Piensa con el corazón

Si conectas tus dos hemisferios del cerebro (el analítico y el emocional) tendrás más posibilidad
Ivonne Vargas Hernández

Hay que tomar decisiones siempre con ‘la cabeza’. Por lo menos, es una premisa que muchos creen adecuada. Pero hay quienes toman otras opciones y usan más su parte emocional. La diseñadora y empresaria Tanya Moss es una de las personas que usa más el hemisferio derecho de su cerebro, donde están las emociones, y no toma tan en serio la parte izquierda, la que procesa de forma analítica la información. Ella reconoce que, en cuestión de negocios, es “totalmente estomacal”.

- “Si se siente correcto, está correcto”, dice. Esta actitud le ha dado buenos resultados. Su firma de joyas ha logrado mantenerse tras 15 años de operación y en la actualidad genera alrededor de 240 empleos, entre directos e indirectos.

- Un viejo proverbio reza que el cerebro es embustero y el corazón, verdadero. Por eso, para Tanya Moss, la parte intuitiva no puede quedar fuera en una empresa.

- Hace 12 años, recuerda, la invitaron a participar en el área comercial La Isla, en Cancún, Quintana Roo. “Todo se veía perfecto para abrir la tienda, pero no me latió, no era el momento”, cuenta.

- La misma filosofía aplica para sus clientes: si no está convencida de la forma en que se va a negociar, no lo hace, aunque se trate de una cuenta grande. “Lo que vibra bien, sí”.

- Tanya Moss se define como “muy pasional” y apuesta por la comunicación intuitiva, una de las funciones del hemisferio derecho del cerebro. No es raro ver que en la temporada fuerte de ventas en sus tiendas “caiga de sorpresa”, confiesa. La finalidad es vincularse con sus clientas, observarlas, ver la reacción que tienen ante sus creaciones. Esas charlas son una especie de ‘termómetro’ para conocer más de sus compradores, conversar, que sientan confianza en ella y sepan que “todo lo que tenga mi nombre es serio y firme”, dice.

- En el esquema de trabajo de Moss, sin embargo, existe una contraparte. Cuando tiene en mente abrir una tienda, recurre a su hemisferio izquierdo, es decir, a su socio. “Yo sé cómo entender las necesidades de un cliente a la hora de pedir algo”, expresa. Pero si se trata de números y de evaluar escenarios, su contraparte estudia la decisión. “Él ve todo lo que implica la inversión”.

- Lógica y emoción
Es una realidad. Para iniciar o conducir un negocio hay que conectar los dos hemisferios. El estadounidense Mayron-Davis, autor del libro The Brain and Nervous System, dice que los ejecutivos de grandes empresas deben poner en práctica ambos hemisferios: en la gestión empresarial tiene que haber lógica y emoción.

- ¿Cómo funciona la conexión de ambas partes? De manera sencilla: el hemisferio izquierdo es, en gran parte, analítico, es el encargado de “desmenuzar la información”. Mientras tanto, por otro lado, el hemisferio derecho se encarga de sintetizar y es más intuitivo, te permite entender y actuar sin necesidad de razonar todo, explica el director de la firma de consultoría Neuromarketing, Jaime Romano Micha.

- Un indicador del éxito en una compañía es que sus directivos reúnan tres capacidades: destrezas técnicas, habilidades cognoscitivas (razonamiento analítico) y competencias de inteligencia emocional (cómo aprender a ‘leer’ las reacción de las personas), refiere una análisis de la consultora Hay Group sobre la obra Inteligencia emocional, del psicólogo Daniel Goleman, uno de los principales investigadores en materia de cómo trabajar las emociones en lo personal y en lo laboral.

- Es como tener en la oficina “a un sacerdote y a un capataz”, es decir, personas que sepan en qué momento actuar sólo bajo argumentos contundentes (racionales), y en qué otros tener la capacidad para comunicarse con sus pares creando empatía, y en esto último intervienen las emociones, explica el investigador del departamento de Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe, Ignacio González Sánchez.

- Dirigir al estilo ‘Al Capone’, que sólo se orienta a ‘presionar’ para dar resultados, “lo puede hacer cualquiera”, afirma el académico del Tec. Pero, en la actualidad, ese modelo está condenado al fracaso y no ayuda a dar continuidad a la empresa.

