Reforma fiscal integral ¿ahora sí?

¿Será finalmente 1999 el año de la anhelada &#34Reforma fiscal integral&#34? Todo indica que est?
Joaquín Fernández Núñez y Luis Hernández Martínez

Nunca antes gobierno e iniciativa privada se habían enfrentado de forma tan -ríspida por el tema de los impuestos. El primero necesita una recaudación de -9.25% con respecto al PIB para eliminar el déficit de 1.25% que tendrá en -1999, mientras los empresarios ya no están dispuestos a sentirse víctimas de -parches legales que sólo terminan por empobrecer ganancias y potenciales -consumidores.

- Primero fue la propuesta de un impuesto telefónico y la reducción de las -participaciones a los municipios, ambos finalmente rechazados. Tras la presión -de la oposición y la iniciativa privada, se impuso el incremento de aranceles -mercantiles para ciertos países, el alza en el impuesto al diesel, el aumento -generalizado de tarifas públicas y la eliminación de subsidios... En todo -caso, y a pesar de ver recular las posiciones iniciales del gobierno, los -representantes de la iniciativa privada han puesto el grito en el cielo y ahora -exclaman casi al unísono un sonoro “basta ya” en contra de una presión -fiscal cada vez más dura en un contexto de franca recesión y falta de -capitales.

- Pero todo esto tiene un trasfondo mucho más hondo: la llamada “reforma -fiscal integral”, un término que a estas alturas suena casi a espejismo para -la mayoría de los sufridos contribuyentes mexicanos. Siempre prometida por cada -administración federal y finalmente siempre postergada, ahora la negociación -de una verdadera reforma de fondo se vislumbra más necesaria que nunca. Las -sucesivas crisis económicas, la urgente necesidad de dinero por parte del -gobierno federal y la discrecionalidad de los dirigentes en turno han tejido una -complejísima maraña de trámites y contribuciones que ningún fiscalizado -está ya dispuesto a soportar.

- “De 1980 a la fecha llevamos cerca de 5,000 reformas en alrededor de 400 -artículos. Hemos llegado a tal absurdo que cambian un apartado legal, lo ponen -en nuevos términos y al cabo de unos años lo dejan como estaba al principio”, -se queja Mariano Latapí Ramírez, presidente de la Academia Mexicana de -Investigación Fiscal (AMIF).

- “No se puede vivir pensando en cómo cubrirán el presupuesto del año -siguiente. Tenemos un régimen fiscal de corto plazo que no ayuda a promover el -ahorro”, comenta a su vez Fernando Ruiz, socio del bufete Chévez, Ruiz, -Zamarripa y Compañía, así como miembro del Instituto Mexicano de Ejecutivos -de Finanzas (IMEF).

- “Hoy estamos pagando el costo de no haber aprovechado los buenos años del -petróleo para avanzar hacia un mejor esquema fiscal –reconoce Marco -Provencio, vocero de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)–. A -pesar de ello, sí ha habido un progreso en los últimos años: hay más -neutralidad, tenemos tasas impositivas más bajas que las de hace 20 años y -existen menos sectores exceptuados del pago de impuestos.”

- Quizá sí se haya avanzado, pero los pasos dados han sido de hormiga. El -problema es aún más grave cuando se descubre que nadie ha salido ganando en -este juego. Las empresas gastan tiempo y recursos en entender las leyes, el -consumidor está pagando cada vez más contribuciones en detrimento de su poder -adquisitivo y el gobierno se ha empobrecido dramáticamente: si en 1980 la -recaudación de impuestos representaba 15% del PIB, ahora ese porcentaje -asciende apenas a 8% cuando, según cálculos de la AMIF, lo ideal sería que -representara 20% si se quisiera ofrecer los servicios públicos necesarios para -atender a toda la población mexicana. “Técnicamente el gobierno está en -quiebra”, sentencia Latapí.

- Los puntos a tratar
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¿Por dónde se encaminaría la necesaria reforma? Según todos los -especialistas fiscales consultados, el nombre del juego se resume en un solo -concepto: equidad. Todos creen que el actual sistema impositivo se caracteriza -por su franca desigualdad. Según ellos, el erario público se aferra a una -pequeña masa de contribuyentes cautivos para resanar unas finanzas -completamente derruidas tras el gran desplome de los ingresos petroleros y el -menor arribo de capitales extranjeros.

