Quien no vuela, corre

Pasó una década y las aerolíneas siguen sin venderse. El proceso de privatización debe cuidarse,

El gobierno crea Cintra en 1995 como solución transitoria a los problemas que la devaluación del peso provocó en Aeroméxico y Mexicana de Aviación. Las compañías, endeudadas más allá de lo razonable, habían sido, para variar, mal privatizadas y peor gestionadas.

- La controladora nace desde el primer momento –en mayo celebrará su décimo aniversario– con el mandato de vender las compañías. El inacabado proceso de saneamiento, que mantiene en su pasivo una deuda de alrededor de $15,000 millones de pesos, la crisis de reconversión del sector y el golpe devastador del 11-S exigieron aplazar interminablemente la venta.

- ¿Tiene sentido acelerarla en el último año de gobierno efectivo del presidente Vicente Fox?

- Por primera vez en tres años la compañía cerró 2004 con números negros, y obtuvo una utilidad neta de $589 millones de pesos. Pero el resultado lo debe al ‘regalo’ de $710 millones de pesos que recibieron las aerolíneas al ganar un conflicto fiscal con Seneam, operador público de los servicios de aeronavegación. Pero las cuentas también indican ahorros netos consistentes en casi todos los rubros (seguros, servicios a pasajeros, tráfico y escala) pese a un contexto adverso de incremento del costo del combustible de 41% y de aumento del tráfico. La utilidad operativa de Cintra pisa suelo firme por primera vez en años.

- Acertadas medidas de ahorro
¿Era tan difícil? Las estrategias de ahorro y productividad introducidas a la operación por Mexicana y descritas en nuestro reportaje de portada (Aeroméxico prefirió no participar), son eficaces, necesarias y merecedoras de elogio. Uno no puede evitar preguntarse a qué dedicaron su tiempo los anteriores gestores de Cintra. Es escandaloso que las bebidas se tiraran a la basura en los viajes internacionales –no hacerlo, como decidió Mexicana a sugerencia de una sobrecargo, ahorra $10 millones de pesos–, o que nadie fuera responsable de que las rutas fueran rentables, el terrible abandono del transporte de carga, piedra angular del crecimiento de LAN al sur del continente.

- En todo caso, si este cambio deriva de la voluntad del gobierno de privatizar Cintra este año, bienvenida sea la decisión. Desde 2001 las compañías sufrían una pérdida de patrimonio creciente y de cuota de mercado, como bien han hecho en denunciar los sindicatos.

- La conclusión es la opuesta a lo que estos defienden: no tiene sentido que un Estado con las necesidades de México destine un solo peso a seguir manteniendo las aerolíneas en su presupuesto o reflejando pérdidas en su valor contable (el gobierno es propietario de 61% de Cintra, 32% está en manos de instituciones financieras y el resto flota en la Bolsa).

- No tiene tampoco sentido, por supuesto, que la venta se haga sin un proyecto que garantice la viabilidad a largo plazo de las compañías, que se enmarque en la política aeronáutica definida por la Secretaría de Transporte y Comunicaciones, y que permita al gobierno mantener una mano reguladora que otros países no han dejado de tener en sus compañías aéreas en años posteriores a su privatización. Un nuevo rescate sería bochornoso.

- El reto de los contratos colectivos
Hoy por hoy, el mayor desafío para el éxito es la negociación de los contratos colectivos. Andrés Conesa, director general de Cintra, ex director de Planeación Hacendaria, tiene un objetivo: incluir cláusulas de productividad en unos acuerdos que permanecen ajenos a la transformación del sector en los últimos años, años de líneas de bajo costo y ‘Chapter 11’. Los sindicatos tienen unos incentivos claros para negociar: una administración dispuesta a hacerlo, la posibilidad de participar en su marco laboral futuro –un comprador podría decidir unilateralmente– y garantizar la viabilidad de sus empresas.

- La segunda mitad del año parece la más favorable para colocar las compañías. Ojalá pueda ponerse fin a la incertidumbre de miles de empleados y viajeros necesitados de un sector aéreo competitivo con esta insoportable precipitación de 10 años.

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