Protege e invierte

Ser filántropo ya no es sólo cuestión de buena voluntad. Las contribuciones a algunas organizacio
Andrea Vega Valerio

A casi un año de su llegada a México, en mayo de 2010, la compañía Macquarie (un proveedor global de servicios bancarios, financieros, de asesoría, inversión y manejo de fondos) organizó un evento para recaudar dinero en beneficio de alguna asociación de asistencia a niños, y donar una parte similar a la recaudada en lo que sería su primer acto de responsabilidad social en el país.

- “Queríamos hacer esto porque al mejorar las oportunidades de los niños de familias pobres se mejora también el futuro de la nación”, afirma Mark Ramsey, presidente de Macquarie México. Dada la importancia de la tarea, no querían que su ‘inversión’ fuera infructuosa, por lo que la empresa evaluó diversas opciones. “Nos decidimos por una con 20 años de experiencia y un alto porcentaje de éxito, avalado por números concretos, que, además, se hacen públicos cada año: la Fundación Juconi”.

- Aunque es un tema poco difundido, la actividad filantrópica puede generar un retorno de inversión medible de tipo social que, a la larga, se vuelve también un retorno económico. Arthur Rolnick, quien fue director de investigación de la Reserva Federal de Minneapolis, cuenta con una amplia metodología para demostrar esto.

- Invertir en los menores de edad que viven en condiciones de pobreza y de violencia, especialmente en los primeros años de su vida, es una de las mejores formas de promover las economías locales, porque se invierte en educación y en capital humano, explica Rolnick.

- Los programas que el especialista recomienda como los adecuados para generar un alto retorno público, ya sea aplicados en escuelas o fundaciones, son los conocidos como de Alta Calidad para el Desarrollo en la Primera Infancia (ECD, por sus siglas en inglés), que incorporan mentores bien capacitados y visitas regulares a las casas de los niños, “porque el involucramiento de los padres y la restauración del tejido familiar es fundamental”, dice Rolnick.

- Haciendo un seguimiento de los involucrados, en algunos casos hasta por 40 años, se observa que los beneficiados están menos propensos a repetir el primer grado escolar o requerir educación especial; están mejor preparados para los siguientes grados de estudio y, a la larga, para conseguir un mejor trabajo, formar una familia, ser más productivos, pagar impuestos y mantenerse alejados de la delincuencia.

- “En un estudio se encontró que al invertir 10,000 dólares por niño al año, el retorno público anual (beneficio a la sociedad) es de 12%”, explica el economista.

- Desarrollar habilidades
En México, Fundación Juconi trabaja desde hace 20 años con niños, jóvenes y familias marginadas afectadas por violencia en el hogar y pobreza extrema. Ha desarrollado su propia metodología, nutriéndose de otras a nivel internacional, entre ellas, la de Rolnick. Con el fin de evaluar el impacto a mediano y largo plazos de su programa, cada año Juconi contacta a entre 70 y 100 egresados, de cinco a 10 años atrás.

- De acuerdo con el estudio realizado en 2010 con 78 de sus egresados, 58% de los que se encontraban trabajando al momento de la entrevista eran subordinados o asalariados, de éstos, 37.9% contaba con prestaciones, 32% son trabajadores independientes y 10% tiene una actividad familiar no remunerada. Además, 69.2% cuenta con casa propia. En escolaridad, el promedio de los egresados es de 12 años (secundaria completa), cuando la media nacional es de 7.8 años.

- La diferencia con niños que no reciben ninguna ayuda es abismal. Según un estudio realizado en 2009 por Víctor Inzúa, profesor-investigador de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, con 50 personas de entre 10 y 18 años que se empleaban como diableros o cargadores en mercados públicos, ninguno tiene opción de conseguir un mejor empleo, apenas 18% tiene la secundaria terminada, mientras los demás dejaron la primaria o la secundaria truncas.

- Juconi trabaja con niños que viven o trabajan en la calle, de entre dos y 20 años, explica Luis Alberto Aziz Checa, presidente del consejo directivo de Fundación Juconi.

- La organización tiene un centro de día para los niños que viven con sus familias, donde educadores los ayudan en temas escolares y psicológicos. A la par, se trabaja con las familias en visitas que funcionan como terapia. Los chicos en situación de calle viven en el centro y acuden a una escuela externa.

- En promedio por año, Juconi atiende a 350 niñas y niños y a sus 120 familias en estados como Oaxaca, Estado de México, Morelos y Distrito Federal. En 20 años de existencia, ha ayudado a más de 2,000 menores de edad. La inversión requerida en el programa para menores trabajadores es de 31.72 pesos por día y 52.28 pesos para su familia. Mientras que en el de niños en situación de calle, el costo es de 75.92 pesos al día y 141 para su familia.

- Inversión social
Para replicar el modelo, ayudar a más niños y convencer a más personas de que su ‘inversión social’ será productiva, Juconi comparte su metodología en su Centro de Atención Técnica (CAT), y ha impartido diplomados a 47 organizaciones.

- Una de las consignas en el centro es medir los resultados. “Desde hace cinco años tomamos diplomados con Juconi”, cuenta Laura de la Mora, directora del Patronato Pro Hogar de Niños de Irapuato AC, conocido como Villa Infantil, donde atienden a 40 menores.

- Otro caso es el del Centro de Internamiento Especializado Para Adolescentes (CIEPA) Puebla, cuyo personal lleva un año y tres meses tomando un diplomado en el CAT y seguirá el mismo ejemplo. “Estamos comprometidos con Juconi a hacer el seguimiento de los resultados”, dice Moni Ruiz, subdirectora técnica de la institución. Esfuerzos similares se desarrollan por separado en el país, como los de Filantrofilia, una calificadora con metodología propia, que empezó a operar en abril de 2010 para evaluar los resultados de organizaciones sin fines de lucro (28 calificados hasta el momento).

- Para incrementar la confianza en el trabajo hecho por diversas asociaciones –describe Édgar Herrera, director ejecutivo de Filantrofilia–, se mide su nivel de desarrollo institucional y de impacto social, analizando cuatro aspectos: porcentaje de éxito (cuántos niños aprendieron a leer, por ejemplo), eficacia (de cada peso cuántos centavos llegan al beneficiario), alcance (total de beneficiarios) y retorno social sobre inversión, RSOI (cuánto se beneficia la sociedad de los programas de la organización).

- Hoy ya es un hecho: ser filántropo no es sólo cuestión de buena voluntad, sino de invertir en la sociedad y generar un retorno económico… Sólo hay que elegir una organización con resultados probados.

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HACER EL BIEN, MIRANDO A QUIÉN
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- ¿En qué debes fijarte para saber si te conviene donar dinero en una - fundación?
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- • Antigüedad. El número de años que lleva trabajando es importante, eso - habla de constancia y seriedad.
- • Resultados. El porcentaje de éxito que tiene en su labor, cómo los - mide y cada cuándo lo hace es un aspecto a evaluar.
- • Reportes. Cómo presenta esos resultados, si es anual o tienen otra - periodicidad.
- • Administración. Cuánto gasta en su administración. Este tipo de - organizaciones no debe gastar más de 10% en ese rubro.
- • Estructura. Cómo está organizada. Hay que evaluar si tiene una - estructura formal, un consejo directivo, etcétera.
- • Competencia. También conviene hacerse estas preguntas: si no existiera - esta organización, ¿quién supliría su labor? ¿Existe otra fundación que - atienda mejor a este segmento hoy en día?

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- Fuentes: Juconi y Filantrofilia.
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