “obsequio del pueblo de Estados Unidos al pueblo de México”. La cabeza fue encontrada en San Miguel Chapultepec y elementos de la delegación Miguel Hidalgo llevaron la estatua de bronce al Instituto de Cultura de la Ciudad de México para restaurarla. Después de 35 días finalmente el gigante de 800 kilogramos de peso regresó al frente de su sillón de la calle Julio Verne en la colonia Polanco. Para fijar la estatua laboraron 20 trabajadores que colocaron una viga de acero con lo que se espera no vuelva a desaparecer.

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