- “En México tenemos 17 millones de contribuyentes: 11 millones son -asalariados y seis son personas morales  o con actividad empresarial–argumenta -Óscar Márquez, socio de Márquez, Ojeda y Compañía, un despacho de -contadores especializados en materia fiscal–. Si la población total es -cercana a los 100 millones de habitantes, apenas 17% pagan impuestos. Pensar que -el resto de los habitantes no son económicamente activos o no tienen ingresos -es una falacia: hay una gran parte de la economía en la informalidad que -podría contribuir al gasto público y el gobierno no se preocupa por ella.”

- Según Márquez, las autoridades sufren de miopía al pensar que los que -están inmersos en la economía informal no tienen ingresos suficientes como -para pagar impuestos: “Los pequeños restaurantes, los puestos semifijos, los -taxistas, los tianguis, el transporte concesionado, algunos médicos y abogados… -Todos ellos son localizables, están registrados por sus gobiernos locales y -muchos sí contribuirían en forma importante al ingreso público”, dice.

- ¿Y cómo se les podría pedir que contribuyan? El contador propone un -sistema de cuotas fijas, como el que se paga por la tenencia de autos: “Pensemos -en las más de 300,000 unidades de transporte concesionado que hay en el -Distrito Federal: si pagaran una cuota de $500 pesos al mes, se recaudarían -$150 millones de pesos mensuales, nada más en lo que respecta a ese sector. -Está claro que las autoridades no quieren pelearse con los sindicatos y demás -protectores políticos para empezar a cobrarles.”

- Pero en Hacienda no están muy convencidos de la veracidad de tal -afirmación. Para Provencio, el único estudio confiable que posee la -dependencia les habla de una economía informal que representa 8.74% del PIB, -una cifra tres veces inferior a la que baraja la mayoría de los economistas -privados. Para la dependencia, el costo de fiscalizar a la masa de informales -sería enorme sin que la recaudación tuviera al final un incremento -significativo. “Además, hemos crecido la base de contribuyentes –comenta el -vocero de la SHCP–. En 1998 incorporamos 200,000 personas más a las del año -anterior y esperamos cerrar 1999 con 350,000 o 400,000 contribuyentes nuevos, es -decir, tenemos el compromiso de incluir cada vez más a las personas que hoy -trabajan en la economía informal.”

- Para Latapí, la “perversión fiscal” –como él la llama– del sistema -actual radica principalmente en que los impuestos se cargan al consumo y muy -poco a la propiedad: “En los últimos 18 años se ha beneficiado al capital -sin pensar en las clases más necesitadas. La carga tributaria la ha llevado la -persona física, el empleado y el consumidor final. El ISAN, IEPS e IVA -significan 60% de la recaudación interna del gobierno federal. Para el impuesto -sobre la renta, 68% de lo recaudado proviene de las personas físicas. ¿Quién -está manteniendo al país? Los asalariados y el consumidor.”

- “Eso no es cierto –se defiende Provencio–. En México el consumo total -representa 70% del PIB y sin embargo, 45% de ese consumo está exento de IVA. El -problema real está precisamente en la enorme evasión que todavía existe en el -pago de impuestos al consumo a través del IVA.”

- El aumento de los ingresos públicos es aún más necesario de cara a poner -fin a la desigualdad que ahora existe en la progresividad en el pago de las -contribuciones para personas físicas. Actualmente, con la gigantesca disparidad -que ha habido entre el aumento de los salarios y el incremento de la inflación, -en México se ha llegado al absurdo de que un asalariado que percibe $15,000 -pesos mensuales paga proporcionalmente lo mismo que la persona más rica del -país (35%), cuando en Europa o Estados Unidos un contribuyente apenas pagaría -20% de impuestos por un ingreso mensual similar. El recién aprobado aumento de -una tasa máxima de 40% para las personas con ingresos superiores a los $2 -millones de pesos sólo habrá servido para que paguen más los acaudalados –apenas -200,000 personas–, pero no ayudará a que la clase media pague menos, algo -urgente y necesario para elevar el consumo y la capacidad de ahorro interno de -México.

