Pro arte

La Fundación American Express y la eliminación tóxica del barro artesanal.
Tania Lara Ortiz

Artesanos de Michoacán recrearon a los pescadores de Pátzcuaro en un vaso de barro. La belleza de la pieza motivó a American Express a detener las prohibiciones de Estados Unidos y Europa para importarla. El rechazo se debía al plomo generado en la combustión. Además de los daños ambientales, este mineral afecta tanto la salud del consumidor como del artesano, quien sufre enfermedades de riñón, corazón,  esterilidad, anemia y hasta daño cerebral.

- En 2001, UNESCO, Fonart y Aid to Artisans organizaron el primer taller para la sustitución del plomo en la alfarería tradicional. A partir de este proyecto, la Fundación American Express otorgó financiamiento por $350,000 dólares a 380 artesanos para comprar nuevos hornos y contratar a dos expertos que enseñaran técnicas de barro sin plomo.

- Esto quintuplicó las ventas mensuales de los artesanos de Michoacán, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala y el Estado de México. American Express también estableció contactos entre los artesanos y las exhibiciones de artesanías en Nueva York, Nuevo México, California y Connecticut.

- Para Adriana Rivera, directora de Asuntos Corporativos de American Express, esta iniciativa beneficia “totalmente la imagen corporativa”. El objetivo es preservar las tradiciones para las generaciones futuras y con este propósito también son benefactores del Museo Nacional de Arte Popular.

- Los programas de apoyo a la artesanía cumplen con uno de los ocho valores de la compañía. “Ser buenos ciudadanos en donde vivimos y trabajamos”. Pero la Fundación American Express sólo otorga recursos a proyectos que den servicio comunitario, preserven el patrimonio cultural y otorguen independencia económica a grupos minoritarios.

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