Pedrito, el lobo y el consumidor estadou

Ante la inacción del país, el gasto de las familias al otro lado de la frontera es determinante pa
Adina Chelminsky

Hablamos con desprecio del consumismo gringo, pero este poder de compra es el aceite que lubrica los engranes de toda la economía internacional. El gasto de los consumidores del país vecino, $6 billones de dólares, representa una quinta parte del PIB mundial.

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Aun en los peores momentos de inseguridad, terrorista y económica, las familias de la unión americana no han dejado de gastar; esta perseverancia ha sido la pieza clave que minimizó la profundidad y la duración de la recesión, y hoy sostiene el crecimiento económico.

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Cuando hablamos del futuro analizamos el dólar, el precio del petróleo y los efectos de la globalización, pero se nos olvida hacer una pregunta más simple y mucho más importante: ¿qué pasará (y cuándo) si el consumidor estadounidense deja de gastar?

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Honestamente, los analistas han gritado “¡lobo!” muchas veces. Han advertido en más de una ocasión que el consumidor ya está cansado y que, ahora sí, va a dejar de comprar. Estas admoniciones, hasta ahora siempre fallidas, han subestimado la fuerza del gasto familiar que, ayudado por incentivos fiscales y monetarios, no deja de crecer.

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¿Ahí viene el lobo?
Sin embargo hoy el panorama se empieza a complicar. Con pocas señales contundentes de mejoría en el mercado laboral, un endeudamiento privado históricamente alto, tasas de interés con perspectivas de alza y el impacto de los recortes fiscales evaporándose, es hora de analizar seriamente si esta es otra falsa advertencia de “cuidado con el lobo” o si, ahora, el consumidor va a guardar la cartera tomando a la economía completamente desprevenida.

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¿Y si Pedrito tuviera razón?
Para el país estar pendiente de esta amenaza es fundamental. El gasto de las familias al otro lado de la frontera es determinante para nuestro crecimiento. Ante el panorama de inacción e impasse que vivimos, son los consumidores del país vecino y su demanda por productos hechos en México el eje de la recuperación económica.

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Hoy la primera plana de nuestros diarios no debería estar dedicada a lo que hace Guillermo Ortiz o a lo que dice Alan Greenspan, sino a lo que decide hacer la familia Jones, Smith o Robinson cada día.

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Y en nuestras oraciones no debemos pedirle a dios consensos políticos o proactividad económica del gobierno (ni él puede hacer tantos milagros), debemos rogar, simplemente, que el consumidor de la unión americana siga gastando. Bendito sea el american way of life.

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*Comentarios: adina@prodigy.com.mx.

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