- Se necesita una forma de trabajo más creativa, que explote las propiedades del hemisferio derecho. Esto permite al ejecutivo prepararse en una herramienta clave para hacer negocios en esta época, que es improvisar. “Hasta 90% del día de un ejecutivo consiste en esa capacidad”, comenta Pamela Meyer, directora de la consultora Meyer Creativity Associates.

- Derecho+izquierdo
El fenómeno de ser un director que sólo utiliza el hemisferio izquierdo, la parte analítica, la que desea tener el control sobre operaciones y procedimientos, genera en la persona más estrés. Contrario a lo que sucede cuando se alterna la gestión con el hemisferio derecho, que es cuando la persona hace caso a su lado intuitivo, explica el director de Neuromarketing.

- En términos de productividad, esa combinación también ofrece resultados atractivos. Un estudio elaborado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) demuestra que las organizaciones incrementan sus ingresos hasta 40% cuando quienes las dirigen, además de evaluar resultados numéricos, hablan con sus empleados y los hacen sentir apreciados.

- La fórmula para detectar un hecho que otorgue valor al cliente externo es permitir que los colaboradores internos tengan un espacio donde se sientan “felices y fomenten su creatividad”, y no todo sea resultados numéricos, añade Meyer, autora del libro From Workplace To Playspace.

- Si un empresario comprende los sentimientos de los demás (lo cual no tiene que ver con raciocinio) y adopta una actitud empática, es decir, “bajarse de la nube de su oficina y codearse con los colaboradores”, hay un efecto positivo, explica González Sánchez.

- Quizá por ello Tanya Moss le da un valor especial a las palabras. “A mi equipo le aviso que soy una persona muy humana, y si la gente hace bien su trabajo, voy a entender si un día no se presenta a laborar por alguna emergencia”. Si algo sale mal, también lo manifiesta, pues le gusta que “las cosas queden al ‘dedo’, y todo mi equipo tiene esa filosofía, esa forma de respirar”, añade.

- Moss asegura que para generar compromisos hay que hacer que la gente se ponga el “sombrero del éxito de la empresa”.

- La idea de combinar ambas partes del hemisferio no suena nada ‘descabellada’ para Moss. “Una vez en clases, un maestro habló de eficiencia y eficacia, que son bien diferentes, y la unión de las dos permite lograr resultados más rápido”.

- La empresaria sabe que parar lograr las metas planteadas de crecimiento, hay que ‘prestar oídos’ a las recomendaciones de su área comercial, por ejemplo, que le dé el equilibrio del hemisferio izquierdo. Esto interviene en la creación de sus colecciones.

- “Ahora, me gusta trabajar por temas; antes hacía de chile, mole y dulce, y creaba con el puro sentimiento. Pero hoy es más estructurado”, cuenta. Dice que echa mano de todos sus recursos para ser eficiente y tener diseños muy atractivos.

- Para ello, desarrollar su parte creativa (hemisferio derecho) es fundamental. Por eso Tanya Moss realiza viajes, visita museos, navega en internet, pues son impactos visuales que le ayudan en el proceso cotidiano de creación, “son cosas que voy tragando y de repente salen los diseños”.

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DÚO NECESARIO
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- Jaime Romano Micha, director de la firma de consultoría Neuromarketing, - comparte algunas recomendaciones para aprender a trabajar la parte - creativa junto con la analítica:
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- 1. Mezcla de talentos. Fomenta que los colaboradores con puestos donde - se requiere aplicar más lógica y análisis (como los contadores) se - involucren en proyectos donde trabaja la parte creativa. Y viceversa: - quienes emplean más herramientas de comunicación (recursos humanos, por - ejemplo) pueden participar en tareas numéricas. Esto hace que todos - conozcan las tareas realizadas por sus pares y laboren por un mismo - objetivo.
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- 2. Relaciones y juegos. La gente en el trabajo, como en la vida, se - mueve en el contexto de ‘relacionarse’. Si se le permite aumentar sus - ‘conexiones’ con actividades lúdicas, baja sus niveles de estrés y - aumenta su creatividad. ¿Qué tal pensar en dinámicas que les ayuden a - equilibrar sus dos hemisferios y, de paso, a socializar?
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- 3. Reclutamiento emocional. Busca que tu área de recursos humanos - reclute con base no sólo en conocimientos o experiencia, sino también - por destrezas personales. Si el puesto requiere aplicar intuición para - ‘leer’ la comunicación no verbal del cliente, alguien ‘totalmente - estructurado’ quizá no funcione.
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