- Otra propuesta del sector privado para incrementar la recaudación sin -recurrir a medidas impositivas adicionales sería reducir el tamaño del aparato -burocrático mexicano mediante la desaparición de secretarías y supresión de -altos puestos. Pero Provencio cree que eso no es tan real: “En el sector -público trabajan 2.8 millones de personas: 1.4 millones son maestros, 500,000 -son médicos y enfermeras y 300,000 están en las fuerzas armadas. El resto, es -decir 600,000, están distribuidos en las secretarías de Estado, Pemex o -Comisión Federal de Electricidad... Estamos eliminando gastos innecesarios, -pero no vemos la posibilidad de suprimir secretarías.” El reciente recorte -adicional al gasto público por $14,200 millones de pesos, el cual afectará -principalmente a los poderes Legislativo y Judicial, parece ser una nueva -muestra de que es posible realizar más ajustes de los previstos en la -administración pública.

- El IVA, la palanca del cambio
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Pero mientras los contribuyentes reclaman con justa razón una mayor igualdad -y más simplicidad, en Hacienda no piensan ceder de forma significativa hasta -que no se les garantice un aumento real en sus ingresos. ¿Dónde estaría, -pues, la pieza que destrabaría este círculo vicioso?
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- Fiel a la tendencia mundial, la jugada a la que le apuesta Hacienda es muy -sencilla: el gobierno pretende obtener mayores ingresos por los impuestos -indirectos para después abatir los derivados de las cargas directas. “Queremos -recargar más los impuestos en el consumo y así fomentar tanto el ahorro como -la inversión”, explica Provencio.

- Y la única manera de lograrlo, dice Provencio, es convencer a la población -de que se aplique una tasa uniforme de IVA sin exenciones de ningún tipo, una -medida que la autoridad propuso hace tres meses y que tuvo que retirar tras -encontrar el rechazo unánime por parte de todos los partidos políticos en el -Congreso. Fue a raíz de ello cuando, para cuadrar sus cuentas, Hacienda trató -infructuosamente de crear el impuesto telefónico y disminuir las -participaciones federales a los municipios.

- “El régimen del IVA está tan repleto de hoyos que parece un queso -gruyère. Se nos pide que combatamos la evasión fiscal, pero para ello -necesitamos una tasa uniforme de IVA a lo largo de todo el consumo”, dice -Provencio. El funcionario se queja de que la recaudación por IVA en México -asciende a 3.2% del PIB, mientras Chile capta 8.8% del PIB en IVA: “Eso es -porque 92% del consumo en ese país está cubierto con IVA”. Según cifras de -la Canaco, durante 1998 en el Distrito Federal se evadieron $47,000 millones de -pesos por concepto de IVA debido a transacciones comerciales “informales”.

- Según el vocero de Hacienda, también existen muchas empresas que establecen -una segunda compañía, no para beneficiarse del régimen de consolidación -fiscal, sino para establecerse en un sector al cual no se le aplica el IVA al -producto para establecer operaciones entre subsidiarias y así evadir el fisco. -“Un régimen de IVA homogéneo, en cuanto a la tasa, acota las posibilidades -de evasión.”

- “La decisión de aumentar los impuestos al consumo es muy difícil, pero -ese sería el único camino para avanzar en este mundo globalizado”, coincide -Ruiz, del IMEF.

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- Y, si se lograra un IVA homogéneo, ¿qué pasará con toda la enorme -población de escasos ingresos que ahora se beneficia de la tasa 0 para adquirir -medicinas y alimentos? “Hemos calculado –explica Provencio– que -actualmente 20% de los mexicanos con ingresos superiores se benefician de 80% -del subsidio para la compra de medicinas. Si se impusiera la tasa uniforme del -IVA, se otorgarían mayores créditos a los salarios para los trabajadores de -menores ingresos, habría una mayor aportación de recursos del Estado a las -cuentas de retiro de los trabajadores y se incrementarían los subsidios -focalizados para los que realmente menos tienen.”

- ¿Finalmente será 1999 el año de la anhelada reforma? En Hacienda dicen que -sí: “A partir de enero nos queremos sentar con empresarios, representantes de -los partidos políticos, trabajadores y legisladores para discutir en serio una -reforma fiscal que logre un verdadero consenso.” Pero el debate está -condicionado al tema del IVA, algo que muchos legisladores no ven con tan buenos -ojos como la administración federal y menos en un año electoral como el que se -avecina. Así pues, sin ánimos de parecer pesimistas, todo indica que la -verdadera reforma fiscal podría esperarse un sexenio más.

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