¡Puros parientes!

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Andrés Piedragil Gálvez

Actividad empresarial y familia son dos conceptos que frecuentemente se encuentran vinculados. En todo el mundo abundan ejemplos de compañías cuyo desarrollo no puede explicarse sin destacar la participación de un linaje. México no ha sido la excepción, como lo demuestra el número 424 de Expansión (fechado en septiembre 18 de 1985): en el artículo de portada de dicha edición, varios expertos enfatizaban el lugar privilegiado que ocupaba la compañía familiar en el contexto corporativo del país. Incluso, un analista aseguraba que el caso mexicano poseía un rasgo que no se observaba en otras latitudes: “Cuando ya no alcanza la familia carnal y se quiere seguir progresando, se recurre a la familia religiosa: los compadres. En estas relaciones, la mafia y la empresa familiar mexicana son muy similares”.

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Exactamente 17 años después (en su edición número 849, fechada en septiembre 18 de 2002), Expansión, al analizar el proceso de sucesión directiva en Bachoco, vuelve a dar un vistazo al mundo de la corporación manejada por parientes. El entorno no cambió. Según investigaciones, existe un núcleo familiar detrás de 98% de las firmas registradas en México. Este modelo, a pesar de su larga vigencia, no es una fórmula segura hacia el éxito. Hasta en el ámbito de negocios puede aparecer un hermano o primo incómodo. Estudios recientes señalan que en 87% de los casos, la muerte de una organización está directamente relacionada con conflictos entre los integrantes de una estirpe.

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