Puro... placer

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Teresa Carreón Rodríguez

No es tarea fácil describir con palabras el placer –tan subjetivo– que, según sus tributarios, proporciona fumar un buen puro o habano. Los motivos de fumarlo son igual de diversos: moda, gusto por el sabor y olor tan característico de sus tabacos o, simplemente, búsqueda de relajación.

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Quién fabricó el primer cigarro puro es algo incierto. El origen de la palabra tabaco –según algunos cronistas españoles– tal vez proviene de una de las pequeñas islas de las Antillas, Tabasgo, donde quizá fue descubierta la planta. Pero hay otras posibilidades. Cristóbal Colón describió que cuando llegó a la isla de San Salvador, y habiendo mandado algunos soldados para inspeccionar el lugar, “hallaron en su camino gran número de naturales, tanto hombres como mujeres, que traían en la boca un tizón compuesto de yerbas del que aspiraban perfume”. Tan viejo es este gusto.

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Más fácil de relatar es la creciente demanda de los fumadores de puro en el mundo. El origen de este aromático -boom puede ubicarse a raíz del bloqueo económico estadounidense contra Cuba, con el que se prohibió la comercialización de los puros de esta isla –los habanos– y que, como era de esperarse, dio pie al contrabando de los cigarros hacia Estados Unidos. El bloqueo, así, sólo sirvió para terminar de aclimatar y extender el consumo del habano.

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No tardaron en publicarse varias revistas en las que se hablaba exclusivamente de los puros, vinculándolos con otros gustos “refinados” como los buenos carros, relojes, viajes, perfumes y bebidas. Excentricidades, algunas. Muchos personajes famosos del cine aparecían en las portadas de revistas y diarios fumando puro, lo que llamó la atención de los fumadores aficionados y no tanto. Se fueron abriendo espacios exclusivos para fumadores de habanos, como en Nueva York, en donde existen más de 20 humeantes clubes.

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La moda ciertamente llegó a México, aunque en nuestro país fumar puro no es para nada una novedad. Recuérdese que hay estados, como Veracruz, en donde por tradición se cultiva la planta del tabaco y se fabrican y comercian algunas marcas de puros. La novedad y la moda radican en que, igual que sucedió en otros lugares, se han abierto espacios exclusivos para fumadores de puro. Un ejemplo es el que inauguró en la ciudad de México George Cairo, embajador de puros cubanos.

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El motivo de abrir un club de fumadores –menciona el argentino Cairo, -Mr. Cigar– se debe a que ahí uno puede encontrarse con otros aficionados con los cuales se crea cierta camaradería. “Las mejores amistades de mi vida las he conocido al fumar puro; nos acercamos, fumamos puros cubanos, o sea, un habano, empezamos a identificarnos y acabamos intercambiando tarjetas de negocios. Ya luego nos ponemos en contacto.”

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CÓMO AGITAR EL ABANICO
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Cualquier fumador de habanos debe estar atento a que lo que está comprando sea legítimo. Hay puros falsificados, imitaciones de las marcas reconocidas, como -Cohiba, que pueden encontrarse en el mercado. Si bien se requiere de cierta experiencia para poder identificarlos, siempre es fácil comprobar que la caja de los puros tenga su sello de garantía. Aquí, algunas sugerencias para cumplir con el protocolo del fumador de habanos:

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  • A la hora de fumarlo se debe cortar la perilla con –claro– un cortapuros; nunca perfore con un cerillo ni con palillo.
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  • Debe ser encendido con un cerillo de madera o encendedor de gas. No se recomiendan los encendedores de gasolina, por su penetrante olor.
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  • Se enciende despacio, acercando la flama al puro, dándole vueltas. Apenas encendido, se coloca en los labios.
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  • Por su bien, no le dé el “golpe”; sólo deje jugar el humo en su paladar para saborear la mezcla de las hojas de tabaco, añejado por más de tres años.
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  • No sumerja el puro en una copa de coñac o vino.
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  • No sacuda la ceniza constantemente, déjela crecer. Su formación denota lo bien hecho que está el puro.
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  • El puro no debe dejarse abandonado en un cenicero. Si tiene poco tiempo, mejor escoja un cigarro pequeño.
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Según Mr. Cigar, hay una serie de etiquetas para apreciar y gozar un puro; aquí los sentidos son importantes: la vista, que descubre la textura del tabaco; el tacto, para saber si está esponjoso y fresco; el gusto, para paladearlo. Es toda una ceremonia que toma su tiempo, pues como muchos conocedores reiteran, el puro está relacionado con la -tranquilidad. “Al puro hay que dedicarle su tiempo... como a las mujeres”, menciona el paciente Marvin Shanken, editor de la revista -Cigar Insider.

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El mejor acercamiento al tema es la práctica misma. Es decir, degustar diferentes habanos y las marcas más recomendadas son los -Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta, Bolívar, Punch, -Hoyo de Monterrey, Partagás, La Flor de Cano, Rafael González, todos ellos cubanos; y por qué no, un -Te Amo, Ornelas o Cruz Real, netamente mexicanos y que están teniendo gran aceptación en Estados Unidos gracias a la mentada prohibición de puros cubanos.

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Los precios de los puros varían mucho, dependiendo de la marca, de la tienda en donde se compren e, incluso, dependiendo si se compran en el mercado negro. Un habano puede costar desde $30 hasta $200 pesos.

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LOS BEMOLES
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Cuando el tabaco se introdujo a Europa era considerado medicinal. El tiempo y la experiencia han demostrado lo contrario. En el humo del puro se han identificado miles de sustancias. Las cuatro principales son: alquitrán, agente cancerígeno (incluye hidrocarburos aromáticos); monóxido de carbono, que roba el oxígeno a la sangre; sustancias irritantes, que provocan tos y aumentan el riesgo de infecciones respiratorias y bronquitis; nicotina, que aunque no es tóxica, es la sustancia que crea el hábito de fumar, aumenta el pulso cardiaco y la presión sanguínea.

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El riesgo para la salud es directamente proporcional al número de puros fumados, al número de años fumando y al contenido de alquitrán y nicotina de cada puro. No puede dejar de mencionarse que entre los inconvenientes de fumar puro está la molestia que a mucha gente le ocasiona el aroma despedido por éste.

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A pesar de lo anterior, por moda o real afición, lo cierto es que fumar puro es en este momento considerado en algunos lugares como símbolo de buen gusto, elitismo y alto nivel de vida. Existen puros delgados, de tamaño mediano y largo, muy propios para mujeres y personas jóvenes, pero desde luego también existen otros de mayor calibre y tamaño, que en teoría resaltan la personalidad del fumador.

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La verdad es que en materia de puros –como en todos los demás vanos placeres– no hay nada establecido; todo depende del gusto del fumador, sea hombre o mujer. Sin embargo, no se puede más que recomendar a quienes pretendan gozarlo que traten de enterarse de las diferencias palpables que, ciertamente, existen entre las muy variadas clases de puros.

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