¡Recuperarlo esta en chino!

Los programas sectoriales obtienen resultados mixtos. El problema es su instrumentación.
Ana María Rosas Peña

Víctor Minkin, gerente general y dueño de VM Sport –empresa dedicada a fabricar zapatos de lona para bebé–, reconoce que su firma no ha aprovechado las ventajas que le brinda el Programa para la competitividad de la industria del cuero y el calzado.

- “Hace 15 días me llamaron de Nafin y me dijeron que por ser proveedor de Wal-Mart tengo un crédito autorizado. Pero tanto papeleo me da flojera”, comenta.

- En 1985, cuando empezó a dirigir la fábrica de su padre, trabajaba sólo tres colores –blanco, negro y azul marino–; hoy tiene una gama de 60 y fabrica 4,000 pares al día. En aquel tiempo producía cuatro o cinco modelos, actualmente introduce un número similar por semana y tiene un diseñador de tiempo completo.

- Y así como los chinos copian todo, el empresario se da una vuelta cada fin de semana por Santa Fe o Perisur, para ver qué trajeron tiendas como Zara o El Palacio de Hierro, y copiarlas. Insiste: “Quien quiere competir, aun contra los chinos, puede hacerlo.”

- Hace unos meses la Secretaría de Economía lanzó la campaña ¡Fíjate en México! para promover el consumo de artículos hechos en el país, particularmente vestido y calzado. Pero también existe un promocional de la industria automotriz que recomienda “¡Compra autos en México!” Es decir: no importa de dónde vengan pero cómpralos aquí.

- El objetivo es rescatar el mercado interno, pues el país está invadido de productos asiáticos, principalmente de origen chino. A través de esta campaña se busca tocar las fibras sensibles de los consumidores. Se hace énfasis en todos los que están detrás de cada producto: diseñadores, electricistas, choferes, ensambladores, asesores de servicios, distribuidores, vendedores.

- Pero la realidad va más allá de presentar a una sonriente ama de casa que decide adquirir un vestido elaborado en México. Para muestra un botón. Precisamente en la industria del vestido –una de las más golpeadas por la competencia de afuera– seis de cada 10 prendas que se venden son producto de contrabando o bien mercancía ilegal (de empresas mexicanas que no pagan impuestos). Esto ha ocasionado que en el sector se perdieran 180,000 empleos (234,000 en toda la cadena fibras-textil-vestido) durante los primeros tres años del gobierno de Vicente Fox.

- Para mitigar esto, el gobierno federal, a través de la Secretaría de Economía y de la oficina de Políticas Públicas de la Presidencia, pusieron en marcha en febrero de 2003 el Programa para la competitividad del ramo.

- Este es uno de los 12 planes pensados para reactivar a los sectores que el gobierno federal considera estratégicos y detonadores de la economía mexicana por su participación en el mercado, en las exportaciones y su generación de empleo. Tales programas son la base de la política de competitividad y fomento al mercado interno.

- Buenas intenciones
Para los industriales, la aplicación correcta de estos programas se ha quedado en buenas intenciones. “Desde hace muchos años no pasamos de la fase de planeación y análisis a la de ejecución”, denuncia Rosendo Vallés, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Textil.

- En el sector han existido más de tres proyectos en los últimos 12 años. Uno en 1991, otro en 1995 y el actual. “Todos estos programas están muy bonitos, pero el problema está en su instrumentación”, señala el directivo.

- “No son una varita mágica”, se defiende Rocío Ruiz, subsecretaria de Industria y Comercio.

- Existen avances importantes en cuatro de los ocho programas que competen directamente a la Secretaría de Economía (automotriz, software, eléctrico y maquiladoras); hay problemas de coordinación en dos (fibra-textil-vestido y cuero-calzado), y los dos restantes están postergados (químico y aeronáutico).

- El químico se detuvo porque su habilitación depende de la reforma eléctrica, ahora en el limbo. El de la industria aeronáutica, una rama prácticamente nueva en México, requiere de mucha promoción.

- Además, existen los programas de agricultura, turismo, construcción y comercio, los dos primeros a cargo de las Secretarías de cada ramo.

- En comercio la Secretaría de Economía anuncia un programa para centrales de abasto y tiendas de autoservicio a mediados de año, con el fin de mejorar y reducir el intermediarismo, revela Ruiz.

- En el sector automotriz se han generado 11,640 empleos, producto de nuevas inversiones por $2,694 millones de dólares.

- En el caso de la industria eléctrica destaca la construcción en Guadalajara de una planta de DVDS de Technicolor, en donde se han creado 1,700 nuevos empleos. Samsung y LG Electronics también han anunciado inversiones para los próximos dos años, que generarán 9,000 empleos nuevos.

- La subsecretaria de Industria y Comercio reconoce que donde están más atorados es en el Programa de competitividad de la cadena fibra-textil-confección. Mientras los empresarios del vestido piden aranceles preferentes para la importación de telas de origen sintético, los textileros alegan que con esto su mercado estaría en riesgo de desaparecer.

- Ante la falta de acuerdos, la Secretaría de Economía anticipa que la decisión tendrá que ser salomónica, aunque, al final del día, seguramente no todos quedarán contentos.

- Rezago en competitividad
La aplicación de los programas no es sólo cuestión de ganas. Lo que impulsa a invertir en cualquier industria es la estabilidad macroeconómica –el riesgo país– y lo referente a la productividad –costo país–, que en términos generales arroja buenos números.

- El primer indicador ha descendido paulatinamente en los últimos años hasta 180 puntos, garantizando con ello el grado de inversión de las principales agencias calificadoras. Las reservas monetarias se encuentran en niveles históricos, la inflación es la más baja desde los años 60, las tasas de interés son aún bajas (los Cetes a 28 días se cotizan alrededor de 6%), y el déficit público está bajo control.

- Pero hay problemas en competitividad. Los inversionistas deciden su rentabilidad en relación con los impuestos (México tiene tasas más altas de ISR y, además, países como Malasia, Corea, Taiwán y China están dando exenciones); los precios de los energéticos (en el país están referenciados a los de América del Norte, que son los más altos); y desregulación, rubro en el que México tiene mucho que hacer. Los inversionistas también demandan infraestructura que les permita ser competitivos. Esto implica contar con carreteras adecuadas y con procesos de embalaje y transportación eficientes.

- Requisitos indispensables son la certidumbre jurídica y la seguridad, pues es muy común que los camiones tengan que ir escoltados, lo que representa mayores costos.

- Por ello el gobierno federal integró el Consejo Presidencial para la Competitividad, formado por representantes de Economía, Concamin y el Consejo Coordinador Empresarial. Los resultados son insignificantes para lo mucho que hay por hacer, dicen los empresarios